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Sábado, 20 de abril de 2019
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Informe revela desastre ambiental en región de Copiapó

Pedro P. Ramírez Hernández

Una misión de observación del INDH detectó que los habitantes de Copiapó y Tierra Amarilla viven con el inminente riesgo de consumir agua contaminada. Relaves, tronaduras, derrames y material particulado enfrentan a las comunidades Colla y los poblados atacameños con las faenas mineras de la región.

Entre el 17 y el 20 de diciembre del año pasado, una Misión de Observación organizada por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) realizó una investigación en terreno, para constatar posibles vulneraciones de los derechos humanos en las comunas de Tierra Amarilla y Copiapó, relacionadas a conflictos socioambientales producto de la gran minería.

Como antecedente, el INDH manejaba los resultados obtenidos durante la confección del Mapa de Conflictos Socioambientales, actualizado en abril de 2018, donde detectaron 11 problemas de esta naturaleza presentes en esta región, de los cuales solo uno se encuentra cerrado en la actualidad.

En el caso particular de las comunas estudiadas, organizaciones de la sociedad civil pidieron expresamente la realización de la observación, debido a que cinco de los conflictos detectados se concentran en ambos municipios, los que se encuentran todos en estado activo, teniendo como principal responsable al sector minero y como grandes afectados a las comunidades indígenas, cuyas tierras están involucradas en al menos tres de estos eventos.

"Las tronaduras realizadas por las mineras, junto a la suspensión de polvo, los relaves y la escasez hídrica, entre otras variables, estarían vulnerando gravemente el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación".

Los testimonios y datos obtenidos demuestran que las tronaduras realizadas por las mineras, junto a la suspensión de polvo, los relaves y la escasez hídrica, entre otras variables, estarían vulnerando gravemente el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, el que no estaría siendo resguardado por el Estado.

El INDH constató que “la institucionalidad encargada de velar por su resguardo, en el marco de la fiscalización, según lo reportado por las propias autoridades, tampoco estaría cumpliendo sus labores, en atención a la deficiente normativa, junto a la escasez de recursos financieros y humanos”.

El informe final de la misión, publicado el lunes 28 de enero, le dedica especial preocupación a la situación que atraviesan las comunidades indígenas Colla quienes “se han visto forzadas a modificar sus ancestrales modos de vida”, provocando su pérdida, en algunos casos.

Botaderos mineros no catastrados ponen en riesgo a villas y poblaciones de Tierra Amarilla y Copiapó

Plomo y arsénico

Luego del aluvión que sacudió Atacama en 2015, Margarita Soto y su familia tuvieron que irse a vivir en un campamento de emergencia ubicado en Nantoco, comuna de Tierra Amarilla, del que se convertiría en la presidenta de su junta de vecinos.

La villa provisoria iba a durar dos años, pero ya van cuatro y aún no sucede nada, reclama la dirigenta: “Al comienzo se nos dijo que este iba a ser un barrio de emergencia, pero seguimos instalados acá, y sin ningún tipo de solución definitiva”, explica.

Según Soto, el principal problema que afecta a los habitantes del campamento es la contaminación del suelo, las aguas y el aire, ya que fue construido en un lugar donde las empresas mineras depositan desperdicios tóxicos

“La senadora Yasna Provoste mandó a hacer un estudio que demostró que los pisos estaban contaminados”, testificó Soto ante el INDH.

El organismo observador chequeó la información en el sitio web de la Seremi de Salud de Atacama, donde constataron que efectivamente los suelos de las localidades afectadas por el aluvión de 2015 tienen una alta concentración de plomo y arsénico. El estudio recomienda a las autoridades que estos sean recubiertos con arcilla y gravilla, como medida de mitigación.

Junto a este antecedente y a partir de lo observado por la misión, los riesgos asociados a los pasivos mineros aún continúan estando presentes en ambas comunas.

En marzo de 2018 existían 740 depósitos de relaves mineros en Chile, distribuidos en 64 de las 346 comunas del país, concentrándose 161 en la región de Atacama.

