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Martes, 13 de noviembre de 2018
Final de la Libertadores

Boca, el equipo donde los sueños se cumplen

Manuel Salazar Salvo

Del barrio de La Boca a comienzos del siglo XX a Guillermo Barros Schelotto "El Mellizo", uno de sus más recientes ídolos. INTERFERENCIA repasa la historia de Boca Juniors. 

Los primeros habitantes del barrio de La Boca, a comienzos del siglo 20 eran en su mayoría de origen italiano, provenientes de Génova, capital de la provincia de Liguria, donde se hablaba el dialecto ligur. En esa lengua, Génova era llamada Zena y sus pobladores, zeneixis. Pronto en las calles de Buenos Aires aquella palabra derivó en xeneizes, término con el que se conoce hasta hoy a los hinchas de Boca Junior, el club de fútbol más popular de Argentina, célebre también en el mundo entero.

El equipo fue fundado el 4 de abril de 1905 por siete jóvenes, hijos de emigrantes italianos que vivían en La Boca: Esteban Baglietto, Alfredo Scarpati, Santiago Sana, Tomás Movio, Luis De Harenne y los hermanos Juan Antonio y Teodoro Farenga, Luis De Harenne. Allí, en un banco de la Plaza Solís, los muchachos tomaron prestado el nombre del barrio y le agregaron el Juniors, que le daba un toque de prestancia inglesa tan bien vista en esa época. El primer partido lo jugaron el 21 de abril de ese año, en una modesta cancha local, donde se impusieron por 4 a 0 al club Mariano Moreno.

Tenían nombre, un terreno donde jugar, directiva y algunos entusiastas socios, pero les faltaban los colores que los identificaran. Una de las hermanas de los Farenga les había improvisado unas camisetas blancas con unas franjas de tela negra cosidas por encima, pero de ese tipo eran muchas las parecidas.

Compartían origen y barrio con el club River Plate, que se transformaría en su eterno y más encarnizado rival, odiado y temido. Una derrota frente a ellos, en cualquier cancha, dolería más que un hachazo en el hombro.

Poco tiempo después, un barco sueco atracó en el puerto de La Boca y los bisoños jugadores se fijaron en los brillantes colores de la bandera: azul y amarillo, los que decidieron adoptar. Probaron la mezcla de varios modos hasta que en 1913 se decidieron por el azul de fondo y la franja dorada en el pecho. Ese mismo año, el 13 de abril, debutaron en la primera división amateur y golearon 4 a 1 al Estudiantil Porteño.

Compartían origen y barrio con el club River Plate, que se transformaría en su eterno y más encarnizado rival, odiado y temido. Una derrota frente a ellos, en cualquier cancha, dolería más que un hachazo en el hombro. El primer choque formal entre ambos se jugó en los pastos de Racing y la victoria quedó en manos de River, que ganó 2 a 1.

El primer título llegó en 1919 y le sacaron brillo el arquero Américo Tesoriere y los jugadores  Pedro Calomino y Alfredo Garassino. En 1922, Boca Junior se estableció en un sitio eriazo entre las calles Brandsen, del Crucero (ahora del Valle Iberlucea), Aristóbulo del Valle y las vías del Ferrocarril Sud. Allí en La Boca, en un pequeño estadio con tribunas de madera, llegaron los primeros éxitos de una década dorada como lo fueron los años 20. En total sumaron trece copas de diversos tipos.

En 1925 iniciaron una gira por Europa. Se embarcaron 12 jugadores y cinco invitados un 5 de febrero en Montevideo y llegaron 22 días después a Vigo, España. Fueron 19 partidos, con 15 triunfos, un empate y apenas tres derrotas, con 40 goles a favor y 16 en contra.

Boca, que había ganado el último torneo del amateurismo, fue también el primer campeón del profesionalismo en 1931. El equipo de Mario Fortunato se consagró una fecha antes del cierre, tras vencer por 4-2 a Talleres de Remedios de Escalada. Luego, en la última jornada, superó por 3 a 0 a River como visitante. Ese Boca contó con una dupla de ataque legendaria: Varallo y Cherro.

