“Ahorita ya estoy mejor”, dice la senadora colombiana y dirigente indígena Aida Quilcué. Es jueves 12 de febrero. Hace 48 horas estaba secuestrada por hombres armados que la interceptaron cuando se encontraba con sus dos escoltas en el municipio de Totoró, en el oriente del departamento del Cauca, en el suroeste del país. Su caso mantuvo en alerta a Colombia. El presidente Gustavo Petro intervino públicamente para pedir su liberación. Quilcué llegó a esperar lo peor: la muerte, la desaparición de su cuerpo. Finalmente sus captores huyeron, pero ella sabe que la violencia en el Cauca seguirá.
La senadora es originaria del pueblo nada del resguardo indígena Piçkwe Tha Fiw, en el municipio de Páez, Tierradentro, ubicado en la misma región donde fue secuestrada. En 2008, su esposo fue asesinado. Desde 2022, es senadora por el partido Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), pero desde mucho antes es lideresa del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), ha sido gobernadora de su resguardo y consejera por la Organización Nacional Indígena (ONIC). Además, como representante del CRIC, formó parte de los diálogos de paz con las ex FARC.
En diálogo con Mongabay Latam relata pasajes de su secuestro, su liberación y su rescate, sobre la campaña electoral sumida en la violencia y sobre el rol de las guardias indígenas.

La senadora Quilcué es originaria del pueblo nada del resguardo indígena Piçkwe Tha Fiw, en el municipio de Páez, Tierradentro, ubicado en la misma región donde fue secuestrada. Foto: cortesía Anthony Mulcue
—¿Qué nos puede contar sobre lo que sucedió el martes pasado?
—Unos grupos armados nos interceptaron, nos llevaron y nos tuvieron retenidos en medio de la montaña. Después de un largo rato, y seguramente porque alguien vio que nos llevaban e informó a mi familia, se generan las alertas y eso ayudó a que la Guardia Indígena activara acciones de manera inmediata, al igual que la Fuerza Pública. Y gracias a eso, ellos huyeron y nosotros quedamos libres.
—¿Cómo vivió usted ese momento de tanta tensión?
—Fue un momento demasiado difícil. He vivido situaciones bastante duras con todo lo que me ha pasado, pero esta vez fue una situación distinta, difícil, muy difícil porque uno en ese momento lo único que piensa es que lo van a matar a uno, porque ya en medio de la montaña es muy difícil pensar que va a sobrevivir. Uno piensa en los hijos, en mi hija, en la familia. Por eso también cuando nos iban llevando yo les dije que no caminaba más. No caminé mucho tampoco. Ellos dijeron que tenía que irme de ahí para abajo. Yo no sé hasta dónde. Yo le dije: “Yo no me voy más, yo prefiero que ustedes si me van a matar, me maten aquí, por lo menos que el cadáver lo encuentren”. Gracias a Dios, a la Guardia, a los que nos vieron también… Yo creo que era un tema de que no les convenía que pasara algo.. Esa alerta que dio alguien que vio que nos llevaban fue la que nos salvó. Luego la acción rápida de la Guardia Indígena, las autoridades y la Fuerza Pública, claro.
—¿Qué cree que buscaba este grupo?
—La verdad no sé, pero yo he tenido ya varias amenazas. Hace dos años tuve un atentado. Yo siento que fue el mismo grupo armado. El lío es que la Fiscalía nunca entregaba resultados. Por eso también he hecho una llamada contundente a la Fiscalía General de la Nación porque llevo más de 100 denuncias por amenazas de distintos tipos. Todas esas denuncias han quedado archivadas. Entonces, si la Justicia no actúa.. parte de lo que minimiza los riesgos es que la Justicia actúe.

Un cartel muestra a uno de los indígenas que ha sido asesinado en los últimos años en el norte del Cauca. Foto: cortesía ONU Derechos Humanos
—¿Cuándo aparece la Guardia Indígena?
—Nos retuvieron por varias horas, a ver qué orden les daban los superiores de ellos, seguramente. De un momento a otro ellos se retiraron y salieron corriendo. Entonces seguramente también sintieron que la Guardia y la Fuerza Pública estaban muy cerca.
Nosotros logramos salir del sitio. Pasaba una moto por la vía principal. Y el señor me conoció y me recogió. Me dijo: “Camine porque la pueden estar matando. Por lo menos ya la encontré”, y me llevó a un sitio. A una casa donde había un restaurante. Y ahí fue donde la Guardia me encontró.
—El presidente Petro hizo un llamado por usted ante su secuestro y dijo que también intentaron matarlo. ¿Cómo ve usted el clima electoral en este contexto de violencia?
—Especialmente en el Cauca, ha sido una guerra que no ha cesado. En esta campaña se agudiza mucho más. Entonces, ese mismo día, en horas de la tarde, secuestraron a un alcalde indígena. A él lo maltrataron físicamente igual que al secretario de Gobierno. Eso fue después de que pasó el hecho conmigo. Entonces, siento que la situación de violencia se va a agudizar mucho más y toca ser más riguroso en los temas de seguridad. Hay que autoprotegerse, pero también las garantías de protección serán muy importantes en este momento.

