Habitar una zona de sacrificio: Los resultados de una residencia fotográfica

El colectivo Migrar Photo e INTERFERENCIA ofrecen una saga de narraciones gráficas acerca de lo que está pasando en la zona de sacrificio de Quintero y Puchuncaví. Esto en el marco de la residencia ofrecida por la fotógrafa ecuatoriana Isadora Romero y a un año de las intoxicaciones que afectaron a estos lugares marcados fuertemente por la contaminación de las empresas vecinas.

Texto: Pedro Pablo Ramírez / Fotografías: Equipo Migrar Photo - Estudiantes Residencia en Zona de Sacrificio

Durante cinco días, coincidentes con el aniversario de la intoxicación masiva que afecto alrededor de 190 personas, cinco integrantes del colectivo Migrar Photo, junto a la fotógrafa ecuatoriana, Isadora Romero -a quien ya había entrevistado INTERFERENCIA- y un grupo de nueve estudiantes, habitaron Quintero con la intención de encontrarse de frente con el territorio y las vidas que habitan esta zona, denominada de sacrificio ambiental, por las más de seis décadas de contaminación industrial. 

La idea era que cada estudiante de la residencia pudiese desarrollar un trabajo documental en el que explorara una narrativa auténtica, capaz de entregar una reflexión, a través de fotos, sobre el espacio con el que el grupo iba a interactuar. 

El trasfondo de este ejercicio exigía despertar los sentidos y la observación para entender, desde cada subjetividad, las relaciones que se tejen al interior de Quintero y Puchuncaví. Eso implicaba llevar la observación personal al límite, absorbiendo y procesando todo aquello con lo que se relacionaron, tanto individual, como colectivamente. 

Los resultados en términos fotográficos fueron diferentes, pero lograron crear un relato común acerca de lo que es y significa una zona destinada al sacrificio ambiental. Detrás de cada una de las imágenes existe la experiencia de cada autor o autora, que no hace más que plasmar, a través de una narrativa con patrones y criterios de edición, aquello que piensan de todo lo que vivieron durante lo que duró el encuentro. 

Todo este proceso esconde la manera en que cada estudiante, valora y observa la vida, cuestión que intentaron reflejar a través de luces, texturas, personajes e historias. Por tanto, el vínculo entre lo que es narrado y su propia historia, es inseparable, pues de su experiencia emana la escala de valores con la cual miden la realidad. 

Lo interesante es que al interior de comunidades como las de Quintero y Puchincaví no es posible comunicar sin investigar, escuchar y relacionarse con sus protagonistas. Evidentemente, esta metodología recoge una porción específica dentro de una gran escenario, pero lo relevante es que ese punto es el que genera un vínculo fotográfico, informativo y comunicacional, puesto que genera una reflexión que se comparte y debate acerca de lo que es hacer comunidad. 

En colaboración con INTERFERENCIA, Migrar comparte parte de los resultados de la residencia fotográfica junto a dos crónicas -que serán publicadas en días sucesivos- que revelan la realidad en la que viven las comunidades de esta zona. 

Acá una selección de trabajos que interpretan el sentido de la residencia.

Equipo Migrar: Paolo Rodríguez, productor; Pedro Pablo Ramírez, periodista investigador; fotógrafos: Eric Allende, Diego Figueroa, Alfonso González y Paz Olivares. 

Estudiantes: H. C, Camila Pérez Soto, Agustino Mercado, Dominique Parcis, Felipe Soto Romero, Pedro Mora Sánchez, Ana Opazo Quiroz, Día Verde, y Cristóbal Saavedra. 

Tutora: Isadora Romero.

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