Pese a los reiterados intentos de La Moneda por calificar la firma como una simple coordinación informativa voluntaria, la letra chica difundida por Estados Unidos —que invoca el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y compromisos económicos estratégicos— desató un severo cuestionamiento político por la eventual cesión de soberanía y la opacidad de la decisión presidencial.



















