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Miércoles, 21 de octubre de 2020
Paola Castillo

Documentalista chilena en el jurado de los Oscar: “Ahora la Academia busca incluir más diversidad”

Lissette Fossa

La realizadora, productora y docente, Paola Castillo, es una de los cinco chilenos que ingresarán al jurado de los premios Oscar este año. Su trabajo, marcado por la memoria, la cultura mapuche y de pueblos originarios, viene a aportar diversidad a una organización que busca sacarse el estigma de elitismo y racismo en el cine estadounidense.

El miércoles pasado la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, más conocida como La Academia o los Premios Oscar, dieron a conocer a los nuevos miembros que estarán encargados de la selección y la votación de los premios más importantes del cine. Entre los nuevos miembros de este año, hay cinco chilenos: Andrés Wood -director de Machuca y Araña-. la directora de arte Estefanía Larraín, -Ema y Nadie sabe que estoy aquí-, y los documentalistas Bettina Perut e Ivan Osnovikoff -Los Reyes; Surire- y Paola Castillo.

A estos, se suman Sebastián Lelio -Una Mujer Fantástica- y el productor Gabriel Osorio -Historia de un Oso-, además de las actrices Daniela Vega y Paulina García, quienes habían sido invitados a la Academia en años anteriores.

De esta selección, la documentalista y productora Paola Castillo destaca por un trabajo fuertemente ligado a los pueblos originarios de Chile y al tratamiento con punto de vista social y político sobre este tema. De hecho, actualmente trabaja en un documental relacionado al pueblo mapuche y su último trabajo como directora fue Genoveva, un film en torno a la búsqueda de la historia de su bisabuela, una mujer mapuche. 

Además de su trabajo como productora y realizadora de documental, Paola Castillo dedica su tiempo a su labor como una de las directoras de la organización CCDoc, organización diseñada para mejorar la difusión y distribución de documentales chilenos. También es docente en la Universidad de Chile y en la Universidad Católica. 

Castillo, además, acaba de estrenar, como productora, el documental Haydee y el pez Volador. El film es el primer documental en Chile estrenado completamente de manera online, en diversas plataformas de pago, como Vimeo On Demand, Google Play y iTunes. 

Al ser seleccionada este año, Castillo podrá participar en la selección de documentales para los premios y en la votación de los ganadores entre los seleccionados de otras categorías. “Claro, esto te abre la posibilidad de ver muchos documentales de distintas partes del mundo”, cuenta Castillo Castillo, con entusiasmo. INTERFERENCIA conversó con ella sobre su trabajo, sobre la decisión de la Academia en elegirla y el interés de Hollywood por darle diversidad de temas y de identidades a los premios más famosos del cine.

- ¿Cómo se entera de la selección de La Academia como jurado?

- Fue bastante sorpresivo, yo estaba en una reunión importante y de repente me empezaron a llegar muchos mensajes de felicitaciones y dije “bueno, después veo de qué trata esto”, pero algo estaba pasando, porque de cumpleaños no estaba. Y en la misma reunión estaba Paula Ossandón y nos dijo que se había publicado quienes eran parte de la Academia y ahí estaba mi nombre. El mail oficial me llegó en la noche de ese día, después de que salió en los medios.

Claro, ahí recordé que en febrero me habían escrito de la Academia, un mail un poco ambiguo, donde me invitaban a llenar un formulario con mi filmografía y lo llené rápido, no pensé mucho en ese momento. Y no supe nada hasta la semana pasada, cuando todos nos enteramos. Recién ahora, entiendo que el proceso es que para ser miembro o invitado te tienen que haber sugerido por lo menos dos personas del comité de documental. Eso pasa a comités internos, que ven estas sugerencias y después se define a quienes se termina invitando.

