Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Miércoles, 12 de diciembre de 2018
Una extraña desaparición en Concepción

Dos meses sin Tamara

Isabel Reyes B. (Desde Concepción)

interior_tamara.jpeg

Interferencia
Interferencia

Este domingo se cumplen dos meses desde la desaparición de la  estudiante de 21 años Tamara Zurita Ortega. Hasta ahora, no hay rastro ni hipótesis acerca de qué le pudo haber pasado. INTERFERENCIA viajó a Concepción y conversó con la familia y fuentes investigativas. El panorama es desolador.

Desde el martes 25 de septiembre Lorna Ortega espera que su hija mayor vuelva a casa. Tamara Zurita, de 21 años, desapareció hace dos meses. La última vez que se le vio fue en el Parque Borde Río en Chiguayante, a orillas del río Bío Bío, en la Octava Región. 

Vestía un pantalón tipo militar, un polerón azul que le quedaba holgado, zapatillas de lona celestes, llevaba su celular y sus llaves. Ese martes Tamara fue al consultorio de Chiguayante a pedir una hora de control en oftalmología. Después, se dirigió al parque, a casi un kilómetro de su hogar, para leer el libro que la tenía atrapada: Harry Potter y la piedra filosofal. 

El último contacto con su madre fue cerca de las 18 horas, cuando ya había terminado el trámite en el consultorio. Le dijo que todo estaba bien y que iría a leer al parque. Siempre lo hacía. La madre le advirtió que no volviera muy tarde, pero dos horas después, preocupada porque ya atardecía, la empezó a llamar. Pero el celular estaba apagado. 

A las 20:24 horas le envió el último mensaje: “¿Dónde estás? Vente al tiro”.

“Te levantas todos los días con la idea de que vas a tener noticias, de que algo va a pasar y llega la noche, te acuestas y piensas que mañana sí".

Dos meses sin pistas

Cerca de la calle principal de Chiguayante y colindante a la línea del tren, hay una casa amarilla. En el estacionamiento, un auto rojo tiene en sus vidrios pegados el rostro de Tamara: “Se busca”, se lee.

En el living de la casa familiar, en tanto, hay una foto de Tamara con una vela prendida y rodeada de vírgenes e imágenes santas.

“Te levantas todos los días con la idea de que vas a tener noticias, de que algo va a pasar y llega la noche, te acuestas y piensas que mañana sí. Y al otro día, lo mismo. Así han sido todos estos días”, dice Lorna Ortega, sentada en un sillón del living de su casa.

Tamara había congelado este año la carrera de Preparador Físico en la Universidad Santo Tomás. Según cuenta su madre, no le gustó ese estudio. Pero tenía pensado preparar nuevamente la PSU para entrar en 2019 a enfermería. Además participaba del grupo pastoral “Encuentro de Jóvenes en el Espíritu Santo” (EJE) y era voluntaria en la Teletón de Chiguayante. 

En la noche del martes 25 de septiembre, el mismo día en que dejó de contestar su celular, su familia presentó una denuncia ante Carabineros. Los cercanos a Tamara intuían que algo malo había pasado. Equipados con linternas, esa misma noche salieron en búsqueda de Tamara.

Al mismo tiempo, los familiares hicieron llamadas desesperadas para contactar a amigos de Tamara. Así, la madre Lorna se enteró que su hija había contactado unas horas antes a Nicolás, un amigo de su hija, a quien confidenció que no estaba bien y que quería juntarse con él. 

“No hay rastros de Tamara, nada que te diga dónde está”.

Los últimos audios que envió su hija por whatsapp la mostraban triste, llorando y esperando a su amigo Nicolás en el parque. “Cuando el Nico llegó al lugar, no la encontró y se fue para su casa”, dice Lorna. “Nos dijo que Tamara estaba muy mal, que no estaba feliz. No le gustaba el EJE ni la Teletón. Nada de eso me cuadra. Ella se levantaba a las 9 de la mañana para ir a misa todos los domingos, si no hubiera querido no va más. Pero ella decía que le daba alegría, igual que la Teletón. Nos pintó una Tamara súper depresiva y triste, que nosotros nunca vimos”, afirma la madre a INTERFERENCIA.

