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Lunes, 6 de abril de 2020
Definiciones estratégicas

Chile enfrenta la última semana en que se puede adoptar medidas drásticas para evitar el caos de los servicios de salud

Andrés Almeida
Lissette Fossa
Paula Huenchumil
Nicolás Massai D.

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Mesa Social Covid-19
Mesa Social Covid-19

Las proyecciones del Covid-19 indican que hacia fines de marzo habrá un colapso de los centros asistenciales. La semana no parte con una cuarentena completa, sino con medidas intermedias, algo que puede precipitar el momento más crudo de la ola pandémica.

Antes del inicio del toque de queda, el domingo 22 de marzo, el presidente Sebastián Piñera decidió dirigirse al país en cadena nacional. En la ocasión optó por adoptar un tono sentimental y apelar a la unidad, con el fin de dar inicio así a una semana difícil ante la ola pandémica del coronavirus.

No se podían esperar grandes avisos por parte del mandatario, pues en horas anteriores el gobierno anunció doce medidas que implican mayores restricciones a la movilidad de la población y de trazabilidad de la pandemia, entre la que se encuentra la cuarentena de varias ciudades y localidades, un toque de queda nocturno y medidas especiales para controlar lo que pasa con las personas del barrio alto de Santiago, el principal foco de la infección, de momento. 

Estas medidas contaban ya con piso político, pues de manera simultánea se logró la composición de una Mesa Social Covid-19 que sesionará dos veces por semana con labores consultivas, la que incluye a personeros del Colegio Médico (Colmed) y alcaldes, dos actores que durante la semana pasada significaron un dolor de cabeza para Piñera y su ministro de Salud, Jaime Mañalich, ante la ausencia de liderazgo para enfrentar esta emergencia sanitaria.

Sin embargo, finalmente imperó la perspectiva del gobierno, la cual -según las palabras de Piñera en la televisión- podría llamarse de “cuarentena progresiva”. ¿Qué significa exactamente? No hay información fehaciente, pero puede suponerse que se irán generando cuarentenas de nuevas localidades conforme avance el virus y otras medidas cada vez más restrictivas. Una especie de equilibrio entre las necesidades sanitarias y las económicas.

“Debemos trabajar para proteger los empleos, para proteger las pymes, para mantener el funcionamiento de nuestra economía, y muy especialmente cuando la economía mundial enfrenta grandes nubarrones y muchos riesgos de una profunda recesión. No queremos que después de esta crisis sanitaria, tengamos pérdidas de trabajos, quiebras de pymes y que caigamos en una crisis económica y social, porque eso afectaría negativamente la calidad de vida y el futuro de las familias chilenas y de nuestro país”, dijo Piñera en su discurso televisado. 

Se trata de una preocupación creciente entre los chilenos y chilenas, quienes temen que las cuarentenas destruyan empleos ya precarios. Sin embargo, la pregunta es si es que el gobierno maneja información suficientemente clara sobre la situación sanitaria y si tiene el criterio suficiente como para usarla razonablemente en la búsqueda de ese equilibrio sanitario-económico ideal.

Lo anterior suena a una apuesta excesivamente riesgosa, pues la pandemia del Covid-19 es inédita como para creer que se cuenta con información como para predecir su comportamiento. Más si todavía en Chile no se aplican test de detección del virus de manera masiva, como se hizo en Corea del Sur, ni hay nada similar en materia de trazabilidad y Big Data. Esta situación incierta en materia de datos es algo que está en la base de la cita de Mañalich que dio la vuelta al mundo; "¿Qué pasa si el virus muta y se pone buena persona?”, pero que dada vuelta se transforma en algo aterrador: “¿Y qué pasa si el Covid-19 se pone más bien más mala persona?”

Más allá de la bola de cristal, y tomando la proyección del epidemiólogo José Miranda, se puede esperar que de acá al próximo domingo en Chile haya 15.143 casos de coronavirus. Considerando que el 20% necesitará hospitalización, esto implica que el sistema recibirá una sobrecarga de 3.029 pacientes graves extras, lo que todavía es manejable por el sistema sanitario chileno que cuenta con un total de 37.869 camas hospitalarias, según datos de Global Health Intelligence (ver artículo con los datos de base aquí)

Sin embargo, según esas mismas proyecciones, tan solo cuatro días después, a fines de marzo, la cifra de personas testeadas positivo por Covid-19 llegará a 43.326, lo que implica que habrá 8.666 pacientes hospitalizados, lo que ya implica la saturación del sistema, el que aguanta una carga extra de solo hasta 7,6 mil pacientes. Esto si se considera una tasa de ocupación del 80% de la infraestructura hospitalaria actual y sin la llegada de las nuevas camas que están prometidas. Ahí empezará la verdadera batalla.

Estas proyecciones van a verse afectadas por una serie de variables impredecibles, pudiendo retrasarse o adelantarse ese momento crítico. En ese entonces sabremos si la estrategia de “cuarentena progresiva” dio resultado y se pudo cautelar la necesidad de aplastar la curva de contagios sin afectar gravemente la economía, o, de lo contrario, todo se precipita generando un escenario a la italiana o peor. 

Otro factor clave para evaluar el desarrollo de la ola pandémica son las medidas de protección del personal sanitario. Si este logra estar relativamente sano y activo, hay una oportunidad. Si de lo contrario, este se infecta en demasía y pasa en cuarentena, hay otro potencial desastre.

