Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Miércoles, 23 de octubre de 2019
Primera parte

A 50 años de los asesinatos de Charles Manson y su secta

Manuel Salazar Salvo

Se cumple medio siglo de uno de los crímenes más inquietantes ocurridos en Estados Unidos, en el que fue asesinada la actriz Sharon Tate, esposa de Roman Polanski, quien en ese entonces estaba embarazada.

Hace justo 50 años, en agosto de 1969, una secta que vivía en Los Ángeles, integrada por unos 30 miembros, la mayoría mujeres, y dirigida por Charles Manson, de 35 años, cometió una serie de crímenes espantosos que horrorizó a Hollywood y a gran parte de Estados Unidos.

Era la época de la cultura hippie, cuando casi paralelamente se realizó el festival de Woodstock, cumbre musical de aquella cultura.

En la orgía de sangre que protagonizaron Manson y varios de sus seguidores, una de las víctimas fue la actriz de cine Sharon Tate, de 26 años, embarazada de ocho meses, esposa del director de cine polaco Roman Polanski, autor hasta ese momento de películas como  El cuchillo en el agua (1962); Repulsión (1965); Callejón sin salida (1966); El baile de los vampiros (1967); y, El bebé de Rosemary (1968).

Para reconstruir como ocurrieron aquellos crímenes, hemos recurrido a varios libros, archivos de  prensa y fuentes electrónicas.

El 27 de julio de 1968, Gary Hinman, profesor de música de 34 años, se tranformó en la primera víctima de la secta de la familia Manson. Tres miembro del grupo -Bobby Brausoleil, Mary Brunner y Sadie Mae Glutz- fueron enviados a su casa para cobrar un dinero que les debía. Sospechaban que lo tenía porque había dirigido una provechosa operación ilegal de drogas y corrían rumores de que acababa de heredar la suma de 20 mil dólares, que al parecer tenía escondidos en el jardín de su casa de Old Topanonga Canyon, en Los Ángeles.

Los tres visitantes discutieron con Hinman durante dos horas. Bobby Beausoleil perdió la paciencia y empuñó un arma. Una pistola Radon de 9 mm. quedó en manos de Sadie mientras él registraba la casa. En ese momento, Gary intentó escapar y comenzó a luchar con Sadie. La pistola se disparó y la bala atravesó la cocina incrustándose en el lavaplatos. Bobby volvió corriendo a la habitación, recogió la pistola y golpeó con ella a Gary en la cabeza.

Llamaron por teléfono a Charles Manson quien, alarmado, fue a la casa acompañado de Bruce Davis. Manson cogió una espada y la utilizó para cortarle una oreja a Hinman dejándole una herida de 13 cm. Encargó a Bobby que averiguara dónde estaba el dinero y que llevara a Hinman hasta el rancho donde habitaba la familia. Después, ordenó a las muchachas que ordenaran el lugar.

Bobby, Mary y Sadie Mae ataron a Gary y lo dejaron tendido en la alfombra mientras registraban la casa. Mary Brunner cosió los cortes de Hinman con hilo dental; vendó sus heridas y le dio algo de beber. Todo lo que consiguieron de Hinman fueron los pedazos rosados que quedaron de sus orejas.

Al amanecer, Gary Hinman corrió como pudo hasta la ventana y gritó pidiendo ayuda. Bobby Beausoleil apuñaló a Hinman dos veces en el pecho dejando que se desangrara hasta morir. Después borraron sus huellas dactilares y ataron todas las ropas y los vendajes incriminatorios. Alguien empapó un dedo con la sangre de Gary Hinman y garabateó en inglés en las paredes las palabras cerdito político, además de una muy tosca zarpa de un gato, el símbolo de los militantes  del partido de los Panteras Negras, organización nacionalista afroamericana.

Cerraron con llave todas las puertas y, huían ya por la ventana, cuando decidieron volver y cubrir a Hinman. Luego, conduciendo a toda velocidad la furgoneta Volkswagen de Gary, retornaron a su casa en el Rancho Spahn. En aquel lugar, ubicado fuera de Los Ángeles, fueron filmados muchos westerns y capítulos de series televisivas, incluyendo Duelo al Sol (1946) y episodios televisivos de Bonanza, El Llanero Solitario, y El Zorro.

