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Sábado, 31 de octubre de 2020
Misiva del 21 de septiembre de 1860

La carta del toqui Mangil Wenu a Manuel Montt ante la invasión militar de la Araucanía en 1860

Paula Huenchumil

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Familia mapuche, hacia 1859. Memoria Chilena, Biblioteca Nacional
Familia mapuche, hacia 1859. Memoria Chilena, Biblioteca Nacional

“Volvieron a pasar el Bío Bío, a robar otra vez con cañones y muchos aparatos para la guerra, trayendo, dicen, mil y quinientos hombres; y todo lo que hizo fue quemar casas, sembrados, hacer familias cautivas quitándoles de los pechos sus hijos a las madres que corrían a los montes a esconderse”, denunció el líder mapuche cuando el gobierno chileno desconoció la soberanía indígena reconocida desde Quillín en 1641 y hasta el Tratado de Tapiwe en 1825.

Mañil Wenu, toqui -líder de guerra- envió algunas cartas el año 1860 en pleno proceso de la invasión del Estado chileno al territorio mapuche. Una de las misivas escritas por el toqui, estuvo dirigida al presidente Manuel Montt, en esta denunciaba la acción militar que estaban llevando a cabo sus subordinados.

“Tu Intendente Villalon con Salbo juntos quedaron llenos de animales; pero no se contentaron porque tienen su barriga muy grande; porque volvieron a pasar el Bío Bío a robar otra vez con cañones y muchos aparatos para la guerra, trayendo, dicen, mil y quinientos hombres; y todo lo que hizo fue quemar casas, sembrados, hacer familias cautivas quitándoles de los pechos sus hijos a las madres que corrian a los montes a esconderse”, decía el toqui.

Tal como publicó ayer INTERFERENCIA, en 1860 Cornelio Saavedra fue nombrado Intendente de Arauco, provincia que el gobierno de Manuel Mont creó unilateralmente sobre el territorio mapuche del Gulumapu (que iba del Bío Bío al sur). Al año siguiente, en octubre de 1861, el militar propuso un plan de "pacificación" que también se denominó como “conquista”, el cual consistió en construir una línea de fuertes militares en torno al río Malleco, modificando la frontera que tradicionalmente llegaba hasta el Bío-Bío, y luego eregir una segunda línea fortificada en el río Toltén.

El libro ¡Allkütunge, Winka! (Escucha Winka, Ediciones CHM, 2019) da cuenta que los antecedentes de esta invasión se inicia en los sucesos políticos y sociales de la década del cincuenta del siglo XIX. La oligarquía se había batido en duelo en la llamada guerra de 1851 y posteriormente en la de 1859. Tal como sucedió para la independencia, buscaron aliados entre los mapuche, quienes mayoritariamente "apoyaron a los liberales crucistas. Sin embargo, perdieron en ambas ocasiones. Muchos de los derrotados se refugiaron entre los mapuche, siendo esto una excusa para el bando montista victorioso para asi perseguir y castigar a estos y sus aliados al interior del territorio mapuche".

Por otra parte, existía la presión social de grupos de campesinos que -huyendo de la guerra de sus patrones y del modelo de hacienda- buscaban arriendos o mediería para trabajar y vivir en las tierras mapuche. Esto tampoco obedecía a algún tratado y provocaba tensiones toda vez que las autoridades, luego de dársele aviso, no hacían mayormente nada al respecto.

La misma investigación, da cuenta que en 1854 hubo un fütra trawün (gran encuentro) en Weken (localidad cercana a Angol) que congregó a los cuatro futalmapu para acordar una estrategia conjunta. Esta fue la paz, pero condicionada a que se respetase la línea del Bío Bío y se volvieran a sus territorios quienes ocupaban sin permiso las tierras mapuche.

Eran años de tensión política, pues el mando politico militar asentado en Los Ángeles y con la intención de gobernar los territorios mapuche de acuerdo al decreto de 1852 -que había creado unilateralmente la provincia de Arauco- se afanaba por irrumpir en la gobernabilidad mapuche, tensionando la convivencia al proponerse no sólo limitar los mapuche trawün, sino también refundar fuertes como los de Nacimiento en la frontera, de reciente destrucción por no haber sido parte de ningún acuerdo su existencia.

Con la guerra civil de los chilenos del año 1859, los mapuche colaboraron con uno de los bandos. Sin embargo, lo que se vino fue la irrupción permanente y creciente del Ejército de acuerdo a un plan cívico-militar de conquista y "pacificación". Esta invasión desconoció la soberanía mapuche que fue reconocida en el Tratado de Tapiwe (1825), es decir, en pleno proceso de construcción de la república y de la nación chilena.

La carta que a continuación publicamos fue compilada por Jorge Pavez en el libro Cartas Mapuche Siglo XIX (Ocho libros – CoLibris, 2008), y también reproducido por la Revista Anales de la Universidad de Chile en su séptima serie en 2017. La misiva fue enviada el 21 de septiembre de 1860, y por estas fechas cumple 160 años.

Señor Presidente Montt.

Mapo, setiembre 21 de 1860

He tenido una junta con mis caciques y tambien con mis otros aliados angolinos, guilliches y costinos, y me han facultado poner escritas nuestras palabras en este papel y lo mando para que llegue a tu conocimiento todo lo que ha contecido desde el primer movimiento de esta guerra, o incitar ninguna verdad pues es puramente que nos mandes escritas todas las mismas palabras que contenga este papel en letras de libros y con la contestacion para saber si el escribano que asienta mis palabras las ha puesto conforme se las digo al lenguaraz y esto es mui fácil saber porque hai muchos que saben leer en letras de libro.

Te hago presente que en enero del año 1851 supimos que te hacían guerra; entonces acordamos todos los Mapuches aprovecharnos de que estaban en guerra para botar a todos los cristianos que nos tenian robadas todas nuestras tierras de esta banda de Bio-bio sin matar a nadie, pues ocho años a que nosotros estábamos esperando que mandaria nuestro amigo jeneral Cruz y que nos entregarian nuestros terrenos, y de este modo cada dia se interesaban mas los cristianos. El Intendente Sabedra se enojó por esto y ordenó se acomodasen partidas para que viniesen a robar y matar; que se llamaba el tigre Gonzalez, otro Nicolas Perez, un Salazar, y otro Mansor. Estos son los capitanejos de las partidas; al mes siguiente se fué Sabedra y dejó de Intendente al comandante Yañez, y este nos propuso que no permitiéramos pasar a los indios armados a robar al otro lado del Bio-bio y que él tambien no mandaria cristianos a nuestras tierras en la condicion que se matarian los indios que pillasen robando con armas y que nosotros hiciéramos lo mismo con los que viniesen armados a robar.

En abril llegó otro Intendente que se llamaba Cordovés y me pasó oficio que continuase la paz acordada con Yañez y me reconvino que hemos faltado, porque fueron indios armados a las haciendas de Benavente, y yo dije que fue cierto pero que el cacique fronterizo Calbucoy hizo una junta sin mi conocimiento para ir a acompañar a Videla y Alemparte para ir a quitar los cautivos que estaban agarrando en esas haciendas de la [...] de Tirapei[...] que de Chillan que se venian para sus casas o para ampararse aqui ; y nuestra desgracia fué que entre esos cautivos habia tomado a un indio pariente del cacique Guenchuman mui querido de todos los indios. Cuando llegaron a las haciendas no hallaron a este indio ni a nadie porque los habian llevado a los Anjeles, donde lo mandaron matar sin tener mas delito que haber acompañado a Tirapei a Chillan; cuando se volvia Alemparte y los indios, arreaban algunas haciendas y salió Salbo en un monte y pilló a los indios donde no pudieron manejar su lanza, mató cincuenta y tres y a nuestros mas españoles, porque no les perdono la vida a los prisioneros y los mandó afusilar. El Intendente Cordovés me ordenó despues que hiciese salir de mi tierra a Videla y Alemparte dejando solo que se quedase nuestro amigo Pradel y se fuese siquiera para su casa, pues era el único hombre bueno que teniamos. Así lo hicimos, pues, se fuesen y le suplicamos a nuestro amigo Pradel que nos acompañase hasta arreglar una paz para siempre. Luego llegó el Intendente Sabedra y nos mandó decir que seguida la paz, que nadie robase y quedando el río Bio- bio de linea divisoria. En marzo vino Salbo con una partida de jente armada que pasó el río por Santa Bárbara y pilló descuidados a los indios Bureanos. Llevaron muchos animales cabalgares y bacunos. Fueron sus dueños sin armas adonde el Intendente Sabedra y se enojó con Salbo y ordenó devolver los animales aunque se quedaron con muchos, y mando decir Sabedra que seguiría la paz.