Y claro, como chilena y latina, entiendo que esto también se engloba a lo que está haciendo la Academia en los últimos años, ya que siempre ha sido muy cuestionada, porque de alguna manera era una elite, de hecho, hasta unos años atrás una elite blanca. Que obviamente, con las políticas de la Academia, es real que las decisiones que se toman ahí marcan mucho la carrera de alguien o incluso marcan la cinematografía de un país, entonces, se ve que están haciendo esfuerzos para incluir más territorios y diversidad de personas. Ojalá eso se mantenga, es un pequeño paso de muchos.

- ¿Cree que es significativo que la hayan elegido? Me refiero a su trabajo en el cine, marcado por temas de pueblos originarios, como en el documental Genoveva, que es una historia personal pero a la vez, hay un tema social, cultural, político del pueblo mapuche…

- Claro, espero estar a la altura y ojalá aportar con un grano de arena para que sirva para relevar ciertos contenidos que son distintos y más diversos, hay una posibilidad de inclusión. Uno agradece mucho también la invitación, como una especie de reconocimiento a la trayectoria. 

Pero también lo siento, sinceramente, como un reconocimiento al sector del documental. No es casual que los cinco invitados chilenos de este año, tres provengan de la creación documental. Por eso lo siento como un reconocimiento al trabajo que hace mucha gente, ya que el documental es un trabajo colectivo, las películas son colectivas en sí mismas. El documental siempre ha tenido una historia muy rica en Chile, con mucha tradición, pero creo que desde hace una década más o menos, ha sido muy notorio el trabajo hecho en comunidad, más colectivo, que ha potenciado la mirada artística de las obras, diversidad de temas, reconocer la individualidad de cada uno. Y eso también ha aportado en visibilizar este trabajo a nivel nacional e internacional. 

- ¿Tampoco es casualidad que de los cinco seleccionados chilenos, tres sean mujeres? Porque las mujeres en el cine se han ido organizando y vienen hace años destacando en el cine nacional

- Yo concuerdo contigo, creo que tiene que ver con eso, es un tema de la industria en general y también con la Academia, ir generando políticas que no solo queden en el discurso, que vaya integrando una comunidad, ya sea por acceso, diversos recursos, y también por género. Es un tema que ya está colocado, aunque falte mucho por hacer, pero con los movimientos sociales en varias partes del mundo y con el estallido social, la igualdad de género es un tema que cada vez tiene más peso y es parte de las políticas que se han ido diseñando en el cine.

Aunque falta mucho, ya se está trabajando en eso en el cine, por políticas de igualdad de género. De alguna manera lo que refleja la Academia es lo que se está tratando de hacer en el cine. Pero insisto que este es un paso, si no se profundiza y no se afirman otras acciones puede ser un saludo a la bandera, por eso es importante que sea permanente.

- Justo este es un periodo complejo para el cine, debido a la pandemia. Por ejemplo, trabajó en Haydee y el pez Volador, que tuvo que postergar su lanzamiento y ahora se estrenó de manera digital, ¿cómo cree que hay que enfrentar la pandemia como cineastas?

Es complejo, el tema de la pandemia es un tema desastroso para todes, incluso en cualquier trabajo es muy complicado. En el sector cultura quizás es doblemente complejo,y específicamente, en el área audiovisual, porque depende mucho de la presencialidad, lanzamientos en salas, espectáculos públicos, y la filmación implica el rodaje. Entonces, están inhabilitados muchos espacios donde ejercer este oficio. Y también es un sector super precarizado, muy informal, no hay muchos con contrato, gente que no califica para los beneficios del gobierno muchas veces, por la peculiaridad de este trabajo, que dependen de fondos públicos que se han ido cortando, se le están recortando recursos al sector cultura. Es una labor que ha sido muy afectada por la crisis y ha quedado clara la precarización.

Pero como en toda tragedia, también se ven luces, es muy bonito ver que hay mucha actividad solidaridaria y trabajo político. En esta semana ha habido muchas rifas, ventas, para ayudar a compañeros. 

Por otra parte, cuando se puede, hay buscar nuevas estrategias para transformar la pandemia en una oportunidad para el cine. Por ejemplo, lo que pasó con Haydee y el pez volador, que es un documental que fue pospuesto dos veces el año pasado, tras el estallido social, porque no era el momento, y después se reprogramó para abril, cuando brota el Covid-19. 

