Sacrificados por la industria

Fotografías: Eric Allende y Diego Figueroa / Migrar Photo Texto: Isabel Reyes B.

Los inicios del Parque Industrial de Ventanas se remontan a 1958, con la llegada de la primera termoeléctrica, dependiente de la empresa estatal Chilectra. En 1964 se instaló la Fundición Ventanas. Hoy, son 19 empresas las que funcionan en esta zona, según la Seremi de Salud de Valparaíso.

En 1991 se promulgó el Primer Decreto Supremo por parte del Ministerio de Energía para regular los establecimientos y fuentes emisoras de anhídrido sulfuroso, material particular o arsénico.

Sólo tres años después, en 1994, el Ministerio de Agricultura declaró que la zona estaba saturada precisamente de esos materiales.

En septiembre de 2014 casi 40.000 litros de petróleo se vertieron al océano tras una rotura de una conexión entre el terminal y un buque. Al año siguiente hubo otro incidente con 500 litros de petróleo. Y en 2016 una cantidad incierta de aceite contaminó la bahía.

Es considerada zona de sacrificio por el Instituto Nacional de Derechos Humanos. “Es uno de los casos más representativos de daño ambiental a nivel nacional; constituye una de las deudas ambientales más desproporcionadas a nivel país, con dimensiones patrimoniales, laborales y de salubridad. Sus habitantes no han recibido hasta el día de hoy una debida compensación ambiental por el problema que se registra desde hace 18 años, cuando fue declarada zona saturada”. (Informe de Misión de Observación 2011).

En 2014 el Ministerio de Medio Ambiente realizó por primera vez una evaluación de riesgo en las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví, para determinar el riesgo al que está expuesta tanto la población como la ecología en materias de Aire, Suelo y Agua. Ese mismo año, dieron inicio al Programa para la Recuperación que busca generar espacios de diálogo multisectoriales en territorios con problemas socio-ambientales históricos.

En Chile, por primera vez se está realizando una evaluación de riesgo en las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví, liderada por el Ministerio de Medio Ambiente, orientada a determinar el riesgo al que está expuesta la población y el riesgo ecológico en las tres comunas en los ámbitos Aire, Suelo y Agua, así como las percepciones de la comunidad o habitantes de las potenciales área de influencia.

Y este año una nube tóxica provocó que más de 300 personas, muchos de ellos escolares, se intoxicaran y tuvieran que ser trasladadas a centros de salud. Esta nueva crisis ambiental refleja la realidad de un pueblo olvidado por años en pos del desarrollo industrial. Este es su día a día.

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