La Bombonera, un sueño titánico que llevó adelante el Dr. Camilo Cichero, se inauguró el 25 de mayo con un 2-0 sobre San Lorenzo en un amistoso y fue una inyección clave para Boca, que ganó los 13 encuentros que disputó allí para consagrarse campeón.

En 1932 llegó el joven paraguayo Delfín Benítez Cáceres para foguearse. En un partido de las Reservas contra River marcó una tripleta y se ganó de inmediato la titularidad, integrando un trío letal con Cherro y Varallo. Le pusieron  “El Machetero”, ganó los títulos de 1934 y 1935 y se cansó de hacer goles: marcó 107 y es el futbolista extranjero que más goles ha hecho para Boca.

Entre 1934 y 1935, Boca consiguió la primera doble corona del fútbol argentino en la era profesional. En el primer certamen, que se disputó a tres ruedas, Boca convirtió por primera vez en su historia más de 100 goles. En 1940 se inauguró La Bombonera y se conquistó un nuevo título.

La Bombonera, un sueño titánico que llevó adelante el Dr. Camilo Cichero, se inauguró el 25 de mayo con un 2-0 sobre San Lorenzo en un amistoso y fue una inyección clave para Boca, que ganó los 13 encuentros que disputó allí para consagrarse campeón. Nacía una leyenda mundial que en 1952 agregaría una tercera bandera y la iluminación y en 1996 sumaría los palcos VIP.

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La Bombonera en 1953. Fotografía: estadiosdeargentina.com.ar
La Bombonera en 1953. Fotografía: estadiosdeargentina.com.ar

El 26 de septiembre de 1943, Boca perdía 1-0 contra River en la Bombonera cuando el lateral Lucho Sosa envió un centro y Severino Varela, el uruguayo de la boina blanca, se tiró en palomita y marcó el empate. Luego, volvió a marcar y, de ese modo, se ganó para siempre el cariño de los hinchas y un lugar en la historia. Ese Boca fue campeón por un punto de ventaja sobre River en 1943, y se mantuvo invicto durante 26 partidos. Esa marca pasaría luego al Racing de José Puzzuti en 1966 y a fines de 90 regresaría a La Boca, de la mano de Carlos Bianchi que estuvo 40 partidos sin conocer la derrota.

En 1948, tras la primera huelga de futbolistas, Boca terminó octavo y en 1949 estuvo a pocos pasos de descender. Entre 1945 y 1959 hubo más espinas que rosas y fue la peor racha de su historia. El 11 de noviembre de 1954, Boca venció a Tigre por 1-0 y se consagró campeón tras nueve años de sequía. El tercer bicampeonato de Boca llegó con la obtención de los torneos de 1964 y 1965.

El “Toto” Juan Carlos Lorenzo llegó a la banca en 1972 y pidió como refuerzos al Loco Hugo Gatti, Francisco Sá, Rubén Suñé, Carlos Veglio y Ernesto Mastrángelo. Ganaron el Metropolitano y el Nacional.

Cinco años después, el 14 de septiembre de 1977, en Montevideo, en el mítico Centenario que albergó el primer Mundial, entre el frío y la bruma, nació la leyenda copera de Boca ante el Cruzeiro de Brasil. El Loco Gatti voló a su izquierda, tapó un penal de Vanderley y Boca se consagró campeón de América por primera vez en su historia.

En 1981 llegó desde Argentinos Juniors Diego Armando Maradona, quien junto a Miguel Brindisi fueron decisivos para lograr el torneo Metropolitano. Boca ganó 20 partidos, empató 10 y perdió tan sólo cuatro. Ese año, en una lluviosa noche del 10 de abril, aplastó 3 por 0 a River con un Maradona rutilante y un gol inolvidable al arquero  Ubaldo Fillol.

Mauricio Macri llegó a la presidencia  de Boca en 1995. En aquel año, convulsionado por el regreso de Diego Maradona tras 14 temporadas, se inició el ciclo de la década dorada, con dificultades en los primeros dos años, pero con la estabilización deportiva a partir de 1998 y el arribo de Carlos Bianchi.