Los datos oficiales entregados por el Sernageomin indican que en marzo de 2018 existían 740 depósitos de relaves mineros en Chile, distribuidos en 64 de las 346 comunas del país, concentrándose 161 en la región de Atacama, específicamente en: Copiapó (84); Tierra Amarilla (35); Diego de Almagro (17); Vallenar (13); Chañaral (7); Freirina (3); Caldera (1) y Huasco (1); ya sean activos, inactivos o abandonados.

El volumen de relaves activos irá en ascenso, pues actualmente es menor al aprobado. En Tierra amarilla, por ejemplo, el volumen aprobado es más del doble del que maneja en el presente.

Asimismo, el INDH observó a lo largo de sus diversos recorridos, numerosos botaderos no catastrados, que le fueron imposible registrar, debido a la naturaleza de la investigación. Según el informe, algunos de estos botaderos están emplazados a menos de 150 metros de viviendas y poblaciones.

Hidrocarburos en aguas de consumo humano

El 20 de mayo de 2017, en el Campamento del Rancho del Gallo se produjo un escurrimiento de petróleo de aproximadamente 20 kilómetros, que llegó hasta las aguas que nacen en territorio perteneciente a la Comunidad Indígena Colla del Río Jorquera y sus afluentes.

El derrame ha enfrentado a las comunidades con la Compañía Minera Maricunga, propiedad de la empresa canadiense Kinross, cuyos gerentes reconocieron ante el INDH la responsabilidad de la industria en la catástrofe.  

El derrame ha enfrentado a las comunidades con la Compañía Minera Maricunga, propiedad de la empresa canadiense Kinross, cuyos gerentes reconocieron ante el INDH la responsabilidad de la industria en la catástrofe.  

En relación al daño causado, por medio de la Resolución Exenta N°1/D-014-2015, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) formuló cargos contra la Compañía Minera, uno de los cuales fue calificado como gravísimo.

Según la SMA, la empresa “no ejecutó las acciones necesarias para hacerse cargo de los impactos no previstos”, que provocaron el desecamiento de “70 hectáreas de humedales ubicados en el Complejo Lacustre Laguna del Negro Francisco y Laguna Santa Rosa”, junto al riesgo inminente de expansión del área afectada a otras 73 hectáreas adicionales de humedales. A raíz de estos cargos, la faena tuvo que paralizar sus actividades.

A la fecha, la tensión no ha disminuido. Por el contrario, ha aumentado su intensidad debido a que la compañía presentó un recurso de amparo y una acción civil, en contra la comunidad indígena, quienes alegan que corren el grave riesgo de enfermarse, debido a que utilizan el agua contaminada para sus actividades domésticas y ganaderas.

Graves problemas de salud

Ante el INDH, los habitantes de Tierra Amarilla fueron enfáticos en denunciar que se ven obligados a vivir constantemente con grandes cantidades de polvo en suspensión y material particulado debido al trabajo minero, especialmente por las tronaduras. Situación que está afectando progresivamente su salud.

“Yo estuve enferma de un pulmón y estuve hospitalizada. Me dijeron que era por la contaminación. También tuve problemas en la vista y el oftalmólogo me dijo que era por el polvillo”, relató ante el INDH una mujer de 78, perteneciente al sector de Algarrobo en Tierra Amarilla.

"Hay niños y niñas que tienen alergias. Mi hija tiene alergia en los ojos y en la piel tiene marcas que le empezaron a salir desde que llegamos acá".

Otra mujer, de 46 años, comentó a los investigadores que junto a otras madres han detectado este tipo de problemas de salud en sus hijos. “Lo hemos comentado entre varias, hay niños y niñas que tienen alergias. Mi hija tiene alergia en los ojos y en la piel tiene marcas que le empezaron a salir desde que llegamos acá.”

Los miembros del equipo de la Misión de Observación constataron que, efectivamente, los árboles de las calles, techos y objetos ubicados en los patios de las casas, estaban llenos de un polvo opaco.

