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Domingo, 15 de diciembre de 2019
Investigación

Cómo un ex marino entró a la propiedad de una filial de Asmar clave en la defensa nacional

Nicolás Massai D.

Sisdef provee ingeniería a sistemas de defensa y pertenece en un 90% a Asmar y otro 10% a Coretech, una sociedad constituida en 2010 por altos cargos de la primera compañía y que está controlada por un oficial en retiro de la Armada. La firma adquirió ese porcentaje en condiciones singulares: por ejemplo, una cláusula indicaba que si algún día querían vender su 10%, la empresa pública estaría obligada a comprarlo.

El 21 de octubre de 2010, el contralmirante Andrés Fonzo Morán se dirigió hasta la calle Prat en Valparaíso, a unos pocos metros de donde se ubica el puerto central de la ciudad. En la extinta notaría Ricardo Maure Gallardo, Fonzo compareció como director de los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar), la empresa pública de administración autónoma, que se encarga de la reparación de buques en suelo nacional, la de mayor tamaño del mercado –con tres astilleros a lo largo de Chile–, y que es conducida por altos oficiales de esta rama de las Fuerzas Armadas.

El tema que se zanjó en esa oportunidad fue el cambio de propiedad en la Compañía de Ingeniería de Sistemas y Desarrollos Funcionales Limitada, conocida como Sisdef. Esta empresa desarrolla tecnologías en las áreas de defensa y seguridad electrónica, proveyendo este tipo de servicios al Ejército, la Fuerza Aérea y a la misma Armada; un negocio que maneja información de alta sensibilidad.

Hasta ese día, la propiedad de Sisdef la compartían en mitades iguales Asmar con BAE Systems, esta última de capitales británicos y con una amplia trayectoria en este rubro. Sin embargo, aquella modificación societaria, que involucró miles de dólares, dejó como propietario indirecto de Sisdef a su entonces gerente general, Claudio Niada Ibáñez, un oficial de la Armada en retiro dos años mayor que Fonzo, quien en ese momento era oficial activo perteneciente al alto mando encabezado por el almirante Edmundo González.

Esta es la historia de cómo Asmar permitió que un grupo de privados, agrupados en una sociedad encabezada por un ex marino, se quedara con un porcentaje de esta empresa privada clave en la defensa nacional.

Con el consentimiento de Asmar

Sisdef se formó en 1983 en Valparaíso, y hasta el día de hoy su especialidad es proveer de servicios tecnológicos a la defensa nacional, además de tener un área especializada en minería relacionadas a la topografía, seguridad e inspección.

En su sitio web, se describen productos como el software Poseidon, “diseñado para permitir a lanchas, aeronaves y unidades de guardacostas, recibir información de tráfico marítimo proveniente del Sistema de Información Geográfico Marítimo que opera en tierra”. También está el software Tacfinder, específicamente para unidades de combate del Ejército e infantes de Marina, que tiene la capacidad de “geolocalizar a las fuerzas propias y adversarias sobre cartografía digital”.

A partir de las memorias anuales de Asmar -donde se informa acerca del negocio de Sisdef y su aporte a la sociedad madre- queda claro que esa ‘subsidiaria’ es un negocio rentable. Desde 2009 sólo arrojó pérdidas operacionales en 2013 y 2014, sumando poco más de US$ 900.000 por ambos años. Mientras tanto, en 2011, por ejemplo, Asmar obtuvo una utilidad operacional de casi US$ 1,2 millones proveniente de su 90% de participación en Sisdef. En 2012, la utilidad reconocida fue un poco más de US$ 1 millón y en los años 2015 a 2018 obtuvo un total de casi US$ 2,4 millones.

Así, cuando en octubre de 2010 un ex marino y tres civiles adquirieron el 10% de la propiedad de Sisdef, empresa en la cual se desempeñaban como empleados, estaba claro que la empresa gozaba de buena salud financiera.