EL CRIMEN DE SHARON TATE Y SUS AMIGOS

Tres semanas después, el 8 de agosto de 1969, alrededor de la media noche, un Ford blanco y amarillo bajó despacio por Cielo Drive, en Beverly Hills, en Hollywood, donde viajaban varios miembros de la “familia”. Se detuvo frente al número 10050, en la casa de la actriz y modelo Sharon Tate. Mientras Linda Kasabian, Katie y Sadie Mae vigilaban, Ted Watson trepó por un poste de teléfonos y cortó los cables que conectaban a la lujosa residencia con el mundo exterior.

Tex, Linda, Katie y Sadie Mae, saltaron el muro de seguridad llevando con ellos una bolsa con ropa de repuesto y sus cuchillos de doble filo. Tex portaba un revólver Buntline Especial del 22, y 13 metros de cuerda de nylon blanco trenzado en su hombro.

Un automóvil deportivo Nash Ambassador blanco de dos asientos salía de la casa en ese momento. Blandiendo el revólver, Tex saltó frente a los faros del coche, gritándole al conductor que parara. Cuando lo hizo, metió el revólver por la ventana y disparó cuatro veces en el pecho a Steven Parent, de 18 años de edad., un amigo del cuidador de la residencia. Después empujó el móvil hasta unos arbustos.

Tex envió a Linda, Katie y Sadie Mae a explorar los alrededores de la casa. Al no encontrar otra forma de entrar, Tex se abrió camino a través de una puerta de cristal de una habitación vacía de la fachada principal. Linda se quedó afuera vigilando. Cuando entraron, los otros tres vieron a Voytek Frykowski, actor y guionista de cine, acostado en un sofá durmiendo.

Al despertar bruscamente, Frykowski se encontró con la Buntline Especial frente a su cara. Al preguntar a sus inesperados visitantes qué querían de él Tex le respondió:

- Soy el Diablo. Estoy aquí para hacer los negocios del Diablo. Entrégame tu dinero.

Sadie Mae encontró una toalla con la que ataron las manos de Frykowski. Después se paseó por la casa y observó en silencio a Abigail Folger -una famosa heredera de la empresa Cafés Folger- recostada leyendo en su cama. Siguió caminando a hurtadillas y se detuvo en el marco de la puerta de la habitación en la que Sharon Tate, embarazada de ocho meses, hablaba con Jay Sebring. Sadie Mae volvió a donde estaba Tex  para informarle de lo que había visto y éste le ordenó que los capturara.

Jay Sebring, ex soldado de la marina estadounidense, exigió que dejaran sentarse a Sharon y, aprovechando la confusión, trató de arrebatar el revólver. Tex le disparó atravesándole una axila. Aun así, cuando Tex exigió dinero, sus víctimas se mostraron reacias a entregárselo. Mientras Frykowski seguía atado en un sillón, Watson amarró a las mujeres y al inconsciente Jay Sebring y arrojó un extremo de la cuerda sobre la viga de madera que atravesaba el salón. Sadie Mae se colgó de la soga.

Tex ordenó a Sadie Mae que matara a Frykowski. Cuando ésta se disponía a hacerlo, él consiguió liberar sus manos y cogiéndola por el pelo, la golpeó en la cabeza. Durante la lucha, ella logró apuñalarle cuatro veces en las piernas y dos en la espalda. De alguna forma, ella perdió el cuchillo, que quedó clavado en el brazo de un sillón, y saltando sobre la espalda de la víctima, gritó sin poder controlarse. Tex disparó dos veces a Frykowski, pero él seguía luchando por su vida. Entonces golpeó  a Frykowski en la cara con la culata del revólver para reducirlo.

La visión de Frykowski derrotado impresionó tanto a las otras víctimas que empezaron a luchar por sus vidas. Abigail Folger, todavía ilesa, se liberó y corrió hacia la puerta pidiendo ayuda. Katie la persiguió. Tex apuñaló cuatro veces al valeroso Sebring y después se unió a Katie. Watson había dado rienda suelta a un incontrolable deseo de sangre. Derribando a Katie, cayó sobre Abigail y, tras cortarle el cuello, la apuñaló varias veces.

Mientras tanto, el indestructible Frykowski había salido tambaleándose por la puerta principal para pedir ayuda. Fuera de sí, Tex lo apuñaló una y otra vez. Fue encontrado con 51 puñaladas asestadas después de su muerte.

Abigail Folger se puso en pie como pudo y escapó hacia la piscina. Katie la persiguió, dejando en el intento una huella en la sangre que manchaba la puerta. Abigail consiguió huir brevemente, pero cayó antes de alcanzar una pequeña barrera de follaje.