Y nos preguntamos qué hacer, si quedarnos de brazos cruzados o cambiar. Y ahí nos embarcamos en la distribución online, que ha sido todo un descubrimiento y aprendizaje, aunque quizás igual más adelante se hagan actividades presenciales con la película. Pero exploramos plataformas digitales y nos ha llevado a un camino que antes no era tomado con tanta fuerza, se han hecho actividades de promoción que ya no solo habla de la película, sino de temas que toma la película, como la tortura, violencia contra la mujer, etc. Esto nos ha llevado a potenciar cierto trabajo que sin la pandemia se hubiese hecho, pero no con tanta fuerza. 

- Su trabajo gira en torno a la memoria, distintos tipos de memoria, con respecto a su familia o a temas indígenas y en Haydée y el pez volador, con temas de la dictadura y derechos humanos. Y de alguna manera, tras el estallido social, se rescataron también símbolos, una de las banderas mapuche, canciones de protesta antigua. ¿Cómo artista le impactó lo que pasó durante el estallido social?

- No sé, en mi caso, pienso en lo que hago, pero trato de no profundizar tanto en lo que hago. Agradezco la pregunta, porque es bonita esa relación con la memoria, pero creo que son temas que me sensibilizan, también yo crecí en dictadura, son cosas que marcaron. Crecí en una comunidad pequeña, en Tocopilla, un pueblo chico, donde los imaginarios, la realidad política social está marcada por la identidad, la memoria, y eso va ayudando a que uno se impregne por los temas que le interesan. 

A mí me llama la atención el tema indígena, como el de las hermanas yaganes (La última Huella), en el colegio te hablaban de su cultura en pasado, uno imaginaba que no existían y me dí cuenta, por un artículo, que estaban vivos. Esos mundos me llaman la atención. Ahora también estoy terminando una película relacionada al mundo mapuche.

Me gustan esos temas, porque tienen que ver con una identidad más real, y a la vez están marginalizados y estereotipados de cierta forma. 

Claro, con el estallido social hay temas que alegran, como ese despertar de la sociedad, pero también está marcado por el dolor. Nos mostró una pequeña luz de cambio, pero también hubo violaciones a los derechos humanos, personas que perdieron sus ojos, los abusos en las detenciones. También la pandemia, que está cruzada por el hambre, la precarización. 

Ojalá que los temas que uno trabaja puedan contribuir, que sean temas que aporten en memoria, en reflexión y en disidencia, ese impulso que te lleva a dar la pelea. A mi eso me encanta del documental, que siempre está dialogando con la realidad, de diversas formas, siempre con pensamiento e ideas que necesitamos conversar.

- Chile es un país con tradición documental y ahora con la masificación de la tecnología más gente ha podido hacer documental. ¿Cómo ve ahora el consumo de documental? ¿Los chilenos están viendo más documental ahora? ¿Hay que atraer a nuevos públicos?

- En general en Chile el acceso al documental sigue siendo un desafío, pero creo que con una serie de iniciativas, de realizadores, el programa Miradoc, las emisiones de Cooperativa, Ondamedia, etc, se ha ido conociendo más el trabajo documental. Y han hecho un aporte las salas de cine, que han realizado trabajo local, en regiones. 

Pero aún falta mucho, la tecnología nos da un regalo de que se puede acceder en cualquier lugar a un documental, a cualquier hora, pero hay que entender que no todo el mundo accede a una buena calidad de internet, hay limitaciones económicas, y obstáculos generacionales, ya que para las personas mayores es más nueva la plataforma digital. Creo que lo digital ayuda, aumenta el acceso, pero todavía ese consumo es pequeño para lo que puede ser. 

Hay mucho que hacer en acceso y difusión de los documentales. Hay que trabajar en mediación, para que las personas sepan dónde están los contenidos que les interesan, es un mar en donde hay que seguir remando.

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