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Viernes, 18 de septiembre de 2020
Colapso producto del Covid-19

Crisis de alimentos en hospitales: pacientes y trabajadores sufren por carencias y falta de protocolos de manipulación

Laura Landaeta

Alimentos de baja calidad nutricional, raciones de hambre, falta de insumos para repartir comida y de protocolos de manipulación y sanitización, han derivado en una situación crítica. El Colegio de Nutricionistas se reunió con el Minsal para manifestar su preocupación, la respuesta fue: "pongan un reclamo en nuestras plataformas".

Más de cien casos de trabajadores de la salud con PCR positivo existen sólo en el Hospital Calvo Mackenna, la mayoría de ellos por contagio indirecto.

En todo el país, estos trabajades suman más de 4 mil quienes están contagiados. Una cifra alarmante que exige tomar todas las medidas pertinentes para evitar la propagación del virus en todo el personal que trabaja en atención de salud.

Pero, según denuncia el Colegio de Nutricionistas de Chile, los funcionarios de hospitales y servicios primarios de urgencia no han sido instruidos hasta hoy con los protocolos de seguridad necesarios para controlar la propagación del Covid-19 a través de insumos alimenticios y las comidas, así como tampoco existe claridad sobre la forma de proceder en caso de contagio de personal de alimentación, quienes en muchos casos, ni siquiera poseen mascarillas, pecheras o guantes para desarrollar su trabajo.

“Hay colegas que no tenían directrices claras de protocolo en caso de manipulación de fórmulas lácteas de bebés o comida de pacientes y de personal médico. Esto es muy preocupante ya que no existe hasta hoy resultados concluyentes acerca del contagio a través de alimentos e insumos alimenticios. Aunque sí sabemos que el Covid-19 se puede transmitir por botellas, chupetes, tenedores, bandejas, etc”, señala la presidenta del Colegio de Nutricionistas de Chile, Cecilia Sepúlveda.

Una situación que se vuelve grave al considerar que cada establecimiento de salud ha tomado medidas acordes a su presupuesto y experiencia, las cuales, en muchos casos, han sido insuficientes para garantizar el freno a la propagación del virus. Y todo esto mientras, hace semanas, descansa en el Ministerio de Salud (Minsal) un protocolo que no ha sido aprobado por falta de firmas. A la espera de este, cada quien se rasca con sus propias uñas.

En varios de los más grandes centros hospitalarios del país, como el hospital El Pino, el Padre Hurtado, el Tisné, el Félix Bulnes, y tantos otros, los profesionales de la salud, así como los pacientes, se están alimentando en malas condiciones de prevención y también con raciones que no cumplen con el mínimo valor nutricional necesario.

Testimonios

Abundan en redes sociales imágenes, por ejemplo, de platos con medio tomate y una mini ración de arroz como única comida del día o una gelatina envasada como desayuno.

“Estamos con turnos de 36 horas y más; y recibimos sólo una ración al día, al igual que los enfermos; el otro día era una porción de fideos blancos y un flan. Y es imposible hasta salir a comprar algo porque nuestra carga laboral es altísima. Muchos colegas, es todo lo que comen, al igual que los pacientes”, señala una fuente que solicitó mantener su nombre en el anonimato por temor a represalias o despido de parte del Minsal.

“Se está precarizando el trabajo”, comenta un enfermero del hospital Del Salvador. “No comemos en los comedores porque es imprescindible mantener la distancia social, pero con el nivel de hacinamiento que tenemos, pocos son los minutos que nos quedan para ingerir alimentos y en esos minutos comemos lo que nos traen, frío, sentados por ahí. De pié... Ya se acabaron los potes y cubiertos plásticos entonces nos traen cualquier pocillo, muchas veces con cantidades ínfimas de comida. Algunos colegas traen comida de sus casas, pero tenemos compañeros que ni siquiera han recibido su primer sueldo porque trabajan a honorarios, y no les alcanza para traer desde casa o comprar algo. Es inhumana la forma en la que estamos trabajando y peor aún, nuestros enfermos reciben el mismo trato, alejados de sus familias, solos y más encima hambrientos”.

