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Martes, 28 de enero de 2020
Obituario

José José: tributo a un triste

Ricardo Martínez

Este sábado ha fallecido en Miami a causa de un cáncer al páncreas “El príncipe de la canción”, José José, nacido como José Rómulo Sosa Ortiz en Ciudad de México en 1948 y junto con Juan Gabriel, uno de los dos mayores exponentes de la balada romántica mexicana temprana que terminó por influir a artistas tan disímiles como Julieta Venegas o Molotov.

Si los tres grandes de España en la balada romántica fueron Raphael, Julio Iglesias y Camilo Sesto, desde el otro lado del charco hubo dos que compitieron por la fama y la eternidad con ellos: Juan Gabriel y José José. En “Clásicos AM” menciono que fue esta dupla la que proyectó los estilos mexicanos hacia la balada desde la segunda mitad de los años sesenta. Juan Gabriel desde el corrido y la ranchera y José José desde el bolero. De hecho, cuando el bolero entró en recesión, en parte debido a los éxitos de la Nueva Ola o los “refritos” como se llamaban en México, en parte por la irrupción de la balada anglosajona con su esquema del “Doo-Wop Progressión” (I–vi–IV–V), algunos compositores empezaron a inscribir “baladas”, rotuladas como tales en la Sociedad Mexicana del Derecho de Autor. Fue el caso de Armando Manzanero con “Pobres Besos Míos”, en 1965 -el año cero de la balada romántica latinoamericana-, pero también de Roberto Cantoral, que había facturado clásicos absolutos como “El Reloj” y “La Barca”, con “El triste”, con el que participó José José en el II Festival Mundial de la Canción Latina celebrado en México en 1970 perdiendo en la clasificación, aunque ganando en el corazón de la gente.

José José fue de esos cantantes “bisagra”, aquellos que unen dos estilos y gestan algo nuevo. Con catorce discos en los setentas cimentó su estrellato que estallaría a inicios de la década siguiente mediante obras que tenían detrás como productores y compositores al mismo Juan Gabriel, pero también a Rafael Pérez Botija (“Gavilán o Paloma”) o Manuel Alejandro. Nunca vino a nuestro Festival de Viña y eso quizá en alguna medida le restó el impacto de su coterráneo Gabriel, pero obras como “La Nave del Olvido”, las ya citadas “El Triste” o “Gavilán o Paloma”, amén de la tardía “Cuarenta y Veinte”, le merecen un puesto entre los más grandes, en especial por su fuerza interpretativa que nunca renegó de sus orígenes en el bolero aggiornado, y en autores del inicio de su carrera como Alain Barriere o Jimmy Fontana, uno francés y el otro italiano y centros de la historia de la balada que se nutre de las escuelas nacidas en Francia, Italia, España y, por supuesto: México.

Para redondear, José José fue tan influyente que resultó uno de los primeros cantantes de las baladas sesenteras a ochenteras que mereció un disco tributo de las nuevas generaciones de músicos latinoamericanos, tan temprano como en 1998, donde quiebran lanzas en su honor personalidades del mundo de la música pop/rock como Maldita Vecindad, Molotov, Control Machete, Cafe Tacuba, Julieta Venegas, Beto Cuevas o Alex Syntek.

Adiós, Príncipe.

*Ricardo Martínez es autor del libro “Clásicos AM: una historia de la Balada romántica latinoamericana” (Planeta, 2019).

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