Entre 2016 y 2025, la Seremi de Salud Metropolitana realizó solo 104 fiscalizaciones en Las Condes para detectar el uso de leña y no inició ningún proceso sancionatorio, según un reportaje de Reportea basado en cuatro solicitudes de transparencia. El dato llama la atención porque un estudio del Ministerio de Medio Ambiente, publicado en 2023, contabilizó 3.900 viviendas de esa comuna que siguen usando leña, la segunda cifra más alta entre las comunas donde está prohibida, solo detrás de Maipú.
La disparidad se ve al comparar con otras zonas. En Puente Alto, con 3.853 casas que usan leña según el mismo catastro, la Seremi hizo 932 fiscalizaciones, unas nueve veces más que en Las Condes. En Vitacura, con más de mil hogares en esa condición, los fiscalizadores llegaron en 20 ocasiones, mientras que a San Bernardo, que tiene menos casas con leña, fueron 572 veces.
Las sanciones siguen el mismo patrón. Puente Alto acumula 79 en la década, San Bernardo 35, Maipú 19 y Pudahuel 15. En las seis comunas más acomodadas de la capital (Lo Barnechea, Las Condes, Vitacura, Providencia, La Reina y Ñuñoa) el total es de ocho, y Las Condes no registra ninguna.
En Vitacura, según los registros oficiales, no hubo inspecciones en 2024, y en 2023 y 2022 los fiscalizadores fueron una sola vez cada año; en 2023, además, el 28 de febrero, en pleno verano. Las visitas las hace un funcionario en solitario que recorre la comuna.
Consultada por Reportea, la Seremi dijo que cuenta con 24 fiscalizadores y nueve vehículos, y que concentra su trabajo entre mayo y agosto, durante la gestión de episodios críticos, priorizando las comunas con más denuncias. Sobre el sector oriente, sostuvo que registra pocas denuncias y escasa reiteración de infracciones. Además, no cuenta con drones, pese a que en 2020 la entonces ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, anunció su uso para detectar chimeneas encendidas.
Los especialistas consultados matizan esa explicación. Silvana Espinosa, de Greenpeace, advirtió que las cifras pueden reflejar una fiscalización desigual, condicionada por los recursos y por dónde se concentran las denuncias, más que un cumplimiento distinto de la norma. Ernesto Gramsch, académico de la Usach, recordó que un estudio estima unas 8.000 estufas a leña en la zona de prohibición y calificó la normativa como algo alejada de la realidad.
En los municipios, solo Vitacura entregó información relevante: dijo que fiscaliza con una cámara termográfica y que deriva los casos a la Seremi, que es la única facultada para sancionar. Las Condes envió una respuesta genérica y en Lo Barnechea, donde el catastro estima unas 1.500 viviendas con leña, no hubo respuesta.
El tema se da en medio de avances desiguales en calidad del aire. Aunque 2026 ha tenido menos días de episodios críticos, Santiago llegó a figurar en junio entre las ciudades más contaminadas del mundo según iQAir. En marzo, además, el gobierno de Kast retiró de Contraloría el decreto que actualizaba la norma de material particulado fino (MP2,5), que a principios de septiembre organizaciones sociales y el Colegio Médico pidieron reingresar.





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