El cañón de Ríobravo, visto desde el sector denominado La Palmera, en la vereda Ríobravo, municipio de Calima El Darién, Valle del Cauca. Este territorio sigue siendo uno de los más violentos de Colombia. Foto: Yuber García
—Usted contaba con protección oficial al momento del secuestro. ¿Cree que el sistema de protección oficial funciona?
—El sistema de protección funciona. Lo que pasa es que dos personas no son suficientes ante un grupo de hombres armados. Pues terminamos siendo vulnerables. Porque además son vías muy aisladas, muy solas y que necesariamente nos toca transitar por ahí, porque más allá de ser senadora, soy indígena y debo cumplir una labor comunitaria.
—La violencia contra los líderes comunitarios y comunales es una de las constantes en Colombia. ¿Por qué el crimen organizado y los grupos armados atacan a los líderes indígenas, comunitarios y comunales? ¿Qué es lo que quieren atacar cuando atacan a estas personas?
—Ha sido histórico. Nosotros somos pueblos indígenas con autonomía, con jurisdicción especial indígena y por eso cuidamos el territorio, tenemos gobierno propio y eso pues lógicamente a quienes quieren controlar el territorio no les gusta. Vamos a estar en permanente riesgo. Por eso ellos han llegado a controlar y a cooptar, por eso también ha avanzado el reclutamiento de niños, porque a todo momento tienen la intención de que nuestras organizaciones locales se debiliten, se dividan y que nuestro proceso se acabe. Y yo pienso que nosotros no vamos a acabar. A algunos lograrán cooptarlos, incluso reclutarlos o secuestrarlos hasta matarlos. Pero yo pienso que el movimiento indígena y el proceso tendrá que seguir como ha seguido por los tiempos de todos estos tiempos.
—Colombia atraviesa un año electoral, que incluye elecciones presidenciales en mayo. ¿Cuáles son las problemáticas de los pueblos indígenas que usted cree que deben debatirse en esta campaña?
—Soy senadora de la República y el movimiento indígena le ha apostado a un proyecto político de cambio. Tenemos un gobierno de cambio, pero también es muy difícil pensar que un gobierno de cambio bajo una política enquistada de exterminio puede cambiar en cuatro años porque el exterminio para el caso de los pueblos milenarios ha sido milenario. Por eso algunos se extinguieron. Algunos vivimos todavía. Considerar que un gobierno de cambio nos va a solucionar los problemas en cuatro años será muy difícil. Y sostener un proyecto político implica el largo plazo.

