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Domingo, 16 de mayo de 2021
Cuarentena total en la Región Metropolitana

¿Por qué la pandemia está fuera de control en Chile pese a exitosa campaña de vacunación?

Andrés Almeida
Lissette Fossa

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Vuelo de Latam. Foto de Catalina Pérez.
Vuelo de Latam. Foto de Catalina Pérez.

Una probable penetración de la variante brasileña -se habla de 30% en círculos científicos- con consecuencias sanitarias inéditas, y una gestión deficiente respecto de las medidas no clínicas, son parte de las hipótesis que ayudan a comprender este nivel de catástrofe.

Si se pudiera retroceder en el tiempo, con alta probabilidad el ministro Enrique Paris elegiría volver al 12 de noviembre de 2020, cuando el gobierno anunció que abriría sus fronteras aéreas el 23 del mismo mes.

Ahí, en la reunión en que se tomó esa determinación, tal vez Paris pudo haber tratado de imponerse frente a los detractores del gobierno de Sebastián Piñera de las medidas más restrictivas, y haber levantado con más fuerza las recomendaciones de su Consejo Asesor Covid-19 de mediados de octubre, las cuales sugerían mantener los aeropuertos cerrados a la espera de conocer más respecto de la variante británica del Covid-19, la cual fue descubierta el 20 de septiembre.

En ese entonces este organismo que convoca a la comunidad médica y científica, pidió prudencia -mantener las fronteras cerradas- frente a la desconocida variante, dado que su comportamiento era impredecible, y recoger las lecciones del pasado reciente, acerca de la vigilancia y trazabilidad como las mejores estrategias para mantener en control esta nueva amenaza.

Tampoco hubo cambios de actitud cuando aparecieron más variantes, lo que incluye el día 9 de enero de 2021, cuando en Japón se descubrió la variante P.1 proveniente de Manaos, Brasil. 

De tal modo, los aeropuertos funcionaron con relativa normalidad, lo que incluye la popular ruta Sao Paulo-Santiago, salvo, tal vez, por una mayor vigilancia de exámenes PCR de viajeros, cuyos resultados positivos fueron a parar al secuenciador genómico del Instituto de Salud Pública, el cual hasta el último reporte de vigilancia de variantes del 13 de marzo de 2021, había realizado sólo 102 estudios, y detectado la presencia de 24 casos de la variante brasileña, 38 de la británica y uno de la nigeriana.

Buenos números, si es que se descarta de plano la hipótesis que la comunidad científica considera urgente de despejar: la actual ola de contagios por coronavirus se explicaría -en buena parte- porque la variante brasileña ya sería endémica en el país y estaría ampliamente difundida. 

Cabe destacar que se trata solo de una hipótesis, que ha de ser demostrada empíricamente. Pero, en el reportaje Las advertencias de Concepción acerca de la 2° ola por variante brasileña y la respuesta de alto consejero asesor: “es la hipótesis a investigar", el alto consejero asesor, Pablo Vial, reconoció que la estrategia de vigilancia de la nueva variante, limitada a los aeropuertos, no es adecuada, pues se requiere conocer la extensión de la variante P.1 ya a nivel comunitario.

Vial -quien es virólogo y médico de la Clínica Alemana- dijo “la firme, no tenemos muchos datos”, por lo que comentó que el gobierno no tenía, pero estaba en el proceso de compra de PCRs específicos para esta variante, que es una tecnología más rápida y barata que la de secuenciación genómica.  

Recién el día martes pasado, en una consulta al mercado, el Ministerio de Salud (Minsal) ofertó la compra de 9.000 “servicios de determinación de variantes para muestras positivas para SARS-CoV-2, donde se requiere identificar (por PCR) al menos las variantes B1..1.17 - P1-P2 y B1.351”, con un flujo de 1.500 determinaciones semanales. Es decir, el gobierno está buscando comprar PCR para identificar cepas del virus.

En otras palabras, el país estaría a oscuras, pues los dos anteriores reportes de variantes responden a una estrategia de atajar casos al ingreso al país, la que al parecer -y eso hay que probar- estaría desfondada, pues desde hace rato la variante brasileña sería endémica en el país.

Es más, en círculos científicos se menciona que hay datos preliminares de la Universidad Católica y el ISP que permiten pensar que la penetración de la P.1 en el país está en torno al 30% de los nuevos casos en las últimas semanas. 

