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Lunes, 22 de julio de 2019
Cineasta brasileña

Ana Carolina Teixeira: “Todas mis películas han sido censuradas"

Isabel Reyes B.

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Fotografía: José Miguel Izquierdo
Fotografía: José Miguel Izquierdo

En su paso por Chile, para participar en el festival Fesek, la realizadora habló con INTERFERENCIA sobre el feminismo, la actual situación política de Brasil y de cuál es, para ella, el objetivo del cine. 

Con 44 años de carrera haciendo cine, Ana Carolina Teixeira es una de las profesionales más potentes de Brasil, galardonada más de una vez por la Asociación de Críticos de Arte de Sao Paulo. Hoy, visita Chile en el marco del Festival de Cine FESEK , organizado por la Universidad SEK, donde se realizará un homenaje a sus obras. “Es la primera vez que un país latinoamericano me reconoce como realizadora”, dice Teixeira.

Esta cuarta edición del festival (que se desarrolla entre el 29 de noviembre y 1 de diciembre) está enfocada principalmente en autores y obras cuyas temáticas estén vinculadas al feminismo, género y diversidad. 

Fue en 1974 cuando Ana Carolina Teixiera estrenó su primer largometraje 'Getúlio Vargas’, donde refleja la realidad de su país entre 1930 y 1954. Una de sus obras más destacadas es 'Amélia', donde expone la barbarie dada en el ataque que sufrió la gran actriz Sarah Bernhardt en su gira por Río de Janeiro en 1906. Por esta cinta fue nominada al Premio de Cine Brasileño en la categoría guión y dirección de arte.

Además, de su trilogía ‘Mar De Rosas’, ‘Das Tripas Coraçao’ y ‘Sohno De Valsa’, donde se exponen con una mirada femenina, diferentes tabúes humanos.

"Yo no tengo una militancia feminista, tengo una militancia laboral, mi militancia es el cine".

¿Cómo ve los movimientos feministas que se están dando hoy?

Cuando empecé mi carrera, hace muchos años, no se hablaba de feminismo. No conocía una distinción. Concíamos solamente el machismo que es exactamente lo opuesto del feminismo. Es la misma representación: “tengo que probar que soy mujer y fuerte”, y los hombres tienen que probar que son machos y fuertes. Ahora las cosas están separadas, las mujeres por un lado y los hombres por el otro. En mi opinión, eso es peor. No me parece que sea necesario separar. Pero es una manera de legitimar el movimiento. Yo no tengo una militancia feminista, tengo una militancia laboral, mi militancia es el cine. Eso me ocupa y me permite hablar de cosas de mujer y de cosas de hombres. 

¿Qué es lo que busca mostrar a través de sus películas?

La discusión de quién tiene el poder, de qué quiere decir el poder. Eso es. Para mostrar eso, tienes que dramatizar una cuestión para comprenderla. La discusión del poder puede estar en la familia, un núcleo pequeño, la familia tiene un núcleo de poder, ¿no? ¿Eso no es acaso una buena discusión? Hay que dramatizar el problema para poder hablar de él, tienes que entender, tienes que decodificar el problema. Así es el arte, el cine. Tienes que trabajar para poder decir lo que quieres decir, no es solamente una denuncia.

¿Cuál es para usted el rol del cine en el mundo actual?

Los cineastas no tenemos poder. Hacemos críticas todo el tiempo, pequeñas denuncias. El cine es un espejo, te permite mirar cómo eres, no hace nada más que mostrar. Esa es la dramática de la creación del cine. Si un país no tiene cine, no tiene espejo. ¿Cómo se hace para identificarnos?

"Brasil es un país inmerso en una destrucción. Tengo miedo. Ahora estamos todos separados. Están por un lado los cineastas y por otro lado el mercado".

¿Cuál debe ser la tarea de los cineastas en la situación política actual que vive Brasil?

Es muy difícil, ahora creo que como se terminaron las ideologías, ahora siento que tenemos que crecer sin sueños. En Brasil, no sé cómo va a ser, pero no será fácil. Es un país inmerso en una destrucción. Tengo miedo. Ahora estamos todos separados. Están por un lado los cineastas y por otro lado el mercado. 

¿Cómo ha visto en estos 44 años de carrera el cambio en esas relaciones de poder?

La pregunta que me hago todos los días es: "por favor, con quién debo hablar?". Porqué los poderes están tan repartidos y son tan poderosos los hombres del gobierno que, por ejemplo, me demoré como 15 meses para sacarme la censura. Todas mis películas han sido censuradas. La útlima, estuvo ocho meses en la censura. Ahí empieza la destrucción, porque yo empiezo a pensar "por qué hice este film, por qué me metí en esto". Nadie te comprende, es horrible.

¿Por qué la censuran?

Por mostrar la realidad, porque dramatizo esas escenas. 

"Tengo horror a la autoridad, no tengo ninguna película que no hable de esto. Trump hoy es el autoritarismo en persona".

Los temas de poder que representa en sus películas ¿son universales?

Creo que actualmente sí, porque la autoridad de Donald Trump, por ejemplo, es insoportable. Tengo horror a la autoridad, no tengo ninguna película que no hable de esto. Trump hoy es el autoritarismo en persona. 

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