Cuatro años más tarde, en 1985, Antonio Alegre llegó a la presidencia de Boca para recuperar al club de una profunda crisis deportiva e institucional. Tras ocho años sin títulos, volvió a coronarse en la Supercopa de 1989 bajo la dirección de Carlos Aimar. Con el Mono Navarro Montoya en el arco, el aguante de Blas Giunta en el mediocampo y el talento de Diego Latorre en el ataque, Boca se hizo dueño del continente.

En 1992, ya con Oscar Washington Tabárez como DTY, Boca alzó la Copa Masters, torneo creado por la Confederación Sudamericana de Fútbol para ganadores de la Supercopa: venció 1-0 a Olimpia de Paraguay y 2-1 a Cruzeiro de Brasil. En 1993, Boca levantó la Copa de Oro tras derrotar a San Pablo y Atlético Mineiro de Brasil.

Mauricio Macri llegó a la presidencia  de Boca en 1995. En aquel año, convulsionado por el regreso de Diego Maradona tras 14 temporadas, se inició el ciclo de la década dorada, con dificultades en los primeros dos años, pero con la estabilización deportiva a partir de 1998 y el arribo de Carlos Bianchi.

La tarde del 10 de noviembre de 1996, con un 2-0 a Unión en la Bombonera, marcó el estreno de Juan Román Riquelme con la azul y oro. Ese muchacho tímido y pecoso  se convertiría, con los años, en una leyenda. Tan determinante que le quitó el récord a Silvio Marzolini y se transformó en el futbolista con más partidos en la Bombonera.

Luego de seis años sin éxitos oficiales, Boca pudo festejar de la mano de Bianchi en 1998 cuando comenzó el mejor ciclo de la historia y “El Virrey” se transformó en el entrenador más ganador del club.

En su primer campeonato armó un equipo demoledor y arrasó con el título de manera invicta -13 triunfos y 6 empates. Bianchi potenció a Riquelme y le dio rodaje a Palermo, que convirtió 20 goles en aquel Apertura 98. Ese equipo implacable, demoledor, que parecía invulnerable, realmente lo fue ya que estuvo 40 partidos sin perder.

El 2000, tras 22 años, Boca volvió a conquistar América y levantar la Copa Libertadores. El camino a la consagración de Bianchi fue inolvidable, con un triunfo histórico por 3-0 a River en cuartos de final, y la hazaña lograda en Brasil, por penales, ante el poderoso Palmeiras. El año dorado continuaría con el título local en el torneo Apertura. También llegó la Copa que convirtió a Boca en el mejor del mundo. Le ganó 2-1 al Real Madrid con dos goles de Palermo y llevó nuevamente la Copa Intercontinental a la Argentina

Ya sin Palermo, pero con la vigencia de Riquelme, el aporte de Marcelo Delgado y la sabiduría de Bianchi en el banco, Boca repitió el 2001 su conquista en la Copa Libertadores. En la final Intercontinental contra Bayern Munich no se pudo repetir el logro del año anterior. Tras un partido durísimo, fue derrotado 1-0 en tiempo suplementario. Ese partido marcaría el adiós de Bianchi en su primera etapa en el club.

Tras un año sin títulos, el regreso de Bianchi en 2003 devolvería la gloria. Sin el aporte de Riquelme, pero con la aparición de Carlos Tévez, Boca deslumbró en la Copa Libertadores y en la final apabulló a Santos de Brasil, con un global de 5-1. Los últimos siete partidos los ganó de manera consecutiva. En la segunda parte del año consiguió el campeonato local con una performance estupenda (11 triunfos, 6 empates y 2 derrotas) y el aporte de Fabián Vargas y el brasileño Pedro Iarley. Y el 14 de diciembre el segundo ciclo del Virrey alcanzaría el éxtasis. Otra vez en Japón, y ante un poderoso Milan de Italia, se erigió en campeón del mundo.