Así enfrenta esta semana la primera línea sanitaria

Hasta ahora, Chile suma 632 casos positivos de coronavirus. Un número todavía manejable aunque velozmente creciente. Sin embargo, desde las primeras semanas de la expansión del virus el personal de salud ya se mostraba intranquilo por la falta de alcohol gel y mascarillas, así como por las medidas de protección insuficientes en distintos centros asistenciales.  

Y es que incluso ya se han visto distintas autoridades de Salud afectadas por el virus, como ocurre en la Región de la Araucanía donde la secretaria regional ministerial (seremi) Katia Guzmán, dio positivo en el test de Covid-19 y se confirmaron otros seis casos de funcionarios. Además, las principales autoridades regionales tendrán que realizar aislamientos preventivos, como el intendente de la región, Víctor Manoli, el director regional de la Organización Nacional de Emergencia (ONEMI) y los seremis de Gobierno, Transporte, Economía, Trabajo, Energía, Educación, Desarrollo Social, Agricultura, Obras Públicas y el director de Conaf Araucanía. Además del equipo completo de TVN Red Araucanía, que suspenderá transmisiones.

A lo largo de la semana pasada nuestro medio informó sobre variadas preocupaciones de los trabajadores de la salud, dentro de las que destacan la falta de insumos en algunos puntos como consultorios y hospitales, lo que los expone a contagios, y la falta de testeos para detectar el virus. Ya han habido episodios en lugares como el Hospital de La Florida Eloísa Díaz, donde se envió a aislamiento a todo el personal médico que mantuvo contacto con una paciente que dio positivo el viernes 20 de marzo por Covid-19. También dio vuelta profusamente la imagen del personal de salud del Hospital de Las Higueras fabricando sus propias mascarillas.

Situaciones como estas -multiplicadas varias veces, cuando la pandemia alcance su punto álgido- son un escenario catastrófico que tiene en estado de alerta a los equipos clínicos del país.

Desde distintos sectores de la salud consultados por INTERFERENCIA los pronósticos no son nada de buenos. Lo que se espera es que durante esta semana comience un aumento exponencial de las hospitalizaciones y por tanto de la exposición del personal al virus. También se hace hincapié en la necesidad de realizar mayor cantidad de testeos, a todos los pacientes sintomáticos respiratorios, es decir no necesariamente solo a aquellos que tienen el antecedente de contacto con algún caso sospechoso y/o confirmado.

La Mesa Social Covid-19 y la tregua

Durante la mañana de este domingo hubo una reunión inesperada. La Moneda convocó a la presidenta del Colegio Médico, a rectores de universidades y líderes de las asociaciones de municipalidades con el Ministro del Interior, Gonzalo Blumel, y de Salud, Jaime Mañalich. 

La cita finalizó con un punto de prensa que vino a dar tregua a las declaraciones cruzadas que en la semana pasada habían protagonizado la presidenta del Colmed, Izkia Siches, con el ministro Mañalich.

“Todas las medidas que hoy parecen exageradas mañana serán insuficientes”, declaró Siches el pasado jueves 19 de marzo, intentando convencer a las autoridades de adoptar confinamientos masivos. Sin embargo, Mañalich afirmó que "un llamado a cerrar una ciudad hoy día significa inmediatamente un pánico y una carrera por el sobre abastecimiento que puede cumplir solo la gente que tiene mucho dinero en su bolsillo”.

El tono de interpelación al gobierno de Siches cambió este domingo, cuando respaldó el paquete gubernamental de 12 medidas y fue ella quien protagonizó la conferencia de prensa que dió término a la reunión, dejando en segundo plano Mañalich, quien se restó de opinar, como en otras ocasiones.

“Doy por superado todo tipo de controversia en ese sentido, tenemos que trabajar de forma colaborativa. Lo hacemos con altura de miras. Yo represento hoy día a toda la comunidad médica del país, a la sociedad científica y expertos que nos han estado asesorando”, señaló Siches este domingo, quien además además fue largamente entrevistada por el Cuerpo de Reportajes de El Mercurio.

Sus declaraciones tuvieron fuerte eco en las redes sociales, donde médicos y científicos respaldaron el giro, en el entendido de que es importante entenderse e influir en la autoridad sanitaria. Además, de poner a Siches en una posición de posible liderazgo político, ella y el Colegio Médico entran desde ahora a un espacio de toma de decisiones. Desde este domingo será mucho más difícil para el ministro considerar las palabras de Siches “sólo una opinión más”, como calificó esta semana la propuesta de la dirigenta sobre aplicar a la brevedad una cuarentena.

Para muchos, esta tregua se relaciona con la necesidad nacional de enfrentar lo que podría ser la semana más dura de aumento de contagios por el coronavirus, como lo pronostican las estadísticas. El mensaje de unidad fue claro, e incluso médicos como José Miguel Bernucci -también dirigente del Colmed y quien había instado a través de medios de comunicación a avanzar en aplicar cuarentena nacional obligatoria- celebraron la creación este comité social. 

El gobierno al parecer logró que los alcaldes como Germán Codina (RN) de Puente Alto y el Colmed aceptaran su estrategia de avanzar hacia una cuarentena de manera progresiva, aunque no queda claro aún para la ciudadanía en cuántos días será y qué medidas están implicadas. 

En tanto, frente a la aceleración de la curva de contagios, la Mesa Social Covid-19 decidió reunirse este martes 24 para evaluar las medidas a tomar durante la semana.

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