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Viernes, 22 de marzo de 2019
¿Entra o no la ayuda humanitaria?

El día de la gran apuesta de la oposición venezolana

Andrés Almeida
Nicolás Massai D.

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Twitter (@brunosgarzini)
Twitter (@brunosgarzini)

Este 23 de febrero fue signado por Juan Guaidó como la fecha en que la ayuda humanitaria debía entrar a Venezuela, "sí o sí". Si entra, querrá decir que cuenta con apoyo de las fuerzas armadas venezolanas y puede precipitarse el derrocamiento de Nicolás Maduro. Si no entra, Guaidó pasará a ser una figura simbólica y moral, mas no un presidente, pues quedará en evidencia que no tiene poder real y no puede llamar a elecciones, lo que supone su mandato constitucional.

El escenario geopolítico latinoamericano va a ser definido este sábado 23 de febrero, cuando la oposición venezolana intente hacer entrar la ayuda humanitaria por las fronteras de Venezuela, tanto con Colombia, Brasil, como en la costa frente a Aruba.

Ya no va a ser tiempo de conciertos ni contraconciertos. Las palabras de Miguel Bosé contra Michelle Bachelet llamándola groseramente a tomar parte en el conflicto no van a ser más que un anécdota, así como también el video de Roger Waters en el que despotrica contra Richard Branson, el productor británico a cargo del concierto opositor.

El 23 de febrero es la fecha en que Juan Guaidó, autoproclamado como presidente encargado de Venezuela, signó como la fecha en que "sí o sí" entraría las 200 toneladas de ayuda humanitaria estadounidense al país, lo que supone la provocación de las fuerzas armadas venezolanas para rebelarse contra el presidente Nicolás Maduro.

Guaidó no tiene más tiempo, pues no tiene ejercicio efectivo del poder en Venezuela e incluso se cumple el plazo legal que tiene para llamar a elecciones, lo que constitucionalmente debe hacer en el plazo de un mes desde su nombramiento: es decir el 23 de febrero de 2019.

La víspera

El 22 de febrero de 2019, en el puente Tienditas, que une Colombia con Venezuela, se desarrollaron dos conciertos de manera paralela. Por un lado, en tierra colombiana, estuvieron los partidarios de Guaidó junto a un montón de artistas de fama, como Miguel Bosé o Luis Fonsi, impulsando la entrada de ayuda humanitaria hacia tierra venezolana financiada por Estados Unidos y otros países.

Por el otro lado del puente, en Venezuela, hubo un contra-concierto significativamente menos llamativo, organizado por el gobierno, en respuesta al concierto de la oposición.

Si fuera un concurso de popularidad, gana la oposición, pero no lo es. 

Se trata del ambiente previo indispensable para propiciar los ánimos de los venezolanos.

Y si la oposición ha quedado arriba con su concierto -y también con la deserción de Hugo Carvajal de las filas del chavismo, un ex general cercano a Hugo Chávez, diputado del PSUV de la Asamblea Nacional, y acusado por narcotráfico por Estados Unidos- el chavismo también tiene motivos para no desesperar.

Uno de esos fue la multitudinaria manifestación de chavistas en la frontera de Venezuela con Brasil en Angostura en el Estado de Bolívar hace dos días. También tiene un efecto positivo el anuncio de 300 toneladas de ayuda humanitaria comprometidos por Rusia y este jueves Maduro dio a conocer que aceptaban la asistencia técnica humanitaria de la Unión Europea en el ámbito de la salud y la alimentación, cuyo canal será la ONU y se basará en un monto cercano a los US $ 2.000 millones.

Lo que no es bueno para ninguno, pues todos invocan la paz, fue el incidente en el que se enfrentaron indígenas del pueblo pemón contra el Ejército venezolano, lo que dejó dos muertos y 14 heridos, en una zona agreste de Venezuela limítrofe con Brasil, la que ha estado en conflicto histórico con el estado venezolano y que sufre con la minería ilegal.

Código bélico

Ante la negativa del gobierno de dejar pasar la ayuda humanitaria, y frente a una posible cohesión de las fuerzas armadas venezolanas tras Maduro, la oposición puede tratar de hacer pasar las toneladas de medicina y alimentos a través de la fuerza por parte de militares colombianos y/o estadounidenses y/o venezolanos de a pie que están del lado de Colombia. Algo similar puede decirse, pero en la frontera de Brasil y Venezuela.

Este es un escenario poco probable, pues tampoco se alínea con el discurso de paz y optimismo construido por la oposición a partir del momento de la autoproclamación, el pasado 23 de enero, por más que este haya sido acompañado de declaraciones como las de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien no descartó una intervención militar en Venezuela.

Lo que puede suceder con alguna mayor probabilidad e igualmente traer violencia, es que ocurra alguna rebelión del lado venezolano, que logre sortear el cordón militar que aisla el puente de Tienditas, permitiéndoles alcanzar la ayuda humanitaria que está del lado colombiano. Esto supondría que las fuerzas armadas venezolanas fueron sobrepasadas por la masa o que estas se negaran a reprimirla.

Sin embargo, tampoco se ve como muy probable que esas masas arriesguen enfrentar el Ejército si no están organizadas, como al parecer no lo están, pues es duro el recuerdo de 2014 y 2017 cuando la oposición organizó las llamadas guarimbas, que trajeron violencia, cuyo costo no lo pagó el chavismo.

Además varios cientos de metros de carretera separan Tienditas del puente (a diferencia de Cúcuta en Colombia, cuyo casco urbano colinda directamente con el puente), por lo que es relativamente fácil para el Ejército impedir el paso con barreras físicas, sin necesidad de confrontar el personal con los manifestantes. Cabe señalar que Tienditas es el paso de mayor importancia, pues por ahí es por donde hay mayor ayuda humanitaria dispuesta del lado colombiano, por lo que su análisis táctico es más relevante.

El escenario más probable, en cambio, es que no se produzca el paso de la ayuda humanitaria, al menos no por Cúcuta, que no se quiebre el Ejército y no haya escenas de violencia tales que incendien el país en una jornada de represión propicia para un derrocamiento.

En ese escenario, de todos modos, Maduro no gana, pues habrá impedido la entrega de una ayuda que popularmente se lee como necesaria, con lo que las penurias de los venezolanos serán cada más políticas y más su culpa.

Para Guaidó y quienes lo sustentan, en cambio, se les abrirá la interrogante en ese momento de pasar a una fase militar o de buscar nuevo vuelo para una nueva fase de presión política, en la que tendrá que decidir si va a llamar a elecciones, poniendo una nueva fecha como día clave, descartando esta que ya no habrá sido.

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