Un nuevo y severo terremoto político sacude las bases del bloque gubernamental tras el rechazo en la Cámara de Diputados de la reforma que buscaba ampliar el plazo de retención de migrantes en situación irregular. La derrota en el Congreso actuó como detonante de un malestar acumulado en Renovación Nacional frente a la conducción del Ejecutivo encabezado por el Presidente José Antonio Kast.
La escalada alcanzó su punto máximo cuando la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), cuestionó públicamente la capacidad de gestión del gabinete ministerial, señalando la existencia de un evidente "déficit político" y afirmando de manera categórica que La Moneda requiere con urgencia una "cirugía mayor" para enmendar el rumbo institucional del oficialismo.
Durante una entrevista televisiva en T13, la segunda autoridad del Estado apuntó de forma directa a la responsabilidad del Mandatario en la falta de acuerdos con el Poder Legislativo. Núñez sostuvo que el trabajo del Ministerio Secretaría General de la Presidencia se ve contrarrestado cuando desde las altas esferas no se transmite una verdadera disposición al diálogo ni a la recolección de propuestas.
Según la parlamentaria, el Presidente debe conducir y coordinar de una manera distinta, advirtiendo que la libertad otorgada a los ministros para emitir opiniones debe tener un límite cuando estos terminan enredando la gestión en lugar de resolver los problemas. Además, la senadora enfatizó la falta de un diseño comunicacional efectivo, planteando explícitamente la necesidad de designar a un vocero o vocera con dedicación exclusiva que aborde la agenda gubernamental.
Las declaraciones de la presidenta de la Cámara Alta desataron una inmediata y virulenta reacción en las filas del Partido Republicano, colectividad ancla de la administración de Kast, cuyos representantes acusaron a Núñez de actuar de mala fe y de utilizar a los medios de comunicación para enviar recados políticos. El diputado Agustín Romero lideró los cuestionamientos tildando los dichos de la senadora como una descalificación orientada únicamente a ganar titulares y recordando que la lealtad con un gobierno se demuestra conversando las diferencias en los comités políticos internos.
En esa misma línea, el diputado Stephan Schubert reprochó la vía pública elegida por Núñez señalando que la parlamentaria cuenta con canales directos con el Mandatario que debió utilizar en estricta reserva. Los parlamentarios Diego Vergara, Macarena Santelices y José Carlos Meza se sumaron a la arremetida, enfatizando que la lealtad debe ser el pilar fundamental del sector y advirtiendo que la práctica de anunciar discrepancias a través de la prensa debilita la coordinación del bloque en el Congreso.
Lejos de retractarse o matizar sus dichos, en Renovación Nacional respaldaron enfáticamente la postura de su dirigenta y respondieron con suma dureza a los reproches de sus socios de coalición. La jefa de la bancada de senadores de RN, María José Gatica, elevó la tensión a un nivel inédito al dirigir sus dardos contra los parlamentarios republicanos que integraron la comitiva oficial en la reciente gira presidencial a la Asamblea General de la ONU.
Gatica emplazó a sus aliados a tener pudor antes de criticar y acusó una falta de compromiso legislativo, afirmando que la "derecha valiente" está en Valparaíso dando la cara y salvando la agenda legislativa, mientras que la "derecha cobarde" se encontraba de viaje en Nueva York. Por su parte, la presidenta de RN, senadora Andrea Balladares, reforzó el diagnóstico de fondo al confirmar que su colectividad le ha manifestado formalmente al Presidente Kast en reiteradas ocasiones su preocupación por la evidente falta de oficio y coordinación política dentro del gabinete.
El conflicto sumó también la intervención del exdiputado y timonel del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, quien ironizó sobre el tironeo interno señalando que la molestia de Núñez responde al esfuerzo del Mandatario por dejar satisfechos a todos los partidos de su alianza a costa de dejar subrepresentado al Partido Republicano en el equipo ministerial.
Desde el Ejecutivo, las respuestas buscaron encapsular la discusión y bajar el perfil al conflicto interno. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, recalcó que la conformación del equipo de ministros es una facultad privativa y exclusiva del Presidente de la República, llamando a mantener la unidad de la coalición en torno a los objetivos estratégicos. A su vez, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, optó por esquivar las apreciaciones sobre la evaluación global del gabinete y se limitó a defender su gestión personal asegurando mantener una relación fluida y cordial con los parlamentarios en las comisiones legislativas.
El enfrentamiento desatado tras el revés migratorio no solo evidencia la fragilidad de las mayorías legislativas del Ejecutivo en el Parlamento, sino que expone las profundas grietas ideológicas y de diseño estratégico entre Renovación Nacional y el Partido Republicano.
Con duras advertencias sobre la mesa y tras acusaciones cruzadas de cobardía y deslealtad, los principales dirigentes oficialistas se alistan para medir sus fuerzas en el próximo comité político ampliado en La Moneda, un encuentro que promete constituir un punto de inflexión para la gobernabilidad de la administración Kast.





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