El dato coincide con otra gran señal de alarma, que ya se ha difundido como reguero de pólvora en distintos WhatsApp de la comunidad médica: El 40% de las infecciones recientes en Lima corresponde a la variante brasileña, según informó el ministro de Salud de Perú, Óscar Ugarte.

Cabe mencionar que tanto Chile como Perú, no cerraron sus fronteras aéreas con Brasil, y ambos países desestimaron la amenaza de Manaos, cuando se supo que el 51% de las infecciones de esta ciudad brasileña amazónica de 2 millones de habitantes correspondía a la nueva variante.

Tampoco se hizo nada al respecto, cuando se conoció que la cifra había aumentado a 85% durante enero, echando por tierra la esperanza de que la ciudad fuera la primera del mundo en alcanzar la inmunidad de rebaño, como se especuló en octubre de 2020.

Por entonces, en torno a la navidad de 2020, el presidente Piñera anunció la llegada a Chile de millones de vacunas, y hacia fines del mes de enero de 2021 se aprobó de emergencia la vacuna de Sinovac, y en febrero la campaña marchó a todo vapor, para el alivio emocional de una población con síntomas claros de fatiga de pandemia, aquella condición que tiende a subvalorar los riesgos de una enfermedad, por cansancio. 

Después, el pasado martes 23 de marzo, la Organización Panamericana de la Salud alertó que 15 países latinoamericanos -incluido Chile- estaban afectados por la variante P.1, la cual es dos veces más contagiosa que la variante original.

Un dato que no tendría mayor impacto, considerando que a la fecha Chile cuenta con 5,7 millones de personas vacunadas con al menos una dosis de Sinovac, siendo por lejos el país latinoamericano con mejores indicadores.

Pero, contrario a lo que pasó con Israel, otro país referente que hizo algo similar con su población, pero con Pfizer, la pandemia no empezó a amainar en la misma proporción en que se aplicaban masivamente las vacunas.

Todo lo contrario, la pandemia está desatada: con 38.699 casos activos confirmados, en torno a los 120 muertos diarios, su red asistencial colapsada, y el 70% de la población bajo confinamiento.

El miedo a que la Sinovac no funcione como lo esperado

Otra importante alarma se encendió el día 1° de marzo de 2021, cuando investigadores brasileños de las universidades de Sao Paulo y Campinas -las más prestigiosas de Brasil- entre otros centros de investigación, advirtieron en un paper publicado en el journal The Lancet que el análisis de plasma de pacientes inoculados con la vacuna de Sinovac "sugiere que la P.1. podría escapar de los anticuerpos neutralizadores inducidos por una vacuna con virus inactivado", razón por la cual habría que evaluar inocular a los pacientes con tres dosis y no dos.

De todos modos, este paper no constituye evidencia, en tanto se trata solo de 19 casos, con cinco meses de distancia desde la inmunización, y no ha sido validado por pares científicos, estando en estado de pre-print (ver artículo en español al respecto de El Heraldo de España). Además, el artículo despierta suspicacias pues autores principales tienen intereses declarados con Modera, un laboratorio estadounidense que compite en el mercado de las vacunas contra el Covid-19.

Así y todo, rápidamente, el 8 de marzo, el Instituto Butantan de Sao Paulo, que ha investigado esta vacuna y ha implementado 16,1 millones en Brasil, informó que sus datos preliminares arrojan que la Coronavac, la marca comercial de la vacuna de Sinovac, funciona para la variante P.1., aunque no entregó evidencia del estudio que soporta esa información, según informó Reuters.

Al cierre de esta edición, surgió nueva información sobre este estudio:

“Por eso estos resultados son alentadores; pero creo que lo más importante es la unión de estos resultados de laboratorio con la respuesta que estamos viendo en la disminución de las infecciones entre los ancianos vacunados en febrero. Este dato real, que también es preliminar, indica que la vacunación funciona y que también funciona para las variantes en circulación”, dice Ricardo Palacios, director médico de investigación clínica de Butantan, a Agência FAPESP.

"De acuerdo con datos de la Municipalidad de São Paulo, en plena alza de casos de la enfermedad, la muerte de ancianos con más de 90 años cayó un 70 %: de 127 en enero a 38 en febrero. Y hubo también una disminución drástica de la cantidad de internaciones. Esta es la franja etaria que fue inmunizada", informa el artículo.

