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Domingo, 21 de abril de 2019
Falleció luego de batallar contra el cáncer

Amos Oz: su vida, su muerte y la paz

Fernando Bendeck Inostroza

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Amos Oz, Leipzig Book Fair 2013
Amos Oz, Leipzig Book Fair 2013

Uno de los hechos que ha marcado estos días de la actualidad literaria, histórica y política es la muerte a los 79 años del escritor y eterno pacifista israelí.

Amos Oz fue un eterno candidato al Premio Nobel de Literatura y recibió el galardón Príncipe de Asturias de las Letras en 2007. Es el escritor más reconocido de la lengua hebrea.

Su obra más elogiada es Una historia de amor y oscuridad, que ha sido traducida a 28 idiomas y que ha vendido más de un millón de copias a nivel mundial. De carácter autobiográfico, en ella se percibe el dolor que le provocó el suicidio de su madre cuando tenía 12 años. Esta fue llevada al cine hace tres años por la actriz Natalie Portman, la que tuvo su premiere en el Festival de Cannes del 2015. 

Nacido en Lituania, de una familia ruso polaca, siendo aún un adolescente cogió maletas para integrarse a un Kibbutz, granjas de producción colectivas, en Jerusalén.

Oz fue enviado al frente de batalla en la Guerra de los Seis Días en 1967 y a la de Yom Kippur en 1973. Fue entonces cuando se terminó de convencer que la solución del conflicto era la convivencia en paz de un Estado israelí y uno palestino.

Otro conflicto que le hizo alzar la voz fue la invasión israelí al Líbano en 1982 luego de haber fundado en 1978 la organización Paz Ahora y junto a otros políticos de izquierda el partido Meretz. Su organización fue criticada permanentemente por la extrema derecha israelí tachándola de ingenua e incluso hubo ataques donde fueron asesinados integrantes de esta.

Su ficción en libros como Judas o Contra el fanatismo no se desarrolla en torno al Estado sino a las personas, los conflictos familiares, el amor y el sufrimiento en carne viva de las guerras en Medio Oriente.

"Dimos la noticia de su muerte poco antes del shabat (sábado de descanso judío), así la gente tuvo tiempo en este día lluvioso de pensar en él. Un escritor debe morir en viernes", afirmó la hija mayor del escritor, Fania Salzberg-Oz. Su funeral fue transmitido en directo por la televisión israelí, algo muy poco frecuente.

Durante las últimas conferencias que pudo dar se le notaba agotado, pero nunca dejó de idealizar con firmeza la posibilidad de una solución pacífica al conflicto.

Se declaraba como un sionista de izquierda pues creía en la fundación de un Estado israelí a partir de las organizaciones sociales como los kibbutz, fundamentales a la hora de la creación del Israel. Pero criticó los asentamientos israelíes en territorios palestinos que sólo han agudizado el conflicto.

Desde hace unos cuantos años ya casi no salía de su casa en Tel Aviv, en la que vivía solo acompañado de su gata Freddie.

“Nunca he visto un fanático con sentido del humor”, aseguraba refiriéndose al auge de éste en el último tiempo, pero no sólo al fundamentalismo religioso, sino también a otros como el económico, racistas e incluso el feminista.

El diario español El País, en una de sus últimas entrevistas, le consultó cómo creía que se cura el fanatismo y aseguró que “la receta es la imaginación, el sentido del humor y la empatía, pero no para contentar al otro. Hay que intentar imaginar qué es lo que hace al otro actuar de esa manera".

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