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Viernes, 14 de agosto de 2020
Está en manos del ISP

Usach espera aprobación del Minsal para reconvertir mil máquinas para apnea en ventiladores

Lissette Fossa

La Universidad de Santiago anunció a principios de mayo que puede transformar mil máquinas usadas en el tratamiento de apnea a ventiladores mecánicos invasivos. Los académicos esperan poder probar su creación con pacientes, tras exitosos experimentos con pulmones artificiales y animales.

El pasado 6 de mayo la Universidad de Santiago (Usach) sorprendió a autoridades y trabajadores de la salud, al anunciar que había logrado generar un sistema que podría convertir las habituales máquinas para apnea en ventiladores para pacientes con problemas respiratorios, como los que sufren Covid-19. 

A través de su twitter, la ex ministra de salud y hoy la decana de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach, Helia Molina, la misma noche del 6 de mayo publicó: “En una alianza público privada en Usach Ingeniería Eléctrica y la Facultad de Ciencias Médicas hemos trabajado un ventilador mecánico Aelon. Es un sistema de ventilación invasivo basado en la rápida reconversión de equipos médicos CPAP/BIPAP, con mil unidades disponibles”.

Tras el anuncio, que se reprodujo en variados medios de comunicación, no hubo una respuesta pública del Ministerio de Salud (Minsal) y no se supo mucho más sobre el proyecto. Sin embargo, tal como pudo averiguar INTERFERENCIA, el proyecto continúa avanzando y los académicos de la Usach esperan aportar con estos ventiladores al sistema público de salud en cuanto estén aprobados por el Minsal.

Uno de los partícipes del proyecto conocía bien las máquinas de apnea, por sufrir de dicho trastorno. A mediados de marzo comenzó a estudiar y experimentar con las máquinas que se usan para tratar esta enfermedad, las CPAP y BIPAP. Junto con profesores de Ingeniería Eléctrica de la Usach y la empresa Sigma, desarrollaron la conversión de estas máquinas a un ventilador mecánico, conectando la máquina para la apnea con otro sistema de control, que permite usar el primer dispositivo como un respirador.

“Ese dispositivo, el CPAP, nosotros no lo intervenimos. Pero la manguera que sale del CPAP llega a un sistema de control que nosotros diseñamos, basado en sensores específicos, y así se transforma en un ventilador invasivo”, explica Humberto Verdejo, director del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Usach y quien lidera el proyecto.

Esta reconversión permite que los ventiladores puedan ser invasivos de uso intermedio. Es decir, es para pacientes con problemas respiratorios, pero no está recomendado para los más graves.

Según la Usach hay cerca de mil dispositivos de este tipo en el sistema público de salud, por lo que pueden, eventualmente, ser reconvertidos en ventiladores. La universidad afirma que tiene capacidad para transformar 300 de estas máquinas CPAP en ventiladores al mes.

¿Y qué ha dicho el Minsal sobre este tema?

“Hace dos semanas atrás hicimos una presentación en el Ministerio, con representantes de la Subsecretaría de Redes Asistenciales. Les mostramos el equipo funcionando, la potencialidad que tiene su reconversión, porque es un equipo que conocen los médicos y los equipos de salud, por lo tanto no es diseñar un ventilador desde cero. El ministerio está informado de este proyecto y mantenemos comunicaciones con ellos, nos siguen solicitando información y esta semana me confirmaron que están evaluando la pertinencia de nuestro proyecto”, explica Verdejo.

En paralelo, los académicos continúan probando el funcionamiento de los ventiladores que han creado. Ya han pasado con éxito las pruebas en pulmones artificiales y en animales. Pronto esperan tener el permiso del Instituto de Salud Pública (ISP) para empezar las pruebas con pacientes.

“Nos han hecho varias consultas, hemos tenido entrevistas y llamados del Ministerio de Salud, de varias clínicas, pero no ha se ha concretado nada aún. Nosotros les pusimos inteligencia a una tecnología simple y barata, pero todavía no hay ninguna adquisición real”, afirma a INTERFERENCIA Helia Molina.

Consultados por este medio, desde el Minsal declinaron referirse a este tema.

Los académicos están a la espera de que el ISP revise los experimentos realizados con esta nueva tecnología, para comenzar lo antes posible con las pruebas en pacientes, que serán monitoreados de cerca por médicos y especialistas de las facultades de Ingeniería y Medicina de la Usach. Estas pruebas requieren permiso del ISP y de los comité de ética de los establecimiento y servicios de salud, por lo que pueden pasar varias semanas antes de aplicarse.

 Una ventaja adicional de esta reconversión, además de apoyar la red de salud con ventiladores invasivos, es que su costo es menor que un ventilador nuevo. Además, al ser maquinarias ya conocidas por el personal médico, podría ser más simple su manipulación.

“Lo hemos diseñado con médicos, de tal manera que los médicos piden lo que quieren ver en la máquina. Son las mismas variables y la misma interfaz de información que la de los ventiladores que llegan de otros países. Lo hemos diseñado a la medida de los médicos”, comenta Verdejo.

No obstante, según algunos estudios se ha recomendado no usar las máquinas CPAP para el tratamiento de coronavirus, por el riesgo de agravar síntomas y de contagio con otros pacientes dado el sistema de aerosol de estos equipamientos, pero los académicos de la Usach apuestan por dar con el modo en que la transformación evite los riesgos advertidos por los especialistas médicos. 

Ventiladores de la Universidad de Concepción

Hay otras casas de estudios que también avanzan en disponer de ventiladores al sistema de salud público.

Como parte de la iniciativa ‘Un respiro para Chile’ creada por Sofofa Hub, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y del Ministerio de Economía a través de la plataforma Socialab, la Universidad de Concepción (UdeC) junto con Asmar (Astilleros y Maestranzas de la Armada) han desarrollado el “Aparato de Asistencia Ventilatoria Mecánica UdeC – Asmar”, prototipo que está viviendo una etapa crucial, tras haber aprobado las más de 450 pruebas técnicas exigidas para evaluar su fabricación masiva, ya que el respirador completó las pruebas estandarizadas en animales, y posteriormente, y luego de ser evaluados por un Comité de Ética, se efectuarán pruebas en pacientes.

Desde la UdeC se informó que se encuentran a la espera de protocolos para una nueva prueba, que eventualmente sería la última (los protocolos podrían llegar esta semana).

Luego vendría todo el despliegue técnico para tratar de producir el ventilador y capacitación con personal médico, ya que las características de este ventilador serían distintas a los que actualmente están disponibles en la red sanitaria, ya que está creado pensando en la situación sanitaria de emergencia que se está viviendo actualmente. 

En esa línea, y pese a que todavía faltan varias semanas para consolidar el insumo, el equipo UdeC cree que su ventilador es el que va más adelantado entre sus pares en términos de pruebas.

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