Tras 15 años de estudio, investigadores del Centro de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI) de la Universidad Católica del Norte (UCN) alertan que el crecimiento urbano sin alcantarillado de Rapa Nui, una de las islas más remotas del mundo, está asfixiando a los arrecifes de coral. La porosa roca volcánica de la isla actúa como una «esponja» que transporta el nitrógeno y el fósforo —componentes de las aguas residuales— directamente hacia el mar. Este desbalance químico ha creado tapices de algas que están acabando con la vida del arrecife ubicado frente a la zona urbana (Hanga Roa), amenazando la biodiversidad y la pesca en la isla. La esperanza resiste en el sector norte: en bahías como Anakena, lejos del impacto humano, el arrecife de coral se mantiene prístino y vibrante, demostrando que el ecosistema aún tiene fuerza para recuperarse.