El río Cauca, uno de los más importantes de Colombia, nace en el Macizo Colombiano. Foto: Gustavo Pisso Flórez
Creo que lo más importante de estos tiempos, a pesar de las dificultades, es que Colombia ha despertado y que hay un sector, no solamente los indígenas, que estamos buscando esos cambios con toda esta crisis que tenemos, porque tenemos un gobierno ante el cual las altas cortes están en contra, y lo digo porque la Corte Constitucional tiene en vilo la reforma pensional, que es una política que le llega a los viejitos de todas las clases sociales, sobre todo los más olvidados.
—Cuando está en el Cauca, en el territorio, ¿qué necesidades ve en los pueblos indígenas?
—Yo creo que para el caso del Cauca nosotros estamos organizados y hemos venido trabajando ese tipo de cosas. No es suficiente. Sin embargo, hemos hablado de los acuerdos que históricamente en las luchas hemos logrado, porque nada de lo que hemos conseguido los pueblos indígenas es regalado, es luchado, es exigido. Claro que hay necesidades. Claro que hay violencia.
A pesar de ser senadora, no vivo en Bogotá, vivo en mi territorio y todos los días acompañamos a rescatar niños, hacer las cosas buenas también en las comunidades, porque no podemos hablar solo de las cosas malas, sino las potencialidades de nuestras comunidades. A pesar de la crisis, hay mucho que hacer. Por ejemplo, en las zonas más apartadas del Chocó. Repito: cuatro años son insuficientes para cambiar un país.
—¿Qué solución cree que pueden aportar las guardias indígenas, los pueblos indígenas a este clima de violencia que está tan enquistado?
—Lo que ya están haciendo, lo que hemos hecho todo el tiempo: defender la vida, defender el territorio, resistir, avanzar, autoprotegernos, organizarnos es lo que estamos haciendo.
!["Creo que para el caso del Cauca nosotros estamos organizados y hemos venido trabajando [para satisfacer las necesidades de la gente]. No es suficiente", dice Quilcué. Foto: cortesía Anthony Mulcue](https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/14142632/IMG_5055.JPG-768x512.jpeg)
«Creo que para el caso del Cauca nosotros estamos organizados y hemos venido trabajando [para satisfacer las necesidades de la gente]. No es suficiente», dice Quilcué. Foto: cortesía Anthony Mulcue
—¿Qué espera ahora de las autoridades con respecto a su caso?
—Espero que haya claridades, que haya respuestas, que haya verdaderas investigaciones. ¿Y de la Fiscalía? Garantías plenas del Estado colombiano, porque también hay que decir que en ocasiones el trato hacia una mujer y senadora indígena no es el mismo que a un senador que viene de muchos años en la política tradicional, que tienen los mejores esquemas. No me preocupaba mucho por tener el mejor esquema, tener 15 hombres de protección, porque eso para nosotros culturalmente tampoco es que sea lo mejor. Pero yo siento que a veces los desniveles de atención en seguridad también se ven, aún el tema del racismo estructural está enquistado en la institucionalidad.
—¿Cómo seguirá usted su actividad?
—Son muchas cosas que ya me han pasado y son lecciones aprendidas. Tengo que tomar medidas, lógicamente, seguir nuestra labor, porque los contradictores quieren acallar nuestras voces. Yo espero seguir en ese trabajo comunitario y que los espíritus y Dios nos sigan cuidando bien.
—¿Cree que su caso demuestra la importancia que tienen entonces las guardias indígenas en estas situaciones?
—Pues ya con la guardia uno siempre está seguro. No es la primera situación [que lo demuestra], sino por muchos hechos. Son personas que han salvado vidas. Las Guardias Indígenas se arriesgan todos los días para cuidar el territorio y la vida, y es una de las acciones humanitarias más importantes que tenemos nosotros, los pueblos indígenas en el Cauca.

Los habitantes indígenas del norte del Cauca han sido de los principales afectados por la violencia en Colombia. Foto: cortesía Front Line Defenders
—¿Qué quisiera decirle a la sociedad colombiana sobre las guardias indígenas, sobre el rol que cumplen?
—La Guardia Indígena es un organismo de resistencia civil que no porta armas y que ha cumplido una función importante para proteger la vida y el territorio, cuidar el territorio, cuidar la vida. Han rescatado niños, han perseguido a los delincuentes, han capturado a los delincuentes en el marco de la jurisdicción especial. Las autoridades han ejercido justicia mucho más rápido que la Justicia ordinaria, se han arriesgado en medio de las situaciones más difíciles y casi que arriesgando la vida. Por eso han matado muchos guardias.
Lo mismo toda la comunidad, nuestras autoridades. Hay una campaña de desprestigio contra nosotros, que todos los que somos del campo o indígenas somos guerrilleros. Las redes sociales han cumplido un papel muy importante para estigmatizar y señalar a la Guardia Indígena, para decir que son aliados y guerrilleros. Contra eso la Guardia Indígena ha logrado también retener a muchos jóvenes para que no sean reclutados [por el crimen organizado y los grupos armados] y para que ingresen a la Guardia Indígena y sigan cumpliendo una función comunitaria. Entonces es uno de los mecanismos más importantes que tenemos.
—Dijo que han rescatado niños reclutados por los grupos armados y el crimen organizado. ¿El reclutamiento ha aumentado?
—La Guardia está permanentemente rescatando niños. Hay unos que no se pueden rescatar. Hay otros que llegan muertos. Pero nosotros hacemos todos los esfuerzos y por eso ayer en una reunión decíamos que era necesaria la reunión con el Presidente para que haya garantías plenas con la Guardia Indígena, porque también hay que protegerlos.
—¿Qué le dijo a los miembros de la Guardia Indígena cuando la encontraron el martes?
—Pues, agradecerle, abrazarlos.
Imagen principal: Aida Quilcué es lideresa indígena del Cauca, senadora de Colombia y dirigente del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). Viene denunciando haber recibido decenas de amenazas durante los últimos años. Foto: cortesía Anthony Mulcue







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