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Martes, 12 de noviembre de 2019
Cambios en la industria

El hambre alemán por el litio boliviano

Camila Higuera

Bolivia es el país con mayores reservas de litio a nivel mundial, pero aún no entra en la competencia por su explotación y exportación. Hasta el momento Australia, Chile y Argentina son los principales productores del mineral, siendo la chilena SQM su principal productor mundial individual. Pero todo puede cambiar con la alianza germano-boliviana. 

El litio -también conocido como oro blanco- se ha convertido en un material cada vez más valioso en los últimos años. Hasta 2018, el 54% se utilizaba en producciones industriales como cerámicas, polvos metalúrgicos y medicinas, mientras que el otro 46% era destinado para las baterías de dispositivos electrónicos y para la industria automotriz. 

Sin embargo, es la producción de automóviles la que está determinando con mayor fuerza la nueva demanda por el litio, pues la industria se encuentra en un fuerte proceso de innovación para crear un mercado de autos eléctricos capaz de reemplazar en el mediano plazo a los de combustión de derivados del petróleo. Y para eso se necesitan nuevas y mejores baterías, y estas no pueden prescindir del litio.

Es así como Alemania ha decidido entrar de lleno en el juego del litio. Este país no solo es la principal economía europea y el principal productor de automóviles de su continente (contando entre sus compañías a gigantes como Volkswagen, Mercedez Benz o Porsche). Además es uno de los países líderes mundiales en los procesos de reconversión de las energías contaminantes a energías limpias.

Históricamente Alemania se ha caracterizado por ser pionero en la innovación y tecnología automotriz, siendo los principales productores de vehículos de alta gama (lo que incluye Rolls Royce y Lamborghini, firmas de origen británico e italiano, respectivamente, pero que hoy son de capitales alemanes). Dos tercios de estos son producidos en Europa a nivel mundial y el 38% de ellos en Alemania.

Por todo lo anterior, el interés alemán por el litio es evidente.

Si bien hace años el país se encuentran buscando yacimientos del mineral dentro de sus propias fronteras, esas exploraciones no le proveeran de las cantidades de litio que su industria automotriz requerirá en un futuro no muy lejano. 

La empresa que lidera esta exploración dentro de Alemania es Bacanora, la que el 20 de marzo de 2019 recibió la extensión de una licencia de cinco años más para prosegur la exploración de reservas en Sajonia -zona fronteriza de Alemania con República Checa- en donde las reservas son cercanas a las 96 mil toneladas. Una bicoca al lado de las reservas de Bolivia, Chile y Argentina, pues cada país tiene al menos 8 millones de toneladas del mineral, y solo en el Salar de Uyuni, en Bolivia, se estima que existen reservas por 20 millones de toneladas.

De tal modo, nada de raro es que Bacanora también opere en el Salar de Atacama, en Chile, y que busque expandir sus intereses en lo que se ha llamado el “triángulo del litio”, conformado por los tres países sudamericanos mencionados.

Berlín - La Paz

Sin embargo, donde los alemanes en general están particularmente interesados es en el mismo corazón de las reservas mundiales: Uyuni. 

A mediados de diciembre de 2018, el gobierno boliviano de Evo Morales favoreció la firma de un acuerdo entre la empresa nacional Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB, una empresa pública creada en 2017) y ACI Systems Alemania (Acisa). La finalidad del acuerdo es explotar el litio ubicado en el salar de manera conjunta. De la totalidad extraída, el 80% será exportado hasta Alemania.

Este contrato podría cambiar el futuro de los principales productores y exportadores de litio, que hasta el último año fueron Australia en la cabeza, seguida de Chile y Argentina. Estos tres países concentraron cerca del 90%  de la producción mundial, pues Bolivia aún no ha entrado en la fase de producción industrial.

Este retraso en la producción se explica en parte porque Bolivia ha decidido esperar a ver la evolución del mercado de este mineral, para tomar decisiones industriales y legales conforme a esa evaluación. Y también -en el corto plazo- porque la guerra comercial entre China y Estados Unidos, el Brexit y la revalidación de los acuerdos de libre comercio entre México, Canadá y Estados Unidos, fueron factores importantes para el mal momento que vivió la industria automotriz el año pasado, lo que hacía desaconsejable empezar entonces con la producción a gran escala.

A pesar de los nubarrones sobre su industria automotriz, Alemania espera que con el acuerdo realizado con Bolivia el auge en la producción y comercialización de vehículos eléctricos aumente exponencialmente en los próximos años.

Por ejemplo, Volkswagen espera diseñar 70 nuevos modelos de autos eléctricos en la próxima década, lo que se puede traducir en la producción de 22 millones de vehículos de este tipo. 22 millones que requerirán de mucho del litio que Bolivia (y eventualmente Chile y Argentina), pueda producir.

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