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Sábado, 25 de mayo de 2019
Ecos de Nueva Zelanda

El nacionalismo blanco estadounidense ya es una amenaza terrorista global

Art Jipson & Paul J.Becker (The Conversation)

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The Conversation
The Conversation

La reciente masacre de 50 fieles musulmanes en dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda, es la última confirmación de que la supremacía blanca es un peligro para las sociedades democráticas en todo el mundo.

A pesar de que Donald Trump considere que el terrorismo nacionalista no es un problema importante, recientes datos de las Naciones Unidas, la Universidad de Chicago y otras fuentes muestran lo contrario.

Mientras más personas adhieran a una cosmovisión xenófoba y antiinmigrante, más aumenta la hostilidad y la violencia contra aquellos que son considerados “forasteros”, ya sea por su religión, color de piel u origen.

Violencia transnacional

La mayor parte del mundo occidental, desde Suiza y Alemania hasta Estados Unidos, Escandinavia y Nueva Zelanda, ha sido testigo de una potente corriente nacionalista que ha afectado a la sociedad en los últimos años.

Impulsado por el temor a la pérdida de la raza blanca, los nacionalistas blancos creen que su identidad debe ser el principio organizador de las sociedades occidentales.

“Todas las personas en el mundo pueden tener su propio país, excepto los blancos”, dijo William Daniel Johnson de la coalición política, Partido Estadounidense de la libertad, al Chicago Sun Times después del ataque en Nueva Zelanda. “Deberíamos tener etno-estados blancos”.

Al investigar para nuestro próximo libro sobre extremismo, con nuestra área conjunta académica, descubrimos que los crímenes de odio han aumentado junto con la expansión a nivel mundial del nacionalismo blanco. Los ataques racistas contra refugiados, inmigrantes, musulmanes y judíos están aumentando en todo el mundo a un ritmo alarmante.

Los expertos que estudian este fenómeno y la internacionalización de estos delitos, lo denominan “trasnacionalismo violento”.

En Europa, la violencia blanca parece haber aumentado en 2015, con el repentino aumento de inmigrantes que huyeron de Siria y de otras localidades del Medio Oriente.

Los ultranacionalistas de todo el continente, incluyendo a políticos de los rangos más altos de poder, utilizaron la afluencia migratoria como evidencia del inminente “genocidio cultural” de los blancos.

Nacionalismo blanco: exportación de Estados Unidos

Esta perturbadora tendencia internacional, en su encarnación moderna, nació en Estados Unidos.

Desde 1970 que un pequeño grupo vocal de supremacistas blancos estadounidenses ha tratado de exportar su ideología del odio. Los reconocidos racistas como David Duke, el mago del Ku Klux Klan; Richard Butler, fundador de la organización Nación Aria y William Pierce, autor extremista, creen que la raza blanca está siendo atacada en todo el mundo por una invasión cultural de inmigrantes y personas de color.

Si bien Estados Unidos se está diversificando, siguen teniendo una población en un 77% blanca. Sin embargo, los supremacistas blancos han sostenido durante mucho tiempo que los cambios demográficos del país, llevarán a un exterminio tanto de la raza como de la cultura blanca.

El “derecho superior”, un término general que describe el movimiento moderno de la supremacía blanca, usa el mismo lenguaje. Han difundido esta visión xenófoba del mundo del siglo XX para perfilar a los refugiados, musulmanes y progresistas como una amenaza.

Altos líderes de la derecha como Richard Spencer, el extremista Jared Taylor y el editor Neo-Nazi Andrew Anglin, también usan las redes sociales para compartir su ideología y reclutar miembros a través de las fronteras.

Han encontrado una audiencia global de supremacistas blancos que, a su vez, también usan el Internet para compartir sus ideas, alentar la violencia y difundir sus crímenes de odio en todo el mundo.

“El odio que llevó a la violencia en Pittsburgh y Charlottesville es para encontrar nuevos seguidores en todo el mundo", dijo Jonathan Greenblatt, de la Liga Antidifamación, un organismo de vigilancia de las libertades civiles, a USA Today después del ataque de Nueva Zelanda.

“De hecho, parece que este ataque no solo se enfocó en Nueva Zelanda; estaba destinado a tener un impacto global”.

Violencia racista creciente

Sabemos que el odio a los musulmanes por parte del atracador de la mezquita de Nueva Zelanda se inspiró en el nacionalismo blanco americano, lo dijo en su cuenta de Twitter.

Su “manifiesto” publicado en la we incluye referencias a conflictos culturales que el autor creía que eventualmente llevarían a Estados Unidos a separarse a lo largo de líneas étnicas, políticas y raciales.

El presunto atacante también escribió que apoya al presidente Donald Trump “como un símbolo de identidad blanca renovada”.

Trump y otros políticos de derecha como la candidata presidencial francesa Marine Le Pen y el líder opositor holandés Geert Wilders han culpado de los verdaderos problemas de la vida moderna (la creciente inestabilidad económica, el aumento de la desigualdad y el deterioro industrial) a los inmigrantes y personas de color.

Ese discurso ha agregado más hostilidad a la corriente existente de intolerancia en sociedades cada vez más multiculturales como los Estados Unidos.

Los crímenes de odio contra los musulmanes, inmigrantes y personas de color han ido en aumento en Estados Unidos desde 2014.  

En 2015, el Centro de Ley de Pobreza del Sur (Southern Poverty Law Center, en inglés) documentó 892 delitos de odio. Al año siguiente, contabilizó 917. En 2017, el año que Trump asumió el cargo de presidente, alimentando el sentimiento nacionalista con promesas de construir muros, deportar a los mexicanos y prohibir a los musulmanes, hubo 954 ataques de la supremacía blanca.

Uno de ellos fue un violento enfrentamiento entre los contraprotestadores y los nacionalistas blancos por la remoción de una estatua confederada en Charlottesville, Virginia. El rally "Unite the Right" de 2017, que mató a una persona e hirió a docenas, amplificó las ideas de los nacionalistas blancos modernos a nivel nacional y mundial.

El año pasado, los nacionalistas blancos mataron al menos a 50 personas en Estados Unidos. Sus víctimas incluyeron 11 feligreses en una sinagoga en Pittsburgh, dos adultos mayores de raza negra en un estacionamiento de Kroger en Kentucky y dos mujeres practicando yoga en Florida.

Los años 2015, 2016 y 2018 fueron los años más mortiferos en Estados Unidos por motivos de violencia extremista desde 1970, según Liga Anti-Difamación.

Todos los perpetradores de la violencia extremista mortal en los Estados Unidos en 2018 tuvieron vínculos con grupos nacionalistas blancos. Eso hizo de 2018 "un año particularmente activo para los asesinatos de extrema derecha", dice la Liga Anti-Difamación.

El terror nacionalista es un peligro para la seguridad doméstica de los Estados Unidos y, según evidencia, una amenaza terrorista global que pone en peligro la naturaleza misma de la sociedad democrática global.

*Este artículo fue escrito por Art Jipson y Paul J. Becker, ambos profesores asociados de Sociología en la Universidad de Dayton, para The Conversation.

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