Los vecinos de los poblados cercanos a las mineras, tanto en Copiapó, como en Tierra Amarilla, advierten que las empresas no necesariamente avisan cuando van a realizar tronaduras, las que han generado trastornos de ansiedad en la población, cuestión que fue confirmada por los especialistas de la salud en las comunidades afectadas.

En el caso de los adultos, las atenciones en salud mental que registran más frecuencias en los Cesfam tienen relación con trastornos ansiosos y cuadros depresivos, los que, de acuerdo al personal entrevistado, se habrían agudizado a partir del 2015, cuando eventos climatológicos desembocaron en catástrofes para la región.

En el caso del Cesfam de Tierra Amarilla, el INDH obtuvo información respecto del tipo de consultas que realiza la población infantil en el área de la salud mental. La psicóloga del establecimiento. Carol Toro, indicó que ha habido un incremento importante del trastorno de déficit atencional.

Además, los temporeros del agro de la zona, señalan el uso y aplicación de pesticidas dentro de las jornadas de trabajo, lo que sería ilegal.

“Desde que yo estoy aquí, en 2013, empecé a hacer un estudio sobre el tema y he visto que ha aumentado mucho. Yo me acuerdo que el primer año eran 52 niños con fármacos y hoy día tenemos como 114”, describió la profesional.

Trastornos por agentes contaminantes

Por su parte, Luis Arenas, director del CESFAM de Tierra Amarilla, estableció ante los investigadores una relación entre la presencia de contaminantes y los trastornos de este tipo, que se deberían a la exposición que tienen las madres y neonatos a los contaminantes presentes en la zona.

“Hace 10 años nosotros teníamos un número aproximado de dos niños por año con espectro autista. Ahora, solo este año, ya llevamos cerca de 20 niños”, indicó Arenas.

El especialista fue más allá y explicó a los observadores que “hace poco la Seremi de Salud realizó un estudio en el que se analizó la presencia de polimetales en el sector de Nantoco. Este comprobó, aunque aún no llegan los resultados oficiales, que la mayoría de los niños a los que se les tomó el examen tenían polimetales en la sangre”.

“Se demuestra científicamente que la contaminación de los residuos por parte de las mineras daña la salud, y que producto de los aluviones, el agua trajo todos estos residuos contaminantes que estaban escondidos en los cerros”.

De confirmarse esta información, según Arenas, “se demuestra científicamente que la contaminación de los residuos por parte de las mineras daña la salud, y que producto de los aluviones, el agua trajo todos estos residuos contaminantes que estaban escondidos en los cerros”.

Junto a los problemas acarreados por la industria minera, los trabajadores de la agroindustria pertenecientes a las comunas estudiadas, denunciaron ante el INDH el uso y aplicación de pesticidas durante sus jornadas laborales, siendo expuestos a los agrotóxicos, sin las herramientas y la indumentaria adecuada.

Al respecto, la información reportada por la Red de Vigilancia Epidemiológica en Plaguicidas, que es coordinada por la Unidad de Salud Ocupacional de la Seremi de Salud de Atacama, señala que durante el periodo de 2005-2018, la región tuvo un total de 225 casos de trabajadores intoxicados; y que la comuna donde se concentró la mayor cantidad de casos fue Tierra Amarilla, con un total de 188 personas.

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Comentarios

Comentarios

Región de Atacama, Provincia de Copiapó, Ciudad Copiapó, Ciudad Tierra Amarilla.

Es oamentable todo, pero solo aclarar un punto no es región de copiapo, es Región de Atacama

En cuanto a la cantidad de niños autistas....hace 10 años habían menos en todo Chile, no es atribuible a la minería.

trabaje en la mineria hace varios años, constate que se trabaja con material altamente contaminante, el concentrado que se saca lleva un sinnumero de agentes quimicos altamente cancerigeno, a pesar del uso de mascarillas, eso no es suficiente para q este polvillo negro no sea inhalado... me consta que mucha gente que trabaja en esa area tiene hijos con algun tipo de discapacidad,,, un porcentaje mas alto que el normal,, npor suerte solo trabaje ahi menos de un año.. lo suficiente para darme cuenta de esa cruda realidad.. no todo es plata.. a veces la salud vale mas.

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