De tal modo, como argumento en favor de la eficacia de la vacuna de Sinovac, se ha dicho también que las salas de urgencia han cambiado el perfil de edad de los pacientes Covid-19, siendo más jóvenes que en la primera ola, lo que demostraría su eficiencia. Esto, en consideración de que la prioridad de vacunación ha sido con las personas mayores.

Sin embargo, hay dos datos que ponen en entredicho ese argumento. El primero es que según datos del Minsal actualmente casi la mitad de las víctimas fatales del Covid-19 no mueren hospitalizados, por lo que es posible que muchos adultos mayores simplemente no estén ingresando a los recintos hospitalarios a morir.

Esto, en circunstancias en que no hay información fehaciente respecto de que la Coronavac sea eficiente en mayores de 65 años en estudios de grandes poblaciones, tal como se menciona en esta columna académica de Florencia Tevy, publicada en INTERFERENCIA: Lo que no sabemos sobre las vacunas de Sinovac y que ahora es urgente saber ante esta ola pandémica.

Y, tal vez, más importante aún; al parecer la variante brasileña es más agresiva con personas de segmentos etarios intermedios, según varios testimonios recogidos en Manaos por distintos artículos de prensa, en comparación con la variante original, razón por la cual.-tal vez- la aperura de colegios contribuyó a engrosar la ola pandémica.

Dado esa situación, el cambio de perfil demográfico de las urgencias Covid-19 podría no ser por la eficacia de las vacunas, sino por una característica novedosa de una de sus variantes. 

Los graves déficits de gestión

Aparte de haber descuidado las fronteras con Brasil, país con más contagios y muertes en el continente (ya por sobre 300.000), las medidas que ha implementado el gobierno han sufrido varios cambios, retrocesos e incluso falta de coherencia entre sí. 

Se suma que desde un inicio algunas de ellas han estado en el foco de la crítica científica, como la falta de medidas de control del aforo en el transporte público- uno de los principales espacios de contagios estudiado por la ciencia- y el permiso a cultos religiosos en fase 2.

"El Plan Paso a Paso necesita coherencia y consistencia. O sea, puedes ir a misa, pero no puedes hacer gimnasia al aire libre, no tiene lógica. Si a uno no le hace lógica.", comentó el pasado jueves en el podcast La Cosa Nostra la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches.

Durante este verano, además del relajo de las medidas de aforo en recintos privados, como restaurantes y bares, se sumó el permiso de vacaciones, que permitió la movilización dentro y fuera del país de más de dos millones de personas hasta fines de febrero.

A pesar del exitoso plan de vacunación, en paralelo el Plan Paso a Paso volvió esta semana a ser foco de críticas a las políticas arbitrarias de confinamiento o que no cuentan con criterios claros, con el anuncio de ayer de pasar a fase 1, cuarentena total, para toda la Región Metropolitana.

“Esas medidas son inútiles. La cuestión es súper simple: si tú logras aislar a quienes pueden contagiar, controlas la infección. Esto lo han hecho los coreanos, los irlandeses, eso está demostrado, esos países han conseguido controlar bien la infección y ha sido por eso. ¿Por qué en Chile no se hace eso? Hay condiciones del mercado laboral, por ejemplo, hay gran parte que vive en trabajos precarios y otros que incluso tienen contrato, no pueden tomarse licencia por contacto estrecho y tienen enormes problemas para que las seremis revisen sus funciones. Ahí hay que apuntar”, explica  INTERFERENCIA el epidemiólogo Aníbal Vivaceta.

Para Vivaceta, no sólo mejorar la trazabilidad es clave para contener la pandemia, sino también mejorar el aislamiento de personas contagiadas y aumentar la detección del virus, a través de testeos.

“En realidad la estrategia completa es una estrategia de detección, lo que se llama testeo, junto a la trazabilidad y el aislamiento. El testeo en Chile en parte está focalizado y en parte búsqueda de actividad en la comunidad, que no tengo claro que sea un aporte. En cuanto a trazabilidad, tampoco se hace bien y no se hace lo más importante que es el seguimiento hacia atrás, de ver si la persona pudo haber contagiado a muchos más, y ahí hay una cosa abierta, incierta. Por ejemplo, si alguien contagia a 20 personas en el transporte público ¿cómo sabes quiénes fueron esas 20 personas? Funciona mal la trazabilidad. De ahí, el aislamiento de los contagiados funciona aún peor”, consigna Vivaceta.

Incluso es posible que todas las labores de trazabilidad hayan sido pospuestas dada la campaña de vacunación, pues es el mismo personal de los Cesfam los encargados de ambas tareas.

