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Jueves, 22 de agosto de 2019
Autor de "Corrió solo y llegó segundo"

¡Ha muerto el Gato Gamboa! ¡Viva el Gato Gamboa!

Nicolás Massai D.

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Foto: Wikipedia Commons
Foto: Wikipedia Commons

A los 97 años murió Alberto Gamboa, un periodista ícono de una época, cuya valentía y proverbial capacidad de titular diarios con agudeza y humor lo llevó a coronarse como uno de los grandes trabajadores de la palabra.

Murió antes de ser el único gato que viviría su propio centenario. Alberto Gamboa ya no existe más. En una clínica ni tan pituca, ubicada en la avenida Recoleta, el periodista dejó este mundo a los 97 años este viernes 11 de enero de 2019.

Las lágrimas cayeron desde variados mundos, principalmente el artístico y el de las comunicaciones. Distintos colegas se manifestaron a través de redes sociales recordando al “mejor titulador de la historia del periodismo nacional". Todos evocaron el mítico emblema de ese martes 11 de octubre de 1988 en que el diario Fortín Mapocho se burló de Augusto Pinochet, cuando el militar se encontraba más activo que nunca y quería seguir encabronándose por ocho años más. 

Pero perdió cuando nunca perdía. "Corrió solo y llegó segundo", fue la mejor pulla que alguien encontró contra el dictador en ese momento y solo una muestra de la capacidad verbal de este periodista que marcó una época del periodismo, en la que los colegas quisieron ser como él.

El gato y el dictador. Una historia que se empezó a contar el 11 de septiembre de 1973, cuando Pinochet censuró el diario del Gato –El Clarín, de circulación nacional– y dio la orden de reprimirlo a él y a muchísimos otros colegas. El Gato sobrevivió más de 1.000 días en centros de tortura como el Estadio Nacional. Quince años después, el mismo Alberto, en medio de una reunión de pauta, encontró la más elegante forma de vengarse y lanzó la idea de ese titular, que es de una perfección literaria que no se había visto, pues sacó sonrisas de victoria luego de mucho tiempo de tristeza.

No fue el titular del 6 de octubre, al otro día del plebiscito, cuando había que ponerse serios, pero era tan bueno que el diario se dio el lujo de titular dos veces un mismo hecho. 

Su amigo Jorge Escalante, otro reconocido gato del periodismo chileno, quien le dijo a Manuel Contreras en su cara que la Dina sí había torturado, recordó a su amigo Gamboa a través de su Twitter; "con las máquinas de escribir... la del Gato en Fortín era una maravilla de vieja... era veloz el Gato para escribir... la mía era un poco más nueva... ha muerto el entrañable amigo Gato Gamboa hace media hora", y con eso evocó a toda esa generación de periodistas que trabajaba sin internet y que redactaba con las antiguas Olivetti y que día a día se apaga con la edad. 

En sus casi 100 años Gamboa no solo dirigió El Clarín, un mordaz diario de izquierda que cultivó los chilenismos y los juegos de palabras como valores distintivos. Algo que luego fue recogido por La Cuarta y The Clinic

No solo hizo frente a un gobierno criminal, algo nada de chistoso y muy riesgoso, por mucho que el titular de Fortín hasta hoy nos saque sonrisas, pero que entonces fue un acto desafiante y valiente, pues el dictador estaba derrotado, pero en el poder todavía. 

También el Gato tuvo que ver cómo desapareció la llamada prensa de oposición que tanto ayudó a crear. Primero cayó Fortín Mapocho y luego La Época. Después las revistas Apsi, Análisis, Cauce y Hoy. Al final también dejaron caer a La Nación

Y el Gato muere en momentos difíciles para el periodismo, amenazado por los cuatro costados, viviendo cierres, despidos, temor al despido, autocensura, trabajo repetitivo y bajos sueldos.

Pero el periodismo no ha muerto, pues vive en el ejemplo de Alberto “Gato” Gamboa. Y este redactor de turno reclama parte de su herencia, pidiéndole un poco más de oficio para encontrar las palabras que le den vida al Gato Gamboa.

–¡Ha muerto el Gato Gamboa! 

O mejor esto:

–¡Viva el Gato Gamboa!

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