Cuando fue Sabedra en junio para Santiago dejó de Intendente a un Benavente y este permitia nos viniesen a robar; vino una partida a robar por Corgue de Nacimiento y les mataron los indios diez y ocho españoles y se arrancaron para el Nacimiento los que escaparon, luego siguieron viniendo todos los dias que podian robar. Salbo continuaba que todo se arreglaria en el momento que llegase el Intendente Sabedra que se esperaba de un dia a otro; todos los meses del invierno nos aseguraba esto [...] Le escribió Salbo al lenguaraz Pantaléon Sanchez que no dijese que seguia la paz; aunque vos, Presidente, se lo ordenase hacer la guerra a los Mapuches, no lo hacia Tomas. Esto creímos por que mandamos leer la carta y todos nos decían era cierto lo que Sanchez nos decía.

Se acabó el invierno y no llegó Sabedra. Entonces les mandé orden a todos los que nos tenian usurpados nuestros terrenos que se fuesen y asi principiaron a pasar para el otro lado del Bio-bio quedandose Bastia y animado a otros que no nos hiciesen caso. Mandé un correo donde Bastías que es el indio mestizo que le sirve de lenguaraz previniéndole que se fuese antes que tuviese que sentir, y lo que hizo fué traer soldados de infanteria y caballeria para hacerse dueño de los terrenos que se le tenían prestado [...] Los demas que nos decian que eran Crucistas y les diésemos licencia para sembrar, criar animales en los terrenos que teníamos desocupados y aun le permitiéramos vivir en ellos, porque son soldados que puedan servir al jeneral Cruz que lo respetemos como al padre de nuestra nacion.

En noviembre llegó otro Intendente que llaman Villalon, y el día 24 en la noche se apareció en nuestras tierras trayendo mil hombres y mostrando cañones, y se les dejaron caer a los Mapuches, Bureano, Reinaquinos y Murchenos y les robaron todos sus animales, que no bajaría su número de nueve mil caballos, yeguas, vacas y ganado ovejuno, y les quemaron sus casas y llevaron cuanto encontraron en ellos, porque alcanzaron las familias que iban a esconderse en los montes. Los indios viejos y las indias que no pudieron llevar las degollaron como perros. El mismo Salbo hizo degollar a un indio, y después de muerto pasó a la casa y se llevó el costal de prendas de plata que tenía el indio y el ganado que cargó al cogote de su caballo; se llevaron algunos cautivos para venderlos. Después se arrancó con todo el robo para Santa Bárbara. Cuando alcancé a juntar jente al dia siguiente y quise seguirlo se opusieron todos los tres caciques aconsejándome que dejásemos a Salbo con el robo allá y pasásemos todos al otro lado del Bio-Bio a buscar animales y degollar, quemar casas como lo habia hecho Salbo. Allí les hice presente que el jeneral Cruz me mandó decir el año de 1851 que cuidase de toda la isla de la Laja que era suya y de sus amigos, como lo cumpli aquel año que ni un solo animal perdieron, que mientras que el jeneral peleaba con los es[...] lo mismo se lleva continuando mi amigo Pradel y les habla a todos los casiques que se esperen que todo se acomodará. Desde este robo tan grande a fuego y sangre quedaron en guerra abierta contra todos los de la otra banda del Bio Bio, que si no fuera que me ayuda mi amigo Pradel estarian empapado en sangre todas tus tierras- Aunque te he dado repetidas órdenes para esto y como estoi lejos del Bio Bio, se pasaron por Negrete una partida de indios y mataron cristianos 7 y trajeron caballos a quienes se lo he tenido mui a mal. Tu Intendente Villalon con Salbo juntos quedaron llenos de animales; pero no se contentaron porque tienen su barriga mui grande; porque volvieron a pasar el Bio-Bio a robar otra vez con cañones y muchos aparatos para la guerra, trayendo, dicen, mil y quinientos hombres; y todo lo que hizo fué quemar casas, sembrados, hacer familias cautivas quitándoles de los pechos sus hijos a las madres que corrian a los montes a esconderse, mandar cavar las sepulturas para robar las prendas de plata con que entierran los muertos en sus ritos los indios, y matando hasta mujeres cristianas, como lo hicieron con dos que pillaron que andaban buscando mantencion para sus hijos; pues en todos los malones les han quemado casas y mantenciones, conforme a los Mapuches, pues solo con doscientos diez Mapuches lo trajeron mas de tres leguas estrechado, que no se atrevia a presentar batalla porque es un v[erdadero] cobarde que no salia del medio de sus tropas, y cuando se desprendian algunos del cuerpo de su ejército a pelear, a robar caballos, luego que le mataban un hombre mi jente, yo lo esperaba que pasase el Malleco, y entonces hubiera visto como habia escapado. Después de esto me escribió que mandase por las familias cautivas; mandé y me engaño porque no pensaba más de entretenerme para conseguir de mis aliados Mapuches le ayudasen a pelear en mi contra hablándome mas de dos meses de paz. Cuando tuvo su trama hecha con ese traidor de Catrileo, vino en marzo a darme malon queriendo pasar por las tierras de los Angolinos y le ayudasen a robar y matarnos con cañones y mucho esfuerzo de infanteria y caballeria. En el momento que lo supe junté unos pocos indios y me junte con otros de mis aliados angolinos que no pasarían de trescientos, marchando a encontrarlos. En Puren se arrancón con toda su jente porque le mato treinta y siete hombres; pero logró su fin de robar animales y quemar casas; pues entonces no halló jente vieja para degollar, pues en el encuentro muriero tres de mis indios. Desde entonces me está proponiendo la paz, mientras que en el mes de marzo mandó a Salbo otra vez a robarnos, quemar y hacer cautivos y degollar a los que no pudo llevar por ser viejos; luego volvió otra vez a mandar órden a Salbo que procurase hablar con uno de mis caciques y consiguió fuese Buenchuman a Santa Bárbara y le propuso la paz pero con mentira, y engañaron al cacique para que le llevase [...] cristiana que que tienen cautiva. Recibieron la mujer y no quisieron entregar el indio.

Tu Intendente Villalon se ha juntado con Salbo, que es el hombre mas malo que conocemos, que enseñó a robar desde el tiempo del Rey, que andaba con nosotros, y agora se ha hecho patriota para ser el mejor baqueano y robarnos. Si vuelve el Rey se juntara con el para irte a robar a vos y a toda la jente todo lo que han saciado con la guerra: que llevan muertos como ciento cincuenta cristianos, y nosotros solo hemos perdido quince Mapuches. Te digo esto para que sepas la verdad, porque un amigo me ha mandado decir que tu Intendente Villalon y Salbo te están engañando con mentiras. Te prevengo que ayer me mando proponer la paz un Intendente que hai nuevo en los Anjeles diciéndome que mande por los cautivos; mi contestacion fué de que me los mandase y entonces hablaríamos de paz. Si este Intendente me engaña y vuelven a pasar Bio Bio jente armada y no me entrega mis cautivos, ya no podré contener a los indios, y no sé cual de los dos campos quedará mas ensangrentado; que la guerra la hacen los cristianos a sangre y fuego y sin cambiar cautivos. Como está visto, tu Intendente Villalon tiene la cabeza mui dura y la barriga que no se llena nunca. Hoi me mandó decir que yo no sabía mandar escribir mis palabras en papel; ahora lo sabrá y vos, señor, se las dices mejor. Actualmente tengo cacique emigrado de la costa que les están haciendo guerra; nuevamente me cuentan los caciques que el primer paso que dió el gobernador de Arauco fué mandar a degollar dos indios y dos hijitas mujeres de ocho años, y que han hecho lo mismo por allá que aquí. Y estos caciques andan conquistando jente para seguir la guerra; y yo les he detenido hasta que me conteste este nuevo Intendente.

El Intendente Villalon no tenía compasion con tu jente: aqui tengo mujeres y chiquillos cautivos desde cuando le maté dos avanzadas a Salbo; en la primera le maté 22 y en la segunda [...], y hasta hoi no ha querido cambiar, lo que nunca se ha visto en tiempo de las guerras con el Rey.- Se tenia mucho cuidado que no padeciesen los cautivos. I ese Villalon hace lo mismo que Salbo, que hasta hoi tiene Indios esclavos desde la guerra de la Independencia y no quiere entregarlos. Este Salbo y el comisario Zuñiga que murió son los primeros que pien[...]a robarnos nuestras tierras y este es el motivo principal de nuestra guerra. -Abre tu pecho y consulta mis razones, y verás que cómo es posible pueda mandar uno que venga a hablar de pas con Salbo, siendo un hombre tan malo. Yo sé que vos, Presidente, tienes tanta jente y caballeros. Puedes mandar uno que venga a hablar de paz. Me encargan tambien los Anjelinos te diga que el hijo de Sepúlveda encontró un cacique y ocho Indios en sus tierras y dijo que iban a robar, y sin mas motivo, sin pelear, llegó, lo saludó pues estaban en Colo sin robar; los mató como perros; que aunque por esta parte estaban sosegados, porque el Intendente Yañez mandó pagasen las muertes, animales, siempre continuan hasta hoi viniendoles a robar i no para la guerra.- Me olvidaba decirte que Villalon no quiso entregarle a un Indio una hijita que le quitaron del pecho a su mujer, y se murió en los Anjeles. Despues volvió para socorrer a los cautivos y vendió trece animales; la plata se la quitó el comandante de armas de San Carlos, porque dijo lo habian ido a robar a la hacienda de Pirquetue seis bueyes y nueve yeguas, mientras en estos mismos dias robaron a un Indio todas sus yeguas y caballos. ¿Qué culpa puede tener ese Indio para que hagan eso con él? Todos los cuatro Huitranmapo desean la paz y se atajen estos hombres; pues solo consiste que los mande un caballero a los Anjeles y se busque al Padre Vitoria Palavicino que habla bien nuestra lengua; pues estoi desengañado que los lenguaraces no han llevado nuestras palabras, unas veces porque no las entienden y otras para engañar al Gobierno. Sin que venga el padre [...], el lenguaraz Pantaleon Sanchez, mui dificultoso será sepas la verdad. Pradel nos asegura que en cincuenta años que manda el Gobierno de Santiago, jamás ha llegado allá la noticia de los agravios que nos han estado haciendo. Debes saber tambien que siempre han estado el fuego prendido son los Indios fronterizos, y desde marzo del año 1858 aprontaban para pelear, porque el Intendente Sabedra le mandó decir con Valentin Moya y Pantaleon Sanchez al cacique Calbucoi que le haria cortar la cabeza, y eso está probado con una carta que tengo en que le escribió a Bastias le busque un gancho para hacerle cortar la cabeza a Calbucoi y tres o cuatro casiques. Mas este cacique con los Indios de Pi[col...] que botaron de sus tierras, siempre me han estado [pidiendo] licencia para dar malon y yo no quise consentir.

Este papel lo mando cerrado a este nuevo Intendente para que te lo mande, y como desconfío lo haga, procuro por otros amigos llegue alguno a tu poder. Si lo consigo tendremos paz cierta para siempre, como me lo aseguran de los Anjeles, Santa Bárbara, San Carlos, Nacimiento.

Octubre 2

En este dia ha llegado el cacique que fue a ver si me entregaban el indio cautivo y las familias, Juan Antonio Bastias es el que está hablando con los caciques, y contesta a nombre del Intendente que vayan a los Anjeles y que sean otros caciques, porque es preciso vayan a Santiago a pedirte perdon. No mande mas y queda cortada toda comunicacion con el Intendente hasta tanto que me mandes la respuesta de este papel, pues he sabido que el Intendente es el mismo que vino a acompañar a Salbo en el malon del 24 de noviembre.

El subdelegado Rios de San Carlos pidio cuatro animales vacunos por dos mujeres cautivas. Se llevó los animales y no entregó al indio las mujeres. Mi nación no hará nunca la paz con Villalon, Salbo, Sepúlveda y Fernandez. La respuesta sacará todas las dudas y mentiras de estos gobernadores de Fronteras.

El lenguaraz firmará por mí, pues yo no sé escribir. Magñil Bueno.

Toqui jeneral.

FUENTE: El Mercurio, Valparaíso, 13 de mayo de 1861.

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Que artículos tan anecdóticos, interesantes y entretenidos son los que publica Interferencia. Muy necesarios para ir comprendiendo lo que pasa actualmente en situaciones como las que viven los mapuches.

Muy interesantes exposiciones

Algo de rubor podría exhibirse en rostros citadinos, que denominan anecdotario un historial de sangre y fuego con la que se ha construido una territorio denominado patria. De paso, señalar que no han cambiado mucho los intendentes, a través de la historia.

Gracias Interferencia.

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