El caso hoy está en manos de la Fiscalía de Concepción bajo la jefatura de Mariana Iturrieta y el fiscal adjunto, Jorge Lorca. Según información oficial, actualmente trabajan junto a especialistas de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) y OS-9 de Carabineros con investigaciones en terreno, pero también revisando las vías por donde Tamara pudo haber transitado ese día y tomando declaraciones de quienes la vieron o conversaron con ella los días previos a su desaparición.  

“No hay rastros de Tamara, nada que te diga dónde está”, dice la madre. 

lorna_ortega.jpeg

Lorna Ortega, madre de Tamara Zurita.
Lorna Ortega, madre de Tamara Zurita.

Desaparecidos en el río Bío Bío

Con un kilómetro aproximado de amplitud y 380 kms de longitud, el río Bío Bío recorre desde la región de la Araucanía hasta desembocar en el mar en en la comuna de Hualpén. Así como atraviesa Concepción, ha marcado la historia penquista con desapariciones y apariciones que han conmovido a todo el país.

Los más emblemáticos fueron el caso de Jorge Matute, desaparecido en 1999 y encontrado en 2004 a orillas del río, en la comuna de Santa Juana. Unos kilómetros más allá fue encontrado en abril de 2015 Sergio Mardoff, desaparecido en 2005 desde el sector Recodo. El vuelco de esta última historia fue hace dos meses atrás, cuando recién el 5 de octubre de 2018, se corroboró su cuerpo en el Servicio Médico Legal. Cuerpo que había ingresado tres años antes a la entidad, sin que nadie lo identificara. 

Esto marcó un antes y un después en la línea investigativa de los futuros casos, según cuenta Lorna. El cuerpo de Mardoff fue reconocido diez días después de la desaparición de su hija: “Desde Fiscalía no nos han dejado nada muy claro. No han querido dar más información por lo que pasó en el caso Mardoff. Nos dijeron que iban a estar súper cerrados, porque no quieren que nada salga. Están súper herméticos”. 

parque_borde_del_rio.jpeg

Parque Borde Río, donde se perdió el rastro de Tamara.
Parque Borde Río, donde se perdió el rastro de Tamara.

¿Dónde están?

Mientras vive el proceso de búsqueda, Lorna Ortega junto a su marido, Andrés Zurita, se reunieron con familiares de gente que también está desaparecida en la región. Ninguno de ellos ha tenido respuestas ni sabe dónde están sus seres queridos.

“Ahora que uno está en esto te das cuenta que hay tanta gente que desaparece todos los días”, dice la madre de Tamara.

En la conversación, pudo evidenciar el vacío legal que existe al momento de enfrentarse a esta situación y la descoordinación por parte de policías. “Lamentablemente en Chile no existe el protocolo para este tipo de casos. Vino una Brigada de Ubicación de Personas de la PDI, pero desde Santiago. Estuvieron unas semanas, pero ya se fueron, tienen otros casos allá. Pienso que en cada ciudad debería haber una”, dice Lorna. 

Buscando casos similares, una de las mujeres con las que conversó Lorna era hija de Mery Jara Carrasco, una mujer de 77 años desaparecida en la comuna de Santa Juana. El caso ya estaba cerrado. “Nosotros cuando hablamos con la fiscal nos dijo que ella tenía la orden que este caso no se cerrara hasta encontrarla (a Tamara). Pero cuando dije eso, la niña de Santa Juana me miró y se sonrió. A ella le dijeron lo mismo y al año, cerraron el caso. Entonces ahí tú dices ¿qué hay que hacer para poder seguir?”.

“Lamentablemente en Chile no existe el protocolo para este tipo de casos".

Frente a esta falta de normativa es que un grupo de familiares se unió bajo el nombre de Personas Chile para presentar un anteproyecto de ley de extraviados.

Mallen González, hija de Norma González, desaparecida en marzo de 2017 en Curacaví, es miembro de este grupo. Una de sus críticas apunta que en el actual sistema faltan profesionales especialistas, que hay protocolos que no se cumplen y trámites con la fiscalía que pueden durar días. “Buscamos que el trabajo de búsqueda se realice dentro de las 24 horas desde la desaparición, porque actualmente, al momento en que el familiar pone la denuncia, las policías no están obligadas a salir (a investigar)”. 