UN ASESINATO SALVAJE

Dentro de la casa, Sharon Tate, todavía ilesa y sin vigilancia, aunque atada a un hombre muerto, hizo esfuerzos por huir. Cuando Sadie Mae la descubrió se dispuso a matarla también. Ella rogó por su vida y por la de su hijo, pero la respuesta de Sadie Mae fue brutal. Sadie y Katie la sujetaron mientras Tex la apuñaló hasta morir. Después los demás hicieron lo mismo.

El cabecilla ordenó a las muchachas que salieran mientras iba destrozando todo a su paso, apuñalando y dando patadas a los cuerpos sin vida. Finalmente ató juntos a Sebring y a Tate. Sadie empapó una toalla en la sangre de Sharon y puso con ella en un muro la palabra cerdo. Se marchó dejando la puerta principal abierta de par en par, y dos huellas de su pie en la sangre derramada a la entrada de la casa.

Tex, Linda, Sadie y Katie volvieron al Rancho Spahn deshaciéndose por el camino de cuchillos y ropas manchadas de sangre.

Más tarde, aquella misma noche, Charles Manson y otros miembros de la secta volvieron para limpiar y buscar el cuchillo que Sadie perdió luchando con Frykowski. Dejaron limpio de huellas el coche de Steven utilizando la toalla con la que sus compañeros habían atado a Frykowski. Cuando se fueron, la dejaron tirada en la cara de Jay Sebring.

En el rancho, al amanecer, todo el mundo dormía plácidamente en su saco de dormir. Tex, Katie, Linda y Sadie descansaron durante todo el día.

La noche siguiente, unas horas después de la media noche, el Ford blanco y amarillo se detuvo junto al 3301 de Waberly Drive en el distrito de Los Feliz, en Los Ángeles. Dentro de aquel vehículo estaban Charles Manson, Tex Watson, Linda Kasabian, Sadie Mae Glutz, Katie y dos caras nuevas: Leslie Van Houten y Glem Grogan.

Manson salió del vehículo llevando consigo su espada y una pistola. Tex le siguió. Juntos descubrieron la forma de entrar. En el living encontraron a Leno LaBianca en pijama.

-Cálmese, siéntese y cállese, le ordenó Manson.

Tex se quedó vigilando mientras Manson iba por Rosemary LaBianca. Ataron a la mujer con dos correas de cuero que Manson llevaba en el cuello. Este quería dinero por lo que la pareja le entregó sus billeteras mientras se ofrecían para llevarlos a la tienda que poseían y donde el millonario dueño de casa tenía más dinero. La oferta fue rechazada y Manson salió de la casa por la puerta principal.

Los LeBlanca respiraron aliviados. Pero no por mucho tiempo. Katie y Leslie entraron de nuevo en la residencia llevando consigo armas y ropas de repuesto. Fueron directo a la cocina, y tras bajar las persianas, se armaron con un tenedor de trinchar y un cuchillo de sierra con el mango de madera. Obligaron a Rosemary a tumbarse boca abajo en la cama. Cubrieron su cabeza con una funda de almohada y la ataron con el cable de la lámpara de velador.

Con igual eficiencia, Tex le quitó al dueño de casa la parte superior del pijama y lo apuñaló cuatro veces en la garganta con el cuchillo de la cocina. Poco después, lo dejó clavado en una herida y continuó apuñalándolo, ocho veces más, con su propio cuchillo. Leno LaBianca murió desangrado y asfixiado por la almohada que Tex puso en su cabeza.

Leslie sujetó a Rosemary LaBianca mientras Katie la apuñalaba, Las convulsiones de la mujer hicieron que la lámpara del velador cayera. Al oír el ruido Tex acudió en seguida y entre ambos le asestaron 41 puñaladas. Tex y Katie querían que Leslie tomara la posta, pero ella se mostró reacia. Cuando, finalmente, apuñaló a Rosemary en las nalgas, ya estaba muerta. Aun así, la apuñaló 16 veces más.

Tex grabó con un cuchillo la palabra guerra en el abdomen de Leno LaBianca. Katty perforó los cuerpos con el tenedor de trinchar, dejándolo, finalmente, clavado en el estómago del hombre. Utilizando la sangre de ella alguien escribió en una pared “Muerte a los cerdos”. Con una bola de papel mojada en la misma sangre escribieron sobre un cuadro: Sublevaos. Y por último, Katie escribió sobre el refrigerador: Caos.

Mañana segunda parte y final: La vida de Manson y a creación de su secta.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario