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Domingo, 24 de mayo de 2020
Elecciones legislativas

Peruanos castigan al fujimorismo y los partidos afectados por corrupción

Pedro P. Ramírez Hernández

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Foto: Diario.es
Foto: Diario.es

Tras el cierre del Congreso en septiembre de 2019, la ciudadanía peruana escogió a los parlamentarios que van a legislar en los próximos 16 meses. El resulado es un sistema político altamente fragmentado, en el cual los peruanos giraron al centro y castigaron a las organizaciones afectadas por casos de corrupción. El partido de Keiko Fujimori bajó considerablemente su influencia y la colectividad de Alan García desapareció del Poder Legislativo tras su suicidio en abril. 

Con una alta fragmentación entre las opciones partidarias y una clara tendencia al centro, el pueblo peruano definió la composición del Congreso que tendrá la misión de legislar durante los próximos 16 meses, tras su disolución en septiembre de 2019, luego de que el presidente Martín Vizcarra haya decretado su cierre en septiembre de 2019, controvertida decisión que fue confirmada por la Corte Suprema. 

Así, los peruanos asistieron a las urnas en medio de una crisis de descomposición política, marcada por la corrupción, que comenzó un nuevo periodo de inestabilidad tras el estallido del caso Odebrecht que tiene investigados a 4 de sus ex presidentes, entre ellos Alan García, quien se suicidó en abril del año pasado cuando la policía lo fue a buscar a su casa para detenerlo por el caso. 

Hay además un quinto ex presidente enjuiciado y condenado por violaciones a los derechos humanos, Alberto Fujimori, cuyo paso traumático por la política peruana sigue estando presente. Sin ir más lejos, Vizcarra recurrió al cierre del parlamento luego de que la oposición, controlada por la hija Fujimori -Keiko- frenera en dos ocasiones su agenda de reformas anticorrupción, a riesgo de verse perjudicados. 

De esta manera, las elecciones se presentaron como una llave para que el pueblo peruano destrabara el conflicto que tuvo enfrentado al Ejecutivo con el Legislativo desde que asumió en el poder Vizcarra. Esta es la razón por la que la prensa y los politólogos peruanos le concedió el triunfo al tradicional Acción Popular (AP), con un tímido 10,1% logrado de entre un electorado completamente desencantado. 

Después de todo, desde hace 40 años que AP no era la fuerza más numerosa del Congreso, y casi dobló el 5,4% que alcanzó en 2016. Uno de los factores que incidió en este incremento relativo es que el partido no se ha visto envuelto en ninguna de las investigaciones de corrupción del Caso Lava Jato. 

En declaración con El Comercio, el politólogo Eduardo Argent, afirma que no hay que sobredimensionar esta victoria. “No es un crecimiento brutal y sería un error derivar un potencial de voto de magnitud”, señala. Según el politólogo, la suba gravita más en la debilidad de sus rivales, que en un proceso de acumulación ascendente. 

En el mismo medio, el politólogo Eduardo Aragón refuerza esta idea: “AP es el que mejor llega, el que menos ha retrocedido. No estamos ante un fenómeno de un regreso imparable, pero sí estamos ante una organización política que va a tener presencia en los próximos meses o años”.

La segunda fuerza dentro de estas elecciones también responde al repunte de una antigua colectividad de la escena política peruana. Se trata del Frente Popular Agrícola del Perú (Frepap), que con el 8,8% de los votos vuelve al parlamento después de 20 años. Este partido, define su ideología como  religiosa y mesiánico andina, mezclando elementos del cristianismo ortodoxo y del cooperativismo incaico, teniendo una gran influencia israelí.

La colectividad, que hoy sorprende fue fundada por Ezequiel Ataucusi Gamonal y se basa en una supuesta venida de un tercer cataclismo en la humanidad, cuyos efectos comienzan a visibilizarse con el cambio climático. Al mismo tiempo, conjuga un sentido conservador de la vida, con la organización política de los incas, apostando por una economía comunitaria que emule los antiguos aillús que dividían a la sociedad incaica. 

La potencia electoral del Frepap se encuentra en las comunidades distribuidas a lo largo de la selva, y por un crecimiento que se extendió en las zonas rurales, en contrapartida de lo que fue el avance de Sendero Luminoso.

Nuevamente, lo que más ha favorecido al partido es que no ha estado involucrado en los principales escándalos de corrupción y ha sostenido una posición de diálogo, proponiendo la eliminación de la inmunidad parlamentaria, la libre desafiliación de las AFP y la revocatoria de congresistas afectados por la corrupción.

El partido de Keiko Fuimori, Fuerza Popular es el partido que más escaños perdió. En 2016 la colectividad obtuvo un triunfo arrollador que le permitió tener 73 congresistas, más de la mitad del Parlamento, cuestión que le permitió presionar al ex presidente Pedro Pablo Kuczynski para que presentase su renuncia en marzo de 2018, pero este domingo el fujimorismo alcanzó tan solo el 6,9%, quedándose con el quinto lugar.

Lo que más afectó la caída de Fuerza Popular es su participación en el caso Lava Jato, donde su líder, Keiko Fujimori, es investigada en el marco de este juicio y pasó 13 meses en prisión preventiva durante las pesquisas del Equipo Especial del Ministerio Público que considera a la colectividad como un partido infiltrado por el crimen organizado.

Pese a la baja fujimorista, el gran perdedor de la jornada es el APRA, tienda liderada históricamente por Alan García, cuyo suicidio terminó por impactar de tal forma que el partido quedó fuera del Congreso, fijando una clara tendencia en castigo de las agrupaciones afectadas por los casos de corrupción.

No deja de ser llamativo que de las 21 listas que se presentaron, con un total de 2.325 candidatos, 235 -es decir el 10,1% - fueron enjuiciados por algún delito, que van desde desde violencia intrafamiliar, abuso sexual y estafa, hasta incluso proxenetismo.

Los partidos que llevan más candidatos con antecedentes en sus listas son Unión por el Perú (UPP), Somos Perú y Podemos Perú. Entre ellos destaca el caso de Antauro Humala, cabeza de lista de UPP en Lima, quien cumple una condena de 19 años por cinco delitos, aunque la justicia peruana rechazó la apelación de su partido y lo dejó fuera de carrera.

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