Además, evidencia una descoordinación en las bases de datos de las policías. Según datos que obtuvieron por transparencia, entre 2003 y 2016, en registros de la PDI figuran 4.236 personas extravíadas, mientras que en los de Carabineros, el número asciende a un total de 9.467. Una diferencia de más de cinco mil personas. 

“Buscamos que las bases de datos estén coordinadas, no solo entre la PDI y Carabineros, sino también con los centros de salud y el Servicio Médico Legal”, dice González. 

Continuar buscando

La búsqueda de Tamara se ha desplegado en todo el río, llegando hasta la desembocadura. El fin de semana pasado se desarrolló un operativo con voluntarios y miembros de las policías. Han participado voluntarios de Bomberos de Chiguayante, Concepción, Ñuble, Bío Bío, Lota, Coronel, Hualpén y San Rosendo.

Además, ha contado con la ayuda de ONG como Salvamento Asistencia y Rescate (SAR), el Grupo de Información y Comunicaciones Radiales en Emergencias (ICE Bío Bío) y la Fundación Kurt Martinson.

Frente a esto la red de amigos y familiares de los Zúñiga Ortega los ha ayudado a financiar, por ejemplo, el traslado de buzos especialistas desde la Isla Santa María y las colaciones para los voluntarios. La escuela Hipólito Salas de Chiguayante ha sido sede de alojamiento para quienes viajan a ayudar. 

En todas estas búsquedas, Lorna prefiere no acercarse al río. “Las pocas veces que fui, volví muy mal. Como si me hubiesen aplastado, no puedo. Es difícil, ahora cada vez que vamos al centro de Concepción hay que pasar por ahí y tú miras el río e igual te da cosa, aunque sepas que no han encontrado nada”, dice. 

Pese al contacto que mantiene con la comisario de la PDI, Lorna está inquieta. Dice que no han recibido suficiente información por parte de quienes llevan la investigación.

"Pido que no se olvide, no puede ser que una persona desaparezca de la nada”. 

“Hoy podemos decir que estamos en el mismo punto del primer día. Estamos en un punto muerto. ¿Qué hago? La gente voluntaria nos dice que nos ayuda a ir a buscar, pero ¿a dónde? Al final estamos atados de manos. Hasta que no nos digan los lineamientos de la investigación, no podemos hacer nada”, dice. 

Y eso la hace pensar en sus tres teorías: “La primera es que la Tamara se haya caído al río, la segunda es que esté escondida y no quiera salir. La tercera es que algo le hicieron”. 

Pese a vivir los días más difíciles de su vida, sabe que no puede decaer, sobre todo, por su hija menor de 17 años. “La vida sigue en todos los otros aspectos. La vida continúa, pero para uno es como que se detuvo. Pido que no se olvide, no puede ser que una persona desaparezca de la nada”. 

Una de las esperanzas de la investigación podría ser el rastreo del celular de Tamara. Ese celular que desde hace dos meses, solo pasa directamente a buzón de voz. 

Nota de la Redacción: Si has visto a Tamara Zurita o tienes cualquier antecedente que aporte a la investigación para que su familia sepa de su paradero, llama a:
- 134 (fono emergencia de la PDI). 
- 41 2865231 (Brigada de Homicidios de Concepción).
- 22 7082178 (Brigada de Ubicación de Personas Metropolitana).

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

son muchas las familias en todo el país en la misma situación. muchas investigaciones no obtienen resultados.y dejan todo el peso en la familia que nos son profesionales del tema

¡Qué terrible el caso de Tamara! Pero, aún más lamentable que no sea la única familia que vive con esa tremenda angustia de no saber que pasó con su ser querido y que no exista los suficientes recursos para dar una dedicación exclusiva a estos casos, que dado su impacto requieren con herramientas de ese tipo. ¡Gran trabajo que hacen, sin duda veo que es uno de los proyectos más connotados de medios independientes, que existe hoy en Chile y que esta idea de decir lo que nadie se atreve pueda perdurar en el tiempo! Un abrazo grande a todo el equipo

Añadir nuevo comentario