Falta de protocolos de mainpulación y sanitización

Si bien es cierto que muchos trabajadores de la salud han generado sus propios protocolos de manipulación de alimentos y hay hospitales que han logrado tener controlado el nivel de sanitización de sus insumos para atención de pacientes y trabajadores, no es la realidad de todos.

Francisco Mena, director del colegio de Nutricionistas de Chile, explica: “Muchos hospitales han externalizado el servicio de alimentación y esas empresas cuentan con presupuestos anuales. Bajo las circunstancias de pandemia nadie pensó en aumentar esos presupuestos y hoy, las necesidades que tenemos para cumplir una cadena de trabajo segura contra el contagio, exige, por ejemplo, usar cubiertos y potes desechables ya que, como es sabido, el virus vive en las superficies”.

El nutricionista agrega que “como no todos cuentan con la capacidad económica de financiar la cantidad de cubiertos y platos  necesarios para enfrentar esta pandemia, simplemente han mermado las raciones y el contenido nutricional de ellas en beneficio de adquirir productos extra para la higiene y seguridad”.

El hecho de estar cubriendo las necesidades de más personas de lo habitual, sin tener mayor presupuesto para ello, ha exigido dividir la misma ración de comida para pacientes entre el doble y hasta el triple de consumidores.

A esta realidad se suma el hecho de que aquellas instituciones que no poseen artículos desechables están viviendo una crisis por la falta de insumos. De hecho, un nutricionista de un hospital que atiende niños señala que al día han debido botar 60 mamaderas de vidrio por no poder cumplir con un protocolo seguro de desinfección y traslado de éstas. “Ya no tenemos ni siquiera muchas mamaderas más y es insólito que nadie haya previsto la necesidad de proveer con más materiales de limpieza, de sanitización y de insumos alimenticios y de transporte seguro a los centros hospitalarios. El jabón es limitado, no hay mucho cloro, no podemos hacer más que botarlas. No podemos arriesgarnos a contagiar un recién nacido por no cumplir una cadena de higiene”.

Esta precaria situación se agrava por el hecho de no contar además con protocolos para prevenir la propagación del virus entre los trabajadores de la salud dedicados a la alimentación.

El director del colegio de Nutricionistas comenta que “hay un hospital en el cual captaron un caso de Covid positivo en personal de manipulación de alimentos y no supieron a tiempo porque se le contrató sin aplicar el PCR. Esta persona contagió a todo un turno, el cual demoró días en ser reemplazado por completo. No hay directrices de trabajo clínico y eso está perjudicando a nuestros colegas y, por supuesto, a personal médico y pacientes”.

Es por esta razón que el Colegio de Nutricionistas sostuvo una reunión con la Dirección de Políticas Públicas Saludables del Minsal. Pero fue una total pérdida de tiempo, señalan varios de los asistentes. “Estuvimos dos horas manifestando todas estas preocupaciones y nos pidieron que pusiéramos un reclamo en el sitio del Minsal y esperáramos para ver cómo lo solucionaban”.

Cecilia Sepúlveda hace hincapié en una situación aún más grave que las ya señaladas: “quisimos interponer un recurso de protección por la precaria situación en la que se está alimentando al personal médico y los pacientes; así como también por la falta de protocolos en caso de contagios del personal que manipula alimentos pero nuestros asociados poco a poco fueron desistiendo de la idea de entregar testimonio ya que los pocos que se han atrevido a hablar han debido enfrentar amonestaciones y sumarios internos”.

INTERFERENCIA recabó más de doce testimonios para realizar este reportaje y en todos ellos, salvo los de los dirigentes colegiados, se nos solicitó expresamente no ser específicos sobre el hospital denunciado ya que, según contaron, hay instituciones en las cuales se ha hecho seguimiento a los trabajadores e incluso a sus redes sociales para evitar filtraciones acerca de las deficientes condiciones en las que se encuentran desempeñando funciones. Hasta el cierre de esta edición fue imposible conseguir una respuesta de parte del Minsal por estas denuncias.

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