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Lunes, 8 de marzo de 2021
[El domingo político en la TV]

La importancia de la comunicación de riesgo

Vagabundo Ilustrado (@vagoilustrado)

En un país marcado por constantes tragedias y emergencias, sumado a una pandemia que ha puesto a prueba al mundo entero, las autoridades y medios de comunicación han debido enfrentar un duro desafío en el manejo y tratamiento de la información, en donde la mayoría de las veces han zozobrado en pos de los ratings y/o señales de normalidad para minimizar costos políticos, agudizando y amplificando muchas veces el riesgo.

Pronto a cumplirse un año de pandemia, la cifra de personas fallecidas hoy -según el 86º Informe Epidemiológico COVIDE-19 del pasado 16 de enero emitido por el Minsal- alcanza la dramática cifra de 23 mil muertes confirmadