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Miércoles, 11 de diciembre de 2019
Egresado de Eton College

No es Trump: Boris Johnson, un excéntrico de elite

Ricardo Martínez

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Boris Johnson en sus tiempos en Eton College
Boris Johnson en sus tiempos en Eton College

Comparado con Donald Trump, Jair Bolsonaro o Marine Le Pen, el promotor del Brexit y actual primer ministro del Reino Unido, se diferencia de esos líderes de extrema derecha por su pertenencia a una rancia aristocracia; la británica. Algo que añade complejidad a un personaje que ha sido históricamente subestimado al catalogarlo simplemente como alguien curioso o algo cómico, cuando no un ridículo.

Cuando el reciente miércoles 24 de julio Boris Johnson traspasó los umbrales de la legendaria puerta del número 10 de Downing Street en Londres - la residencia oficial y oficina de los primeros ministros británicos- se convirtió en su vigésimo inquilino proveniente del King's College of Our Lady of Eton, más conocido por la forma abreviada de Eton.

No se trata de un dato anecdótico. Eton es el colegio y residencia de estudiantes varones que desde 1440 -bajo el reinado de Enrique VI- se ha encargado de formar a la elite británica, entre quienes se encuentran líderes políticos locales y mundiales, varios premios Nobel y, por cierto, gran parte de la aristocracia masculina que ha dirigido el estado y el imperio forjados en la isla a lo largo de más de medio milenio de historia.

Sin embargo, en el último par de años la cobertura mundial sobre Johnson como el principal promotor del Brexit-a-todo-evento ha abordado con más intensidad lo curioso de su carácter y establecido paralelos con el presidente estadounidense Donald Trump. 

Tal vez algunas de esas comparaciones sean algo forzadas, dado que -justamente- obvian el caracter aristocrático del actual premier británico, lo que explica -en parte- que su excentricismo no sea considerado un completo ridículo, sino un signo de prestigio y arraigo arquetípico en la cultura británica. 

¿QUÉ TIENE ETON DE ESPECIAL?

The chief nurse of England's statesmen. Esa frase, que se podría traducir como “la jefa de enfermeras de los estadistas de Inglaterra”, suele ser usada por CNN para referirse al papel que cumple Eton en la formación de la oligarquía que comanda los destinos de esta isla europea. 

Desde Robert Walpole, en el siglo XVIII hasta David Cameron, en el septenio que fue desde 2010 a 2016, diecinueve Old Etonians (el término que se utiliza para denominar a los egresados de Eton) habían alcanzado la posición de primer ministro antes que Johnson, incluyendo, por cierto, a una de las figuras clave del prolongado periodo victoriano del siglo XIX, William Ewart Gladstone.

Los Old Etonians han tenido una fuerte presencia en el Parlamento Británico sobre todo desde el siglo XVIII, lo que, de acuerdo con una investigación de Borthwick y colaboradores, de 1991, suele combinarse con la asistencia, durante los estudios terciarios, a las universidades de Oxford o Cambridge, a lo que se suele denominar con la palabra Oxbridge, y que, por cierto es el caso del primer ministro Johnson, quien entre 1983 y 1987 cursó estudios en Oxford en Literae humaniores.

En estos espacios, la elite inglesa suele adquirir los modos propios de cultura, gustos -muy en la línea de lo que describió en los años sesenta Pierre Bourdieu para las elites francesas- y sobre todo las maneras de comunicación que les distinguen del resto de la sociedad, a menudo por vías que redundan en el incremento de su prestigio.

BORIS HABLA EL INGLÉS DE LA REINA

Una de estas características más relevantes es la variedad de inglés hablado que utilizan estos grupos, a la que se denomina Received Pronunciation (abreviada como RP). La RP, de acuerdo con Daniel Muñoz, PhD en lingüística inglesa y profesor asistente en la Universidad de Chile, es básicamente una manera de pronunciación, la que “no se encuentra asociada a una región específica en Inglaterra, sino que a ciertos grupos sociales”.

A la RP a veces se le conoce como el inglés de la Reina o el inglés de la BBC, y -señala Muñoz- tiene la característica de ser considerado un inglés neutro, como las variantes mexicanas metropolitanas para el español americano, por ejemplo, por lo que es el que se utiliza como modelo en la enseñanza del inglés como segunda lengua.

Solo una elite, en especial la que es formada en Eton, utiliza esta variedad como su lengua materna, aunque en muchas ocasiones personas de fuera de esta elite deben ajustarse a este tipo de pronunciación, por ejemplo, cuando antiguamente alcanzaban algún puesto en los medios de comunicación como el televisivo o el radial.

En un debate reciente, impulsado por uno de los más reconocidos fonetistas (especialistas en pronunciación desde la lingüística) ingleses, Peter Roach, el profesional señaló que en general la RP se considera como la variante que ocupan ciertas personalidades en Inglaterra, en especial la familia real, pero, además se incluye en este grupo a personeros como David Cameron, Rowan Williams (antiguo arzobispo de Canterbury), y, por cierto a Boris Johnson.

Roach discute que, en este tipo de listados, aparte de las mujeres de la familia real, no suele incluirse ejemplos femeninos, por lo que la RP parece siempre una variedad masculina del inglés.

Así como la asistencia a Eton ha cedido un poco desde la década del setenta del siglo XX en su predominancia en el Parlamento Británico, Daniel Muñoz indica que en la actualidad la variante RP ha dejado de ser una condición obligatoria para la comunicación, por ejemplo, de la BBC, la que hoy “favorece las variantes locales, en especial en sus canales regionales”, como los de Bristol o los Midlands.

EL INGLÉS EXCÉNTRICO

Quizá lo que más llama la atención de Boris Johnson, particularmente en los paralelos que se le quieren hacer ver con Donald Trump, es su lista de comportamientos excénticos.

Quizá el último de los cuales fue el batir al aire un arenque ahumado en bolsa en una de sus últimas alocuciones antes de llegar al 10 de Downing Street un mes atrás. Johnson alegaba que un pescador de la Isla de Man había sido víctima de la burocracia de la Unión Europea al tener que enviar sus pescados ahora con una capa de hielo.

La excentricidad de Johnson ha sido en especial tratada por Sonia Purnell, autora del libro Just Boris, el que se detiene en que el actual primer ministro británico desarrollo una figura de “English eccentric persona” ya desde sus años en Oxford. Se trata de “una figura aparentemente torpe con ropas raídas que ocultaba una mente finamente sintonizada y decidida a sobrevivir”, según indica Purnell en un perfil de Johnson para The Observer.

Y en esto hay que detenerse algo. La aparente contradicción entre excentricismo y pertenencia a la clase alta, a la elite, no es tal en Inglaterra, donde habitualmente existe la figura incluso folclórica del inglés excéntrico” que ha sido promovida por la literatura (Sherlock Holmes, Lewis Carroll) o la televisión (Dr. Who, Mr. Bean).

De este modo, Johnson con su extraña falta de compostura, sus ademanes extravagantes y su aparente falta de tino también en ello mismo se presenta como un hombre inglés arquetípico.

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