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Miércoles, 23 de octubre de 2019
Contra el femicidio

Geochicas: cartografía feminista contra la violencia de género en América Latina

Camila Higuera

En la era digital todo se ha renovado, incluso la forma de hacer y ver los mapas. En búsqueda de ofrecer información cartográfica para determinar los lugares de peligro para las mujeres en América Latina, un grupo de geógrafas mexicanas creó Geochicas.

En 2016 un grupo de mujeres atendieron a la segunda conferencia latinoamericana de State of the Map para hablar justamente de mapas. La idea era discutir sobre el desarrollo comunitario de esta herramienta en el ámbito digital. La instancia fue organizada por Open Street Map (OSM), un proyecto colaborativo que busca la participación global para aumentar los datos e información geográfica recopilados en su plataforma.

Para este grupo de mujeres, la discusión terminó en otro proyecto que busca eliminar la brecha de género en la comunidad mapera y en la construcción de una serie de mapas enfocados en la violencia que sufre la mujer latinoamericana e hispana. A esto lo llamaron Geochicas.

Partieron desde la base de que el 56% de quienes atendieron a la conferencia fueron hombres y que además, la amplia mayoría concordaba con que OSM no posee una representación de género balanceada. 

Esto llevó a una conclusión: la poca presencia de mujeres en esta comunidad afecta la forma en que se recolectan datos y cómo estos se expresan en los mapas digitales. Y justamente en eso se ha enfocado Geochicas estos tres años de existencia. En crear mapas por y para mujeres.

El trabajo realizado por Geochicas consiste realizar mapas no tradicionales, es decir, aquellos que contienen más información que solo el nombre de las calles. Están hechos en función de las necesidades de las comunidades, que siempre varían. 

Pero ¿cómo evidenciar la violencia de género en un mapa?

Para este grupo de mujeres la respuesta fue relativamente fácil. Uno de los proyectos que llevaron adelante fue el mapeo de femicidios ocurridos en Nicaragua durante el 2012 y el 2017. En una plataforma interactiva se encuentra toda la información referida a estos femicidios, desde el nombre de las víctimas hasta la zona específica donde fueron asesinadas. Esto último es particularmente relevante al momento de indicar cuáles son las zonas más peligrosas para las mujeres.

Otra de las ideas desarrolladas por Geochicas fue indicar cuántas calles tienen nombre de mujer en 12 ciudades de América Larina y España. El resultado es abismante. En Barcelona el 83,7% de las calles están representadas por hombres. En Buenos Aires sólo el 6,1% de estas lleva nombre de mujer. La ciudad con menos brecha es La Habana, donde el 37,8% de sus calles tienen nombre de mujer.

La idea de esto surgió a partir de la poca -o casi nula- presencia de la mujer en la historia y memoria colectiva en las comunidades. Esto resulta paradójico al considerar que es justamente la mujer la que se hace cargo de sus espacios comunitarios en el día a día de América Latina, y especialmente luego de catástrofes naturales.

En ocasiones como esas, es usual que ocurra un aumento en la violencia sexual hacia las mujeres -incluso la explotación sexual- y el maltrato infantil. A lo que se suma que son principalmente las mujeres quienes se hacen cargo de mantener con vida a su comunidad luego de un desastre. Ellas están a cargo de la alimentación, de encontrar agua y refugio. Todos estos factores suman a los índices de vulnerabilidad por los que pueden atravesar las mujeres de la región.

Y representar esto último fue una de las primeras tareas de Geochicas. El 2017, luego de los terremotos en Oaxaca, México, se dieron cuenta que los peligros enfrentados por las mujeres ante estas situaciones no radicaban únicamente en la pérdida de los hogares o la vida, sino que además debían enfrentar a situaciones de acoso y abuso sexual, únicamente por ser mujeres.

Por esto mismo, es que muchas de ellas prefirieron no acudir a los centros de refugio establecidos por el Estado, y en lugar de eso, se quedaron en aquellos sitios que más seguridad les garantizaban.  

Frente a esto, el colectivo de Geochicas recorrió las zonas afectadas por el terremoto, realizó entrevistas y sacó más de 166 mil fotografías que fueron subidas a OSM “con la intención de producir la máxima cantidad de información cartográfica para proveer a la comunidad de material para que participe, identifique y cuente los edificios dañados.

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