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Lunes, 3 de agosto de 2020
Lunes, 3 de agosto de 2020

Por Víctor Herrero

Fundador & Director de Interferencia

Periodista y Magíster en Asuntos Públicos Internacionales U. de Columbia (Nueva York)

Estimadas suscriptoras y suscriptores,

El verano no ha traido una tregua en el estallido social, algo que ni siquiera sucedía durante la dictadura.

Si bien la intensidad de las protestas -si se mide por la presencia en las calles- ha disminuido, algunas encuestas muestran que más de un 60% de la población está a favor de continuar con la movilización social.

El Presidente Sebastián Piñera aseguró a inicios de este mes en una entrevista al diario La Tercera que “lo peor ya ha pasado” (artículo que se publicó el mismo día del funeral de un miembro de la llamada primera línea, que falleció en una protesta tras a caer y ahogarse en un hoyo en la Alameda). Esa afirmación es una muestra más de la enorme brecha de percepción entre La Moneda y la gente de a pie. 

El gobierno cree esa brecha es un asunto de relato comunicacional, lo que explica que Piñera haya creado el nuevo cargo -una nueva burocracia- de director de comunicaciones de la Presidencia. Tras entrevistar a varios candidatos, el mandatario optó por un ex editor de política del diario El Mercurio, probablemente el medio con menos trascendencia en esta crisis. Ello es otra muestra más de cuán cerrado, enfocado en sí mismo y míope es el gobierno.

Esa miopía, desde luego, se puede traspasar a toda la clase política. Con honrosas excepciones, hasta ahora el Congreso ha legislado rápidamente una serie de leyes anti algo, en especial anti expresiones populares en la calle. Mientras tanto la famosa ley anti colusión todavía no ingresa al poder legislativo.

Más allá de eso, uno de los problemas cruciales que enfrenta el país es que casi todos los sectores políticos tradicionales sienten que están perdiendo en esta pasada. En la derecha dura, como es el caso de la UDI y crecientemente en Renovación Nacional, sienten que entregaron a la calle un proceso constituyente sin recibir nada a cambio.

En la izquierda sienten que dieron luz verde a un proceso constitucional diseñado originalmente en San Damián, en la residencia de Sebastián Piñera, sin obtener ciertas garantías esenciales, como la paridad de género, la incorporación de pueblos originarios y, lo más importante, la participación de ciudadanos independientes.

Así, el país enfrenta a un escenario político complejo: todos sienten que están perdiendo. Es lo que los expertos llaman un juego de suma cero.

 

[En qué estamos]

El informe de Big Data. El martes de esta semana INTERFERENCIA reveló el papel del Grupo Luksic en esta trama en un artículo titulado Exclusivo: polémico informe de Big Data habría sido entregado al gobierno por Luksic.

Pero aún quedan muchas interrogantes, y también explicaciones que dar ¿Cómo es posible que un gran grupo económico tenga ejecutivos suyos sentados en una mesa –fuera de toda Ley de Lobby- donde también están representantes de la comunidad de inteligencia? Estamos indagando.

Frei vs Frei. A fines de agosto nuestro medio reveló que Francisco Frei Ruiz-Tagle habría estafado a su hermano Eduardo, el ex presidente. Varias firmas de Sanhattan fueron víctimas de este esquema. Nuevos antecedentes apuntan a que la pesadilla para el ex mandatario recién está comenzando.

¿Socialistas renegados? En la centro izquierda cunde el pánico ante la posibilidad de darles muchos cupos a los independientes en caso de que en el plebiscito de abril gane la opción de aprobar una nueva Constitución. La razón es simple: supervivencia. Partidos como el PS y el PPD temen que los independientes puedan arrasar con ellos.

 

[Hizo INTERFERENCIA]

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[Lo que no se publica]

Puede ser coincidencia, pero nuestro medio ha lidiado con algunas querellas desde que en mayo del año pasado comenzó a destapar que los hijos del Presidente Piñera hacían negocios suculentos con el Estado. INTERFERENCIA ganó una de esas querellas en la Corte Suprema. Ahora enfrenta algunas más, todas con buen pronóstico judicial. 

Sin embargo, el desgaste es enorme, así como la incertidumbre d e poder pagar a los abogados si nuestro medio no gana las costas.

Puede ser todo una coincidencia, pero si yo fuera un asesor de la presidencia, propondría estrangular a un medio independiente de esta manera. 

Les mando un cordial saludo,

Víctor Herrero A.

Miércoles 15 de enero de 2020

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