Mario Lepe

Hoy el proceso es otro. Apenas un jugador destaca, el objetivo deja de ser consolidarlo y pasa a ser venderlo. El club necesita recursos; el representante busca una oportunidad; el futbolista entiende que quedarse puede significar perder el tren hacia Europa. Todos tienen razones atendibles. El resultado, sin embargo, es devastador para el campeonato. Los hinchas apenas alcanzan a aprender el nombre de una promesa cuando ya está haciendo las maletas.


