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Lunes, 30 de noviembre de 2020
Prensa y disputas territoriales

Cómo la BBC cubrió el conflicto de Las Malvinas

Nicolás Massai D.

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Ataque al buque británico HMS Antelope por parte de las fuerzas argentinas. Créditos: Getty Images
Ataque al buque británico HMS Antelope por parte de las fuerzas argentinas. Créditos: Getty Images

A pocos días de que se produzca el fallo de La Haya, el ejemplo del medio público británico puede servir de paño frío al nacionalismo exacerbado que en estos casos suele exhibir la prensa latinoamericana.

Los conflictos territoriales imponen desafíos incómodos para los medios de comunicación de los países que se encuentran en medio de una disputa limítrofe. A la prensa chilena y boliviana les ha tocado abordar en los últimos meses la demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya interpuesta por Bolivia contra Chile, que tiene como objetivo que Chile se vea obligada a negociar un acceso al océano Pacífico.

La lectura del fallo tendrá lugar en Holanda el lunes 1 de octubre. Tanto antes, durante y después de ese día, las reacciones serán apasionadas y la prensa de ambos países tendrá un papel importante a la hora de influenciar los ánimos y el análisis.

El financiamiento de la BBC dependía del Ministerio de Relaciones Exteriores, el que ejerció presión para obtener una cobertura de prensa favorable.

La cadena inglesa BBC enfrentó en los años 80 un desafío similar, cuando estalló la Guerra de las Malvinas. Sin embargo, optó por mantener la cabeza fría.

Presiones del gobierno británico

Cuando en abril de 1982 estalló el conflicto entre Argentina y el Reino Unido, los trabajadores del Servicio Latinoamericano de la BBC –hoy llamado BBC Mundo– supieron que se enfrentaban a un desafío histórico. Pese a las pasiones involucradas, los periodistas con sede en Londres asumieron el desafío de entregar información imparcial e independiente de los intereses geo-políticos.

No fue fácil. En ese entonces el financiamiento de los servicios internacionales de la BBC dependía sólo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido, el que ciertamente ejerció presión para obtener una cobertura de prensa favorable.

Las primeras presiones comenzaron, como sacados de un escrito de George Orwell, en el campo del lenguaje. “El gobierno británico quería que al hablar de las islas se las llamara Falklands y que a las fuerzas argentinas se las denominara como el enemigo”, se lee en un artículo que la propia BBC publicó en abril de este año.

El gobierno de Margaret Thatcher presionaba para que la cadena se cuadrara con el renovado nacionalismo inglés producto de esa guerra. Pero la respuesta del medio de comunicación decepcionó a la Primera Ministra conservadora. La estación no sólo aumentó las horas de transmisión en español, sino que también decidió que no se asumiría el lenguaje de un solo lado.

"La BBC reaccionó avisando a la gente que la escuchaba en Argentina que, a partir del día siguiente, en lugar de escuchar información imparcial iban a escuchar propaganda inglesa”, recordó Osvaldo Soriano.

El español Eduardo del Benito, entonces redactor, lo recordó así: “En todos los boletines de noticias y programas que hablaban del conflicto se decía siempre las Falklands/Malvinas o Malvinas/Falklands. La BBC tomó en cuenta la visión de la otra parte en la guerra”.

La mexicana Julieta Zapata, que para esa época era productora en el servicio internacional de la BBC, dijo que “hasta ese momento no habíamos hecho realmente periodismo radial. Leíamos noticias, pero no hacíamos ni análisis ni investigación. Con la guerra comenzamos a ofrecer todo esto”.

El gracias de Osvaldo Soriano

La decisión de la BBC de no doblegarse a la visión oficial de Londres fue tan decidida, que Thatcher ordenó que se tomara el control de uno de los transmisores de la emisora, ubicado en una isla del Atlántico. La llamada Radio Atlántico del Sur (RAS) se apropió de esa señal, y comenzó a transmitir en castellano, en una cobertura que llegaba hasta Argentina. Esta estación intervenida por los militares británicos empleaba un tono propagandístico que, acorde a información obtenida posteriormente por la BBC, se dedicó exclusivamente a “bajar la moral de los soldados argentinos”.

"La BBC reaccionó ante esto avisando a la gente que la escuchaba en Argentina que, a partir del día siguiente, en la frecuencia de 91,7, en lugar de escuchar información imparcial iban a escuchar propaganda inglesa”, recordó antes de morir el escritor y periodista argentino, Osvaldo Soriano.

En palabras de la BBC, este profesionalismo durante la guerra fortaleció la razón por la que existía el Servicio Latinoamericano: “Llevar al mundo hispanohablante un periodismo equilibrado, profundo y de calidad”.

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