Pero todo comenzó dos meses antes de esa operación, el 10 de agosto de 2010, en otra notaría de Valparaíso, cuando estos cuatro altos cargos de Sisdef formaron Coretech Inversiones SpA, con un capital inicial de 4, 3 millones de pesos. Luego, el 30 de septiembre de 2010, el capital se aumentó a 151 millones de pesos. En esta última escritura quedó establecido el control de Coretech que, con más del 70% de sus acciones, quedaba en manos de Claudio Niada Ibáñez, ex oficial de marina e ingeniero naval electrónico. Con un 24% lo siguió el ingeniero civil Jorge Pimentel Gamboa, y luego con porcentajes marginales el ingeniero comercial Gonzalo Carrasco Sánchez y el magíster en matemáticas Hernán Pinto Fernández.

A pesar de haberse creado hace sólo dos meses, ese 21 de octubre Coretech se quedó con el 10% de una empresa que, en el ejercicio de ese mismo 2010, le reportó una utilidad de US$ 659.000 a Asmar. 

INTERFERENCIA viajó hasta Valparaíso y revisó los documentos notariales de esta transacción. A partir de la lectura de estos, se pudo establecer cómo fue la operación y los montos involucrados.

Al desprenderse de su participación de 50% en Sisdef, la británica BAE Systems vendió un 40% a Asmar, la que pagó US$ 1, 8 millones dólares brutos; y el restante 10% lo vendió a Coretech, la que pagó poco más de US$ 300.000 brutos. El dólar en ese entonces tenía un valor de 485 pesos, lo que da un monto cercano al capital social que la sociedad encabezada por el ex marino estableció en septiembre de 2010.

A través de esta compra, Coretech entró de lleno en la propiedad de Sisdef, con un puesto en el directorio y un artículo en la escritura que dejaba en claro que “las utilidades se repartirán entre los socios a prorrata de sus respectivos aportes. En igual proporción soportarán las eventuales pérdidas”. Todo, por cierto, con el consentimiento de Asmar.

Sin embargo, ahí no acababan los detalles de esta transacción. A continuación de esa escritura, se suscribió otro documento, ahora entre los nuevos socios, en donde se fijaron los términos de este negocio en conjunto. Allí, quedó estipulado que en caso de que Coretech quisiera vender su porcentaje, “Asmar estará obligada a comprar pura y simplemente la participación”. Una de las condiciones de esta eventual compra sería, entre otras, que el precio equivaldría “al precio bruto de compra que haya pagado Coretech a BAE, aplicando como factor de reajuste, el porcentaje correspondiente a operaciones no reajustables en moneda nacional”.

Este panorama configuró, cuando menos, un negocio seguro para la nueva sociedad que pasó a estar en la estructura de esta filial de Asmar. Todos los hombres tras Coretech continúan siendo parte de la empresa, salvo Niada Ibáñez, quien dejó la gerencia general de Sisdef el 30 de abril pasado, tal como lo informó la misma compañía en una noticia publicada en su sitio web.

Los antecedentes recabados por este medio indican que Niada Ibáñez continúa como controlador de Coretech, incluso luego de su salida. Sin embargo, como las sociedades por acciones pueden hacer traspasos privados, INTERFERENCIA se contactó tanto con Sisdef como con Asmar para consultar sobre esto, sobre si sigue vigente la cláusula de salida de Coretech y los otros temas respectivos de este artículo.

Al contralmirante Luis Kohler, director de Asmar y miembro del directorio de Sisdef, se le solicitó una entrevista presencial o telefónica hace 11 días, la que no se pudo concretar. Enviadas las preguntas a la misma autoridad vía correo electrónico, este medio tampoco recibió respuesta hasta el cierre de esta edición. INTERFERENCIA también se contactó con el actual gerente general de Sisdef, Francisco Hederra, y le envió las mismas preguntas que al oficial de la Armada. Hederra indicó que respondería, sin embargo, eso no sucedió hasta el cierre de esta edición. En tanto, Patricia Tobar, actual representante de BAE Systems en Chile, no quiso participar en la elaboración de este artículo.

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