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Jueves, 12 de diciembre de 2019
Análisis

Cinco razones por las que el embargo de Trump no terminará con Maduro

Marco Aponte-Moreno (The Conversation)

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Caracas de noche
Caracas de noche

Donald Trump incrementó las sanciones económicas contra Venezuela. Desde ahora, Estados Unidos congelará todos los activos del gobierno venezolano y permitirá que el Departamento del Tesoro sancione a cualquier persona o empresa que ayude al régimen de Nicolás Maduro. Sin embargo, estas medidas no se ven como suficientes como para producir su colapso.

Estados Unidos ha anunciado un embargo económico contra Venezuela, con el propósito de poner fin al régimen autoritario del presidente Nicolás Maduro.

En una orden ejecutiva del 5 de agosto, el presidente Donald Trump dijo que las nuevas y duras sanciones -que van dirigidas a cualquier compañía o individuo fuera de Venezuela que se encuentre realizando negocios directa o indirectamente con el gobierno de Nicolás Maduro­- son una respuesta a la “continua usurpación de poder” y a “la violación a los derechos humanos” del régimen.

De tal modo, todos los activos del gobierno venezolano en Estados Unidos, ahora también están congelados.

La nueva medida representa un escalamiento significativo de las sanciones, la cual pretende golpear a oficiales gubernamentales y a algunas industrias clave, como la del petróleo y gas, el oro y las finanzas. 

Pero mi análisis de la crisis política y económica en Venezuela sugiere que un embargo no provocará la salida del poder de Maduro. Aquí hay cinco razones que explican el por qué.

1. LA ECONOMÍA VENEZOLANA YA ESTÁ QUEBRADA

Los embargos son una herramienta de la política exterior que busca presionar a gobiernos corruptos para que cambien sus lógicas, al cortar su flujo de dinero. Pero es muy tarde esto para Venezuela.

Después de años de mala gestión y de corrupción por parte del gobierno de Maduro, la economía de Venezuela está en ruinas. El PIB se ha contraído más de 15% cada año desde el 2016. La hiperinflación llegó a los 10 millones por ciento en 2019.

Con sus problemas de liquidez, el gobierno de Maduro el pago de sus bonos basados en dólares en 2017. Este año falló en pagar los 1,85 mil millones de dólares que el Deutsche Bank y el Citigroup le habían prestado a Venezuela, usando el oro del régimen como garantía. El gobierno venezolano está cerca de la quiebra.

Pero como este declive económico ha ocurrido gradualmente, habiendo comenzando en 2014, los venezolanos adinerados -especialmente los funcionarios corruptos del gobierno- ya han puesto sus fondos en el extranjero, principalmente en el mercado europeo. Por ejemplo, los venezolanos son dueños de unos 7.000 departamentos de lujo en Madrid, según The New York Times.

Las sanciones de Trump simplemente no pueden herir a la clase dominante de Venezuela de la misma forma en que pudieron haberlo hecho años atrás. 

2. EL EMBARGO NO TOCA ALGUNOS DE LOS FLUJOS 

Las duras nuevas sanciones de Trump sobre Venezuela no representan un embargo comercial total como lo es el que sufre Cuba, el cual ha aislado casi completamente a la isla del mercado mundial desde 1962.

Las importaciones y exportaciones del sector privado -un mercado considerable a pesar de las políticas socialistas de Maduro- continuarán fluyendo libremente, al igual que las remesas de los venezolanos que viven en el extranjero.

Estas dos fuentes de ingresos llegan en forma de dólares, lo que es mucho más estable y valioso que la moneda local. Combinadas, estas dos fuentes de divisa pueden mantener a flote la economía venezolana en crisis durante algún tiempo.

En otras palabras, un embargo incompleto no provocará un colapso económico completo.

3. SON LOS POBRES LOS QUE SUFRIRÁN UN MAYOR IMPACTO, NO EL RÉGIMEN 
 
Los venezolanos con acceso a dólares -que los reciben a través de envíos o por ahorros previos a la crisis- están logrando sobrevivir a esta crisis. Pueden acceder a comida, medicina y gasolina, y a comprar otros bienes para permutar.

Pero, casi todos los venezolanos hoy son desesperadamente pobres. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 90% de las personas en Venezuela vive en la pobreza. Cifra que se duplicó desde 2014.

El sueldo mínimo venezolano es de a penas siete dólares al mes y no es suficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia. Como resultado, la malnutrición se está expandiendo. El año pasado, los venezolanos reportaron perder un promedio de 11 kilos y dos tercios dijo que se van a dormir con hambre.

La mayoría de los venezolanos depende del gobierno para comer. La distribución mensual de alimentos y bienes básicos subsidiados, conocidos como CLAP, son un salvavidas para los pobres. Si al gobierno se le acaba el dinero, son ellos quienes más lo sentirán, no los oficiales del gobierno u otros venezolanos con acceso a dólares.

4. CHINA Y RUSIA AÚN APOYAN A VENEZUELA 

Maduro tiene algunos aliados internacionales. Cuando la administración de Trump puso sus esfuerzos a comienzos de este año en reconocer al líder de la oposición, Juan Guaidó, como el presidente legítimo de Venezuela, 60 países se le sumaron. 

Pero China y Rusia siguen siendo los aliados internacionales más poderosos de Venezuela y han ayudado a Maduro dándole a sus gobierno prestamos gigantes en el pasado. Ambos han vetado cada uno de los esfuerzos de Estados Unidos para aprobar resoluciones en contra del gobierno de Maduro en la ONU.

China ha explotado los vastos recursos naturales de Venezuela para obtener ganancias. Rusia ha hecho del país sudamericano un socio geopolítico estratégico en el hemisferio occidental, un aliado clave en sus esfuerzos por disminuir la influencia estadounidense.

Es probable que ninguno de los dos países realice un embargo económico a Venezuela. Los analistas esperan que continúen comprando petróleo, oro y otros productos al régimen de Maduro, proporcionándole a su gobierno un muy necesario dinero.

5. ¿SE ACUERDAN DE CUBA?

Raramente los embargos generan un cambio de régimen, como al que Trump aspira en Venezuela.

Solo consideren Cuba, que este año celebró el aniversario 66 de su revolución comunista, y a 57 años de que el gobierno de John Kennedy impusiera un embargo comercial en contra de la isla. El embargo a Cuba no terminó con el régimen de Fidel Castro; pero alimentó el sentimiento anti estadounidense, dándole al régimen un chivo expiatorio para todos los problemas del país, permitiendo mejorar la popularidad del gobierno.

Probablemente un embargo hará lo mismo en Venezuela. Trump le ha dado a Maduro incluso más municiones para culpar a Estados Unidos por sus aflicciones económicas. Eso es lo que ha estado haciendo Maduro durante estos últimos años, solo que ahora no estará completamente equivocado. 

 

Marco Aponte-Moreno es profesor asociado de negocios globales y miembro del directorio del Institute for Latino and Latin American Studies, de St Mary's College de California.

Leer el artículo original en inglés.

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