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Lunes, 30 de noviembre de 2020
Carabineros

A un año del estallido social, estos son los casos de violencia policial en el Bío Bío que no se han formalizado

Joaquín Riffo
Diego Ortiz

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Fotografía: Melian Riffo
Fotografía: Melian Riffo

Los querellantes han manifestado su preocupación por la dilación de causas por violaciones a los DD.HH ocurridas posterior al 18 de octubre de 2019 —que incluyen heridos oculares, atropellos y golpizas— y que todavía no se formalizan, esto pese a que varias de las diligencias apuntan a funcionarios de Carabineros que ya están identificados.

A pocas semanas de cumplirse un año del comienzo del estallido social, diversas causas judiciales relacionadas a violaciones a los derechos humanos siguen abiertas, todas vinculadas a hechos ocurridos en el contexto de las manifestaciones que partieron el 18 de octubre de 2019. 

En la Región del Bío Bío, en distintos sectores del Gran Concepción, se registraron diversos hechos de violencia policial, en especial durante las primeras semanas de manifestaciones. Pese a testimonios de víctimas y testigos —y la identificación producto de las diligencias de quiénes podrían ser los eventuales autores de distintos tipos de agresiones a civiles por parte de Carabineros—, algunos casos emblemáticos de abusos por parte de la fuerza pública todavía no son formalizados. 

Consultada al respecto, Carolina Chang, jefa de la sede regional del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) en el Bío Bío —organismo que es querellante en varias de estas causas— explicó que “desde nuestra perspectiva como querellantes, hemos tratado de hacer la mayor cantidad de diligencias en todas las querellas que hemos presentado, con la finalidad de buscar a estos eventuales responsables. Luego, el retraso en las causas más bien dice relación con la contingencia de la pandemia y el retraso efectivo de los tribunales con las audiencias, y también es resorte del Ministerio Público realizar las formalizaciones propiamente tal, nosotros como querellantes no tenemos esas facultades. De acuerdo a lo que nos han señalado, ellos estiman que todavía faltarían diligencias para poder efectuar las solicitudes de formalización”. 

En esa línea, Chang describió que en el INDH “estimamos que hay causas en que el imputado estuvo determinado desde el primer momento, y a esta fecha y transcurrido un año, ya deberían estar por lo menos formalizados. Es el caso de Alejandro Toro, el atropello de Juan Carlos Moreno o Jorge Guzmán, donde también tenemos claro quién fue el autor de los hechos desde el principio de la investigación”. 

Los casos en cuestión se enmarcan dentro de las diversas violaciones a los derechos humanos ocurridas a nivel nacional: heridos oculares producto del disparo de balines, atropellos con carros policiales, palizas y maltrato con resultado de fracturas y contusiones, y detención con exceso de violencia y agresiones sin contemplar la proporcionalidad de fuerzas.  

Nuestro medio contactó a la Fiscalía del Bío Bío para conocer su versión sobre el retraso de estas formalizaciones, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvimos respuesta.

A continuación, INTERFERENCIA describe algunas de las querellas originadas a partir de estos hechos, cuyas diligencias apuntan a funcionarios policiales que ya estarían identificados.

En plena cobertura de las protestas, el camarógrafo de Mega, Alejandro Torres, pierde su ojo derecho a manos de Carabineros

El equipo del canal Mega se trasladó raudamente el martes 22 de octubre de 2019 a la comuna de Chiguayante. Entre disturbios, manifestantes saqueaban un supermercado de la cadena Santa Isabel, suceso que buscaban retratar para el canal.

Siendo las 16:45 horas, Alejandro Torres, camarógrafo de Mega, se baja del móvil del canal para grabar “a manifestantes que protestaban de forma pacífica contra Carabineros de Chile”, según se puede leer en la querella presentada por éste.

De acuerdo con el documento, es en este instante que comienza el accionar del personal policial. “Alrededor de 5 efectivos policiales comenzaron a disparar bombas lacrimógenas a través de la carabina lanza gases, y disparos con la escopeta antidisturbios, a la altura de la cabeza de los manifestantes”, describe la querella, momento en el cual Torres es impactado por un perdigón a la altura de su ojo izquierdo. 