Frente a estas contradicciones, la población también ha relajado las medidas de cuidado, además de que muchos no han tenido la opción de aislarse frente a las sospechas de contagios, en parte porque no todos acceden a licencias médica o porque muchos trabajadores por cuenta propia pierden ingresos si dejan de trabajar.

“Seguimos dando los mismos manotazos en el agua desde el principio de la pandemia. Estamos llenos de medidas que no sirven y dan falsa seguridad”, concluye el epidemiólogo.

“Un primer factor en esta paradoja entre una amplia vacunación y una alta y creciente tasa de contagio, son precisamente los mensajes burdamente exitistas que han caracterizado las comunicaciones del gobierno”, consignó Vivaceta, junto a Sebastián Espinoza y Nicolás Schiappacasse en una columna publicada este mes en INTERFERENCIA.

“Para el gobierno hoy, el problema sigue siendo “comunicacional”, pero no como algo entendido desde la comunicación de riesgo, sino como la forma de sacar el mejor provecho político posible, o al menos salir lo mejor parados que se pueda, en esta sucesión de crisis en la que se ha convertido su gestión”, agrega la columna, que contrasta esta sobreinformación con el hecho de que casi no se ha explicado claramente, por parte de autoridades y medios de comunicación, cómo se transmite el virus o por qué es importante lavarse las manos.   

El científico agrega que el efecto “exitista” del proceso de vacunación llevado por el gobierno ha generado una falsa seguridad respecto al control de la pandemia, sin conocer aún a ciencia cierta la efectividad de las vacunas y la prolongación de la inmunidad en el tiempo.

“Se construyó una imagen casi mágica de que Chile vacunaba a alta velocidad, que estábamos “saliendo del túnel”, sin explicitar que tomará meses para que haya una proporción importante de la población vacunada (aunque los Cesfam hayan tenido que dejar casi todo lo demás de lado); que aun así, mucha gente podrá contagiarse y contagiar a otra; que las vacunas -en el mejor de los casos- brindarán una protección para la cepa con que fueron hechas y otras relacionadas, pero que una mutación importante puede echar por tierra gran parte del avance”, advierte.

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Hubiese agregado el nuevo fenómeno del PIMS, y además la constante y obtusa actitud del ministro de educación por las clases presenciales, que obviamente son mejores pero que ante la máxima posibilidad de contagio en los jóvenes, debería cambiar.

Yo diría que el Pims es solo un nombre a algo que no entienden ya que la nueva cepa brasileña produce síntomas muy diferentes al sars cov2 original y otra cosa que ha dado una falsa seguridad son los PCR ya que muchas personas son portadoras del virus y no tienen idea y eso es porque los test PCR sólo funcionan cuando la persona ya está con un grado de contagio importante y no antes lo veo también en los mal llamados casos Pims donde los jóvenes y niños a pesar de tener muchos síntomas Covid los PCR siguen saliendo negativos .

Me parece un tanto sesgada la opinión de los especialistas, pues la nueva ola de contagios se está produciendo en muchos paises como Uruguay y Argentina en algún instante iba a llegar a Chile y coincide con el término del verano. Además los países que han disminuido sus contagios con la vacuna como USA e Israel ya venian pasando del peak de la 2a ola. Recordemos que la segunda ola en Europa los peaks alcanzados fueron 3 ó 4 veces superiores a los de la primera. Sin vacuna se podria esperar algo similar en Chile Sin duda en todos los países se han cometido errores y aciertos en el manejo de la pandemia, pero reconozcamos algo de lo realizado. La capacidad de examenes PCR sobre el 60% de la población en comparación a otros paises hace pensar que tienen muchos mas contagiados y fallecidos porque simplemente no miden y no saben si se enferman y/o fallecen de Covid-19. El gran aumento de camas con respiradores que impidió el dilema de la última cama y por último la negociacion por las vacunas y su disponibilidad en nuestro País.

A diferencia de Europa, la segunda ola en Chile ocurre en paralelo a un proceso de vacunación y con todos los antecedentes sobre la mesa respecto a lo que pasó en Europa. Era tan sencillo como tomar medidas distintas a las que se tomaron allá, empezando por el famoso permiso de vacaciones, que nunca se debió entregar y que, al contrario de lo que el gobierno dice, no ayudó a mejorar la "salud mental" y solo fue un (mal) salvavidas para la industria del turismo

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