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Triunfo de Boca Juniors en la Copa Libertadores 2003. Fotografía: fanaxeneize.com
Triunfo de Boca Juniors en la Copa Libertadores 2003. Fotografía: fanaxeneize.com

Alfio “Coco” Basile llegó a la banca a mediados de 2005; se contrató a Federico Insúa y el Cata Díaz; y explotaron los juveniles Rodrigo Palacio y Fernando Gag. Boca se llevó el Apertura con 12 victorias, 4 empates y 3 derrotas. En tan sólo un año, hasta mediados de 2006, ese equipo arrasó con todo lo que jugó. Conquistó la Recopa y se llevó la Copa Sudamericana, cerrando así de manera ideal el año del centenario de la institución. Al año siguiente, repitió el título local y dio la vuelta olímpica una fecha antes, en la cancha de Independiente. Y en la Recopa se impuso contra San Pablo de Brasil. Así, el ciclo de Basile culminó de modo estupendo: cinco torneos disputados, cinco torneos ganados.

Carlos Bianchi, el técnico que se transformó en leyenda, volvió una tarde de fines de 2012. Su vuelta significó también el reencuentro con Juan Román Riquelme y la consolidación de esa dupla, que tantas alegrías dio entre 1998 y 2001.

Tras cuatro años y medio en Europa, Juan Román Riquelme volvió más talentoso que nunca en 2007. Fue un regalo de seis meses que sirvió para levantar otra Copa Libertadores. Bajo la conducción de Miguel Russo, aquel equipo juntó futbolistas de botines sensibles -Banega, Riquelme, Palacio- y se paseó por el continente con un fútbol de alto vuelo. En la final, vapuleó a Gremio de Brasil con un global de 5-0. En diciembre, sin embargo, hubo una tristeza. Sin Riquelme que debió regresar a Villarreal en España, el equipo cayó en la final del Mundial de Clubes contra Milan por 4-2 y los italianos se tomaron revancha de la derrota de 2003. Aquel partido significó el adiós de Miguel Russo.

En 2008 llegó Pedro Pompilio a la presidencia; Carlos Ischia asumió como DT y Riquelme volvió al club para quedarse. En junio de 2011 Martín Palermo se despidió del fútbol y le dijo adiós a una carrera como pocas. Con 236 goles en 404 partidos disputados, el “Titán” se transformó en el máximo goleador de la historia de Boca.

Carlos Bianchi, el técnico que se transformó en leyenda, volvió una tarde de fines de 2012. Su vuelta significó también el reencuentro con Juan Román Riquelme y la consolidación de esa dupla, que tantas alegrías dio entre 1998 y 2001. Juntos iniciaron un último sueño.

Las incorporaciones de Lodeiro, Peruzzi y Pablo Pérez, entre otros, le dieron en 2015 un salto de calidad a un plantel que le ganó por 2-0 a River en la Bombonera para llegar a lo más alto de la tabla. En la segunda parte del año, y con la incorporación del ídolo Carlos Tévez, Boca le ganó a River en el Monumental con un gol de Lodeiro, recuperó la punta y no la largó más.

El Vasco se fue de Boca en febrero de 2016, y el club le abrió las puertas a uno de sus máximos ídolos de la historia reciente: Guillermo Barros Schelotto. “El Mellizo” enderezó el rumbo del equipo y lo llevó a la semifinal de la Copa Libertadores, después de cuatro años. En un nuevo formato de torneo, con 30 equipos en una temporada, comandó al equipo que se quedó con el Campeonato 2016/2017.

En aquél certamen se lució Darío Benedetto, que fue goleador del torneo con 21 goles sobre 25 partidos disputados. A mitad de año, Boca festejó un nuevo título y en el segundo semestre sembraría las bases para conseguir el Bicampeonato en 2018. Pero fuera del terreno de juego, Boca tuvo grandes conquistas en aquél 2017. El club, en el festejo de su 112° aniversario, inauguró el Centro de Entrenamiento para las divisiones juveniles en Ezeiza con 11 canchas, 13 vestuarios y una estructura techada de 3.000 metros cuadrados.

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