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Martes, 20 de octubre de 2020
Sobornos millonarios

Estalla caso Odebrecht en México: involucra a ex presidentes y parlamentarios

Lissette Fossa

Esta semana se conoció la declaración ante la fiscalía mexicana de Emilio Lozoya, ex presidente de la petrolera Pemex, quien asegura que Peña Nieto y Felipe Calderón habrían recibido sobornos de la empresa brasilera Odebrecht. Parlamentarios, según acusa, también fueron sobornados para votar a favor de una reforma a ley de energía en ese país. El caso se suma a otras investigaciones por corrupción de Odebrecht en 11 países más.

Emilio Lozoya, economista mexicano y máster de la Universidad de Harvard, vivió un año exitoso en 2012, pero también el año que definiría su relación con una red de corrupción en México y ligado a la trama de sobornos más grande conocida hasta ahora en el continente: el caso de la empresa brasilera Odebrecht. Esta semana, se filtró a la prensa su declaración, que involucra a políticos activos y hasta ex presidentes con dineros de la petrolera.

En enero de 2012, Lozoya se estrenaba como encargado de relaciones internacionales de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, cargo que ocupó hasta el triunfo electoral de Peña Nieto. Tras su labor en la campaña, fue presidente de la petrolera mexicana Pemex, entre 2012 y 2016. Y hasta ahí, su carrera parecía exitosa y sin contratiempos. Fue así hasta el 2017, cuando entre los papeles de las primeras declaraciones de ejecutivos de la petrolera Odebrecht, en el proceso judicial que comenzó en Estados Unidos, el nombre de Emilio Lozoya aparecía como receptor de sobornos de la empresa.

Tras destaparse el caso, otros cargos por corrupción le fueron imputados a Lozoya.Estuvo prófugo de la justicia hasta que fue encontrado en España y extraditado desde ese país en julio. Desde ese momento, Lozoya se comprometió a colaborar con la investigación, lo que aceleró el proceso judicial. Este miércoles, se filtró a la prensa su declaración de 60 páginas, en donde involucra al ex presidente Peña Nieto, y a los ex mandatarios Felipe Calderón y Carlos Salinas de Gortari y a diversos diputados, de aceptar coimas de Odebrecht.

En su declaración, Lozoya asegura que el mismo Peña Nieto y Luis Videgaray- quien fue  ministro de Hacienda durante su mandato-, le instruyeron reunirse con Luis Weyll, representante de Odebrecht en México, a través de su filial Braskem, para pedirle 6 millones de dólares para la campaña de 2012.

"Le dije a Luis Weyll que esa petición venía directamente del entonces candidato Enrique Peña Nieto y que Odebrecht se vería beneficiado cuando ganara. Él me dijo que lo veía bien e incluso hablamos de que, en cuanto ganara, Peña Nieto iría a ver a Marcelo Odebrecht personalmente", afirma en la declaración.

Parte del dinero también se habría usado, en 2013, para comprar votos de legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) a favor de la reforma energética, que abrió el sector a la iniciativa privada y que benefició a Odebrecht en México. En esos años, Odebrecht participó en la reconfiguración de tres refinerías, en Veracruz Hidalgo y Guanajuato, que le habrían generado millonarias ganancias y donde hubo adjudicación directa y sobornos.

“Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray me indicaron en febrero del 2013, que se requería entregar montos importantes de dinero a la oposición para que ésta votara a favor de ciertas reformas estructurales”, dice Lozoya.

Esto pago, según Lozoya, habrían sido entregados a diversos senadores del Partido Acción Nacional (PAN) y al candidato presidencial de dicho conglomerado, Ricardo Anaya. Lozoya asegura que los senadores prácticamente lo “extorsionaron”, por sumas que alcanzarían millones de dólares.

“Además, pedían cita y llevaban contratistas cercanos a ellos para que se les dieran contratos en Pemex. Los legisladores señalados tenían una actitud muy agresiva, ya que inclusive amenazaban con boicotear la reforma energética si no recibían sus sobornos”, afirma el texto.

Los dinero se entregaban en maletas llenas de billetes, bolsas o sobres, en cafés, oficinas e  incluso en el estacionamiento del congreso mexicano.

Las declaraciones de Lozoya han generado una bola de nieve en la política mexicana. Varios de los senadores nonbrados han salido públicamente a negar cualquier vínculo con Lozoya y esos dineros, mientras que esta semana la prensa sigue publicando aristas del caso y las reacciones de algunos políticos, que incluso sin haber sido nombrados en la declaración, han salido a advertir que Lozoya miente y que no estarían vinculados con las coimas.

La declaración también señala que Felipe Calderón, como presidente, habría beneficiado a Braskem en licitaciones, mientras que acusó al ex presidente Carlos Salinas (1988-1994) de hacer lobby para que uno de sus hijos se viera beneficiado por los proyectos de Pemex. 

Sobre la denuncia, el actual presidente de México, aseguró en su punto de prensa matinal que la declaración “es cierta, efectiva” y llamó a la justicia a proteger a quien es el testigo clave de esta trama de corrupción. Manuel López Obrador incluso ha declarado su intención de cancelar los contratos que el estado mexicano tiene con Odebrecht, lo que ha generado la negativa de la empresa, quienes aseguran no estar vinculados a ningún soborno.

Un personaje clave en esta investigación es el ex representante de Odebrecht en México, Luis Alberto Meneses Weyll, quien también aparece involucrado en la investigación contra Odebrecht, como testigo, en Brasil, y en Perú, también en sobornos a políticos.

Los tentáculos de Odebecht

La arista mexicana en el caso Odebrecht era, hasta esta semana, una de las que generaba más misterio desde 2016, cuando se destapó que la petrolera brasilera había pagado soborno y financiamiento ilegal de campañas a decenas de políticos en toda Latinoamérica. Tanto fue así, que la empresa tenía un departamento especial presupuestado para el pago de sobornos, llamado “Sector de Relaciones Estratégicas”.

La empresa habría pagado sobornos a políticos, funcionarios públicos y hasta presidentes de 12 países, entre ellos Argentina, Brasil, Colombia, Perú  y Venezuela, por un periodo de 20 veinte años. Sus redes incluso llegaron a Angola y Mozambique. Una red de corrupción e influencias que extrañamente parece no tocar a Chile.

En Brasil, los sobornos de Odebrecht, que superan los 349 millones de dólares, terminaron por acabar con la carrera política de varias figuras, sobre todo en la relación entre Petrobras y Odebrecht. Entre los perjudicados, estaría el ex presidente Luiz Inacio “Lula” Da Silva, la ex presidente Dilma Rouseff y Michel Temer. Eduardo Cunha, ex presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, está condenado por corrupción por el caso Odebrecht. 

En Perú, las redes de Odebrecht llegaron hasta el ex presidente Alan García, quien se suicidó cuando iba a ser detenido por este caso, y a los ex mandatarios Ollanta Humala, y Alejandro Toledo, que involucraron 29 millones de dólares en pagos de sobornos de la compañía, para verse beneficiada por licitaciones y contratos en el país.

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