Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Lunes, 30 de noviembre de 2020
Elecciones presidenciales

Debate caótico en EEUU: Biden cayó en el juego de descalificaciones de Trump

Diego Ortiz

Ayer tuvo lugar el primero de tres debates entre Donald Trump y Joe Biden a vísperas de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre en Estados Unidos. La jornada estuvo marcada por un Joe Biden que accedió a entrar en el juego de descalificaciones e interrupciones de Trump, quien, estando en su terreno, no se vio mayormente incomodado. 

El primero de tres debates presidenciales entre el republicano –y actual presidente de Estados Unidos–, Donald Trump, y el candidato demócrata, Joe Biden, de cara a las elecciones del 3 de noviembre; giró en torno a seis segmentos. Los tópicos fueron el prontuario político de ambos candidatos, la Corte Suprema de Estados Unidos, el manejo de la pandemia del Coronavirus, la economía, la violencia desatada en las ciudades a causa de la discriminación racial y la integridad de la elección, totalizando 90 minutos de discusión. Sin embargo, a pesar de la variedad de segmentos a tratar, hubo un tema central que permeó todo el evento: el mismo Donald Trump.

“Tonto”, “payaso” y “mentiroso” fueron algunos de los adjetivos con los que se refirió el demócrata Biden a su contraparte republicana. Sin ahondar mucho en propuestas de gobierno, Joe Biden recurrió a criticar la gestión de Trump e incluso a insultar al presidente, algo que sin duda alguna motivó a que medios como el Financial Times o el Washington Post titularan el debate como “mal educado” y como uno marcado por “ataques e intercambios ásperos”, respectivamente. Biden dio a entender que estas elecciones son un plebiscito sobre Trump, dejando en segundo plano un plan propio para gobernar y sacar a Estados Unidos de la crisis sanitaria y financiera gatillada por el Covid-19; y la social desatada por la violencia racial hacia la comunidad afroamericana.

El republicano, en tanto, siguió su receta conocida, interrumpiendo y atacando a su contrincante en numerosas ocasiones; sacando incluso en cara los problemas de drogadicción que sufrió el hijo del candidato demócrata, Hunter Biden. Dos de los momentos más complicados durante el debate tuvieron lugar cuando el periodista y moderador del evento, Chris Wallace, le consultó directamente por temas que el presidente ha preferido no referirse en profundidad.

Primero, le consultó por lo revelado por el medio New York Times, quienes publicaron que Trump prácticamente no ha pagado impuestos a la renta desde hace 15 años. Hábilmente, en lo que podría haber sido un momento crítico durante el debate, el presidente desvió la atención hacia leyes impositivas aprobadas durante el gobierno de Obama, cuya aplicación permite la evasión de impuestos, algo que aseguró no sin antes responder a Wallace que él paga “millones de dólares en impuestos a la renta”.

La segunda oportunidad donde se vio acorralado –y quizás una de las temáticas por las que volverán a consultarle durante la carrera por la reelección– fue luego de que Wallace le exigiera condenar la violencia efectuada por supremacistas blancos. Tibiamente, el mandatario optó por llamar a los proud boys –nombre con que se conoce a una organización de extrema derecha de Estados Unidos– a “quedar a la espera” respecto a sus acciones en las calles, para luego cambiar de tema hacia la supuesta violencia de los anti fascistas.

Criticado sobre el manejo de la pandemia, Trump, en vez de justificar su plan de acción, optó por recalcar una y otra vez que Joe Biden lo habría hecho peor. Estados Unidos cuenta con la novena peor tasa de muertos per cápita a causa del Covid-19 con 200 mil fallecidos totales –Chile, por su parte, está quinto según el gráfico que mostraron en vivo y a todo el mundo durante el debate–, cifra que, según él, ascendería a “millones” de haber sido presidente Biden en vez de él.

Trump, además, incluyó dentro de su estrategia discursiva repetidas menciones a estados y ciudades aún indecisos en cuanto a su votación, los llamados “swing states” que definirán el resultado de las elecciones, a quienes les habló directamente. A su vez, se refirió con duras palabras a estados marcadamente demócratas, mostrando en estos dos puntos una estrategia geográfica dentro del debate. Biden, por otro lado, no dedicó especial énfasis a ciudades y estados indecisos, mientras que sus críticas se concentraron en Trump más que en jurisdicciones específicas.   

Así las cosas ¿quién resultó ganador luego del primer debate de cara a las elecciones del 3 de noviembre?

Enrique Nuñez, académico de la facultad de comunicaciones de la Universidad Católica e investigador dentro de un proyecto Fondecyt sobre debates presidenciales, anticipaba antes del debate que para que Biden saliera bien parado de éste, tenía que verse como el candidato racional y templado frente a Trump, como “el padre de un niño malcriado”. De acuerdo con Núñez, esta imagen estuvo lejos de plasmarse.

“Por un lado, había un candidato que no respetó las reglas del debate y otro que no se dio cuenta de que, si entraba en el juego de Trump y hacía el debate sobre éste, iba a terminar perdiendo”, explica. El académico destaca que Biden casi no presentó propuestas y centró su discurso en su contrincante. “Lo que hizo fue jugar en su cancha, y eso es lo peor que puede hacer porque jugar en la cancha de Trump es muy difícil, porque solo él sabe jugar bien ahí”, indica.

Esto, a su juicio, llevó a un debate que “rompe con todo lo que se ha escrito respecto a la literatura de los debates presidenciales y no cumple con los objetivos democráticos que tiene la instancia”, puesto que ninguno de los candidatos se expresó con claridad respecto a sus ideas al centrarse en las descalificaciones.

“De todos los debates presidenciales que he visto en mi vida, este es uno particularmente excepcional y da cuenta de un estado de mucha tensión respecto a lo frágil que se encuentra la democracia en Estados Unidos”, cierra Núñez.

Por su parte, el periodista e investigador de la AFL-CIO (siglas con que se conoce la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales), Gonzalo Baeza, asegura que no hubo ganadores luego de un debate que fue “por lejos uno de los que menos se han respetado las reglas de discusión”.

Respecto a Trump, Baeza indica que sus seguidores vieron lo que querían ver de su candidato, uno fuerte y que dice las cosas que piensa. “Esa es la imagen que quiere proyectar y que dejó”, comenta.

Biden, por otro lado, “jugó a lo que ha jugado el partido demócrata, que es a ser la alternativa razonable a este caos y esta supuesta aberración que empezó el 2016 [con la llegada de Trump a la Casa Blanca]”. Para Baeza, el demócrata buscó verse como un hombre más razonable, algo que ante los ojos del “votante furioso de Trump” refleja a “una persona débil” en Joe Biden. “Se esperaba que Biden perdiera la paciencia, pero no a este nivel”, comenta, agregando que desde el equipo del propio candidato demócrata dieron a entender que se habría preparado justamente para no caer en el juego de las descalificaciones de Trump.

Sin embargo, el periodista también destaca la cercanía de Biden con los trabajadores norteamericanos, nicho donde quizás, luego de hablarles directamente a través de la cámara prometiendo mayor igualdad económica y social, puede haber ganado más apoyo luego de la primera edición del debate.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario