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Miércoles, 25 de noviembre de 2020
Estuvo internado por Covid-19

Por qué Boris Johnson no tiene que pagar ninguna cuenta de hospital

The Conversation
Luke Reader de Case Western Reserve University

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"Es difícil encontrar palabras para expresar mi gratitud", primer ministro británico, Boris Johnson, agradeciendo a los trabajadores del Servicio Nacional de Salud por salvar su vida. Twitter de Boris Johnson / Downing Street vía AP
"Es difícil encontrar palabras para expresar mi gratitud", primer ministro británico, Boris Johnson, agradeciendo a los trabajadores del Servicio Nacional de Salud por salvar su vida. Twitter de Boris Johnson / Downing Street vía AP

Este artículo aborda los orígenes del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido y su impacto actual en el país, en el contexto del coronavirus. La enfermedad tuvo al conservador primer ministro británico en la UCI del hospital público St Thomas de Londres.

Mientras el primer ministro británico Boris Johnson se recuperaba de su potencial mortal combate contra el Covid-19, - que lo tuvo una semana hospitalizado, lo que incluyó tres noches en la unidad de cuidados intensivos-, no tuvo que preocuparse de las cuentas hospitalarias.   

Johnson podrá liderar su país en la más grave crisis que haya tenido que enfrentar desde la II Guerra Mundial sin esa preocupación, por una simple razón, que no se relaciona con que él sea un alto y poderoso funcionario de gobierno. Esta razón es que él vive en el Reino Unido.  

Un sistema de pagos único, financiado con fondos públicos

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, en su sigla en inglés) provee de todo tipo de prestaciones -lo que incluye medicamentos, atención primaria, servicios dentales, de salud mental y de salud sexual, ambulancias y hospitales- y no cobra por la mayoría de esos servicios. Hay una modesta tarifa por servicios de salud dental y ocular, así como por la prescripción de medicamentos, Pero en general, nadie recurre a seguros de salud o debe consultar su tarjeta de crédito, porque no es necesario.  

Nadie tiene que discutir con el ejecutivo de la compañía de seguros sobre si el pago debe ser aprobado o no. Los tratamientos y medicamentos más caros son racionados hasta cierto punto, pero eso no se basa en la capacidad del paciente de pagar por ello o de haber pagado un costoso plan de seguros de salud que los cubra. En cambio, el Instituto Nacional de Excelencia en la Salud Clínica hace recomendaciones acerca de la costo-efectividad de los tratamientos, lo que se basa en la cantidad de años de buena salud que resultaran de cada enfoque alternativo.

Cerca del 11% de los británicos tienen alguna forma de seguros privados de salud para coberturas adicionales a las del NHS, pero la mayoría no tiene que lidiar con compañías de seguros para nada. En vez de eso, el NHS está ampliamente financiado vía impuestos y también por algunas entradas adicionales provenientes de los trabajadores, quienes pagan contribuciones obligatorias al seguro nacional de salud, lo que corresponde a cargos nominales por receta, salud dental y ocular, y algunas tarifas adicionales como el acceso a los estacionamientos de un hospital.

El NHS cubre a todos los residentes del Reino Unido, lo que no incluye a turistas ni inmigrantes documentados, aunque ellos todavía pueden acceder a los servicios de urgencia y a los tratamientos de enfermedades de notificiación obligatoria, como la tuberculosis, el VIH o el coronavirus, en algunos casos gratis.

Un programa popular

 

El servicicio en sí mismo es muy popular, accesible y edficiente. El movimiento del Brexit liderado por Johnson argumentó que el país podría invertir en el NHS las millones de libras que de otra forma se enviarían a la Unión Europea. 

Si bien algunas personas están frustradas por la forma en que el NHS es administrado, eso puede deberse a la constante falta de fondos en que se encuentra desde hace una década. Desde 2010, el Partido Conservador, que ahora dirige Johnson, ha intentado reducir el gasto general del gobierno.

El financiamiento de los servicios de salud aumentó en promedio solo un 1,4% anual entre 2009 y 2019, llegando a £ 140 mil millones en 2019-2020. Esto significa que el financiamiento disminuyó en términos reales, pues la inflación promedio fue de 3,1% entre 2009 y 2018.

Todavía no está claro cuál será el efecto de la estadía de Johnson en el hospítal respecto de su intención anterior de impulsar el financiamiento de NHS. Pero la naturaleza pública de su enfermedad y su recuperación proporciona a los estadounidenses una mirada cercana a un modelo alternativo al de pago por atención médica.

Una clara misión social

Creado en 1948, el Servicio Nacional de Salud se construyó sobre un sistema de servicios sociales pre-existentes. 

En ese entonces, algunas autoridades locales como el Consejo del Condado de Londres, ofrecía acceso público a la salud, pero muchos otros no. Hacia mediados de los 30, cerca de la mitad de los trabajadores -pero no sus familias, quienes dependian de clínicas gratuitas de la caridad- podían obtener planes de seguro de salud administrados por el gobierno que brindaban servicios médicos. Se trataba de los fondos cooperativos o administrados por el empleador, los que frecuentemente cubrían los costos de un tratamiento hospitalario.

En 1942, sir William Beveridge, un activista pionero del Partido Liberal, precursor de los actuales demócratas liberales del Reino Unido, presentó un plan para un futuro diferente. Publicó un informe, Servicios sociales y seguros asociados, en el que identificó cinco "males" que obstaculizan el desarrollo adecuado de la sociedad británica: "deseo", "enfermedad", "ignorancia", "miseria" y "ociosidad".

Beveridge compelió a la nacion a luchar contra estos males a través del desarrollo de un estado de bienestar "de la cuna a la tumba" que proveyese de salud, la promesa de pleno empleo y beneficios asegurados a todos los necesitados.

El gobierno laborista eligió en julio de 1945 un gobierno encabezado por el primer ministro Clement Attlee, quien amplió las ideas de Beveridge’. Los laboristas argumentaron que el estado de bienestar universal, particularmente el NHS, podía proveer de "la extensión más amplia de ciudadanía social" en la historia británica, forjando un nuevo sentido de comunidad nacional a través del acceso equitativo a servicios sociales financiados con fondos públicos.

Una cura de las enfermedades de la sociedad

El gobierno de Attlee tenía tres metas principales:

1. Asegurar el pleno empleo a quien quiera trabajar 

2 Desarrollar una economía mixta, equilibrada entre industrias nacionalizadas, como la del carbón, el acero o de los servicios ferroviarios, y empresas privadas orientadas a la exportación.

3. Construir una sociedad más igualitaria, a través de la provisión de un sistema universal de salud, la mejora de la educación, y la oferta a los trabajadores de compensaciones, creando una red de sistemas de seguridad social comprensivos, y creando un sistema de beneficios para los niños que sea pagado directamente a las madres.

En el centro de esta nación más justa y reinventada estaba el NHS. El 5 de julio de 1948, este nuevo sistema de juntas de salud administradas por el gobierno tomó el control de la mayoría de los aproximadamente 3.000 hospitales del país.

Desde sus inicios, el NHS estaba destinado a todo el mundo. La ministra de Salud de Attlee, Aneurin Nye Bevan, quería "universalizar la mejor atención médica" en Gran Bretaña, haciéndola gratuita y disponible para todos en función de las necesidades y no de la riqueza.

En 1951, hacia el final de su periodo, el primer ministro Attlee declaró su orgullo por lo que el gobierno había construido en el Reino Unido, en New Jerusalem, una sociedad por la igualdad y la prosperidad.

Pocos cambios con servicios para todos

El sector privado está más involucrado en salud ahora que entonces, ampliamente en los servicios dentales y oculares, y con empresas a cargo de los servicios de limpieza y alimentación en los hospitales. Pero, el corazón del NHS, como las visitas médicas y los tratamientos hospitalarios siguen siendo gratuitos.

Incluso el gobierno pro mercado de Margareth Tatcher no se atrevió a privatizar el sistema de salud. Nigel Lawson, un entusiasta partidario de la liberalización económica, quien fue canciller del Ministerio de Hacienda entre 1983 y 1989, se quejó de que el NHS era "lo más cercano que los ingleses tienen a una religión".

Esa religión y el sueño de Beveridge permanecen fuertes hoy. Cuando Boris Johnson cayó enfermo con coronavirus, el no entró a un exclusivo establecimiento privado de salud. En vez de eso, el fue admitido en St. Thomas, el mayor hospital escuela ubicado en el centro de Londres.

El atractivo del NHS es la universalidad. Todos, ricos y probres, reciben el mismo tratamiento. Aunque las encuestas son escasas, una de ellas realizada por YouGov en 2017 encontró que el 84% de las personas pensaban que el NHS debería seguir siendo financiado con fondos públicos. Otra encuesta de YouGov en 2018 encontró que solo el 4% de las personas apoyaba un sistema similar al que se encuentra en Estados Unidos, donde los seguros privados y la riqueza determinan en gran medida quién puede acceder a la atención médica.

Johnson puede haber sido escéptico respecto de las personas que se enferman; un ex colega lo describe como alguien que considera que la enfermedad es "como una forma de debilidad moral". Pero ahora tiene la oportunidad de aprender la lección de Attlee: la enfermedad puede afectar a cualquiera, y todos merecen una atención médica de primer nivel.

 

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Luke Reader, es profesor del Departamento de Historia de  Case Western Reserve University

Este artículo es una republicación de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Leer el artículo original en inglés.

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