El disparo habría sido percutado por el mayor Luis Mahuzier., de Carabineros de Chile. De acuerdo con el relato, el propio oficial Mauzier —quien fue identificado como autor del disparo por otro manifestante que prestó auxilio a Torres— “se acercó a la víctima y lo puso a disposición de otro funcionario policial quien lo condujo a CESFAM, lugar desde donde fue trasladado hasta el servicio de urgencia del Hospital Regional Guillermo Grant Benavente, en la comuna de Concepción”.

Luego de tres días hospitalizado, Alejandro Torres fue trasladado a la Clínica Alemana en Santiago, donde fue intervenido. Durante la operación se le retiró el perdigón alojado en su ojo izquierdo, intervención en la que se confirmó la “pérdida total e irreversible de la vista” del ojo del camarógrafo. 

El propio Mahuzier se autodenunció, hecho constatado en el parte policial N°2471 del 20 de octubre de 2019. A pesar de esto, y a casi un año de sucedidos los hechos, el mayor Mahuzier aún no ha sido formalizado.

Víctima con doble fractura acusa paliza, funcionario de Carabineros indica que fue una caída

Claudio Chandía no sabía quién lo golpeó. Sólo recibió los golpes por la espalda y perdió la conciencia, despertando minutos después arriba de una ambulancia. 

Según se puede leer en la querella presentada por Chandía, éste se encontraba caminando a las 22 horas del 21 de octubre en dirección a la casa de sus padres. En una calle de la comuna de Chiguayante, Chandía sobrepasa a dos funcionarios de Carabineros a pie, quienes, según consta en el escrito, “sin mediar provocación alguna, lo abordan por la espalda con golpes de bastón en la espalda y el cuello, para luego sumarse otros dos funcionarios Carabineros quienes lo agreden reiteradamente en diversas partes del cuerpo con sus bastones de servicio”.

Chandía recupera la conciencia arriba de la ambulancia y camino al Hospital Regional Guillermo Grant Benavente de Concepción, donde es atendido de ugencia con motivo de una “fractura en brazo izquierdo y nasal”. Luego de un par de horas, es dado de alta, teniendo que recorrer el camino a su casa a pie ya que, siendo la 1:30 de la mañana y con toque de queda, no había locomoción disponible. 

El día 25 de octubre, Chandía concurrió al Servicio Médico Legal, trayendo consigo los exámenes que le realizaron el día de los hechos en el hospital. Durante la visita, el SML aplicó el Protocolo de Estambúl, diseñado para evaluar a posibles víctimas de torturas. En paralelo, la doctora que lo atendió confirmó que presentaba una doble fractura, presentes en la nariz y en el codo de Chandía.

Así las cosas, el afectado continuaba sin saber quién le habría propinado la paliza. Hasta que el propio autor cometió un error. Según consta en el parte policial N° 2496 de fecha 25 de octubre de 2019, el Subteniente de Carabineros Matías Ramírez Jiménez —quien se encontraba a cargo del procedimiento policial en ese sector— tomó conocimiento de una publicación en redes sociales de Claudio Chandía, donde daba cuenta de los hechos. Por decisión propia, el subteniente Ramírez decide hacerse parte de la denuncia, realizando una descripción de los hechos donde atribuye las lesiones sufridas por Chandía a una supuesta caída de la víctima. El informe del Servicio Médico Legal diría algo totalmente distinto. 

Según consta del exámen médico elaborado a partir del protocolo de Estambúl del SML, “las lesiones abrasivas en rostro son explicables por el roce y trauma de baja energía por un objeto contundente, superficie rugosa, plano, sin relieves, en segmentos corporales no cubiertos, con sobresalientes óseas. Las lesiones en miembros superiores e inferiores son compatibles por trauma contundente, en segmentos corporales por acción de defensa refleja, distinguiendo un cambio de coloración por expresión de una impronta del objeto utilizado. La coloración de las lesiones es compatible con el tiempo transcurrido entre los hechos relatados y el examen médico”.  

Dicha descripción dista de lo relatado por Ramirez, correspondiendo a lesiones que según las conclusiones del propio informe no son concordantes “con relación a la caída a nivel”. 

Al igual que el caso del camarógrafo Alejandro Torres, a cerca de un año de ocurridos los hechos aún no se ha procedido a formalizar.

Una vez reducido, disparo a la rodilla a quemarropa

El 23 de noviembre de 2019, pasada las 17:30 hrs, Jorge Guzmán se encontraba junto a su pareja sentado sobre el pasto de una plaza ubicada en Villa Acero, en la comuna de Hualpén. De pronto, llega una radiopatrulla al lugar con dos funcionarios de Carabineros, lo que según los hechos relatados en la querella, corresponden a Hans Esteban Butter Gutiérrez, cabo primero de la Cuarta Comisaría de Carabineros de Hualpén, y a Ricardo Mauricio Brandau Pardo, sargento primero de la Cuarta Comisaría de Carabineros de Hualpén.

Ambos funcionarios descienden del vehículo y se acercan al lugar donde se encontraba Guzmán y su pareja, solicitándoles que hagan entrega de su cédula de identidad ya que procederían a realizarles un control de identidad.

Ante esta situación, Guzmán hizo entrega de su cédula al cabo primero Butter Gutiérrez. En cambio, la pareja de la víctima no portaba la suya, por lo que los funcionarios de Carabineros le señalan que debe acompañarlos a la unidad policial. Éste se niega y solicita que los funcionarios se identifiquen, ya que ninguno de ellos portaba identificación alguna. Se genera una discusión entre la pareja de Guzmán y el sargento primero Brandau Pardo, procediendo el funcionario policial a tomarlo violentamente de sus vestimentas, apoyándolo sobre una pared que se encontraba en el lugar. Éste se resiste y ambos comienzan a forcejear, razón por la cual interviene el otro funcionario policial, sumándose finalmente Jorge Guzmán, cayendo todos al suelo.

Una vez reducido en el piso, la pareja de Guzmán se encontraba completamente acostado de espaldas e inmovilizado por un policía. Por su parte, Guzmán se encontraba sentado encima, posicionado con su pierna derecha extendida sobre el suelo y con su pierna izquierda arrodillada, mientras que el cabo primero Hans Butter lo sujetaba, momento en el cual éste último desenfunda su arma de servicio y la posa justo sobre la rodilla izquierda de Jorge Guzmán. Guzmán disparó, causando una fractura de rótula y cóndilo midal de fémur izquierdo, lesión que reviste el carácter de grave.

Posteriormente, ambos funcionarios mantuvieron inmovilizados a la víctima y a su pareja, hasta que unos minutos más tarde llegaron más funcionarios policiales para trasladar a ambos detenidos al SAR de Hualpén con el objeto de constatar lesiones. Posteriormente, la víctima fue derivada al Hospital Regional para ser intervenido quirúrgicamente debido a la gravedad de su herida.

Este caso presenta distintos antecedentes relevantes que sustentarían el relato de los hechos descrito en la querella. Entre estos, destacan las declaraciones discordantes de ambos carabineros involucrados en el hecho, además del relato de vecinos testigos de la situación, quienes describen el abuso de fuerza de los policías y afirman que nunca vieron la amenaza por parte de la víctima de quitarle su arma de servicio al carabinero — algo que argumentan los funcionarios —, por lo que no se justificaría el disparo que terminó con Guzmán lesionado de gravedad. 

Atropellado y abandonado en el lugar

Durante la tarde del martes 5 de noviembre de 2019, Juan Carlos Moreno se desplazaba por las calles del centro de Concepción tras haber participado en las manifestaciones ocurridas en la ciudad, encontrándose con un grupo de personas protestando en la intersección de Avenida Los Carrera con Castellón, a eso de las 17:30 horas.

Según se puede leer en la querella presentada por Moreno, una vez llegado a esa esquina, éste se dispuso a cruzar la Avenida Los Carrera desde el bandejón central, momento en que se acercó un vehículo radiopatrulla de Carabineros de Chile conducido por el Cabo 2° Manuel Jesús Sánchez Echeverría. El funcionario, quien había estado momentos antes detenido en la primera pista de Av. Los Carrera, embiste de frente a Moreno, avanzando rápida y violentamente en dirección a la víctima, cruzando la avenida desde la primera a la tercera pista.

De acuerdo con los hechos relatados en la querella, la víctima alcanza a saltar, a fin de no recibir directamente el impacto del radiopatrulla, golpeando su cuerpo contra el parabrisas, cayendo al suelo y siendo abandonado en el lugar por los efectivos policiales, quienes escaparon a alta velocidad sin prestar ningún auxilio a la víctima. Moreno fue socorrido por otros manifestantes y personas que se encontraban en el lugar, los que llaman a una ambulancia en la que es conducido al Servicio de Urgencia del Hospital Regional Guillermo Grant Benavente, resultando con un esguince de tobillo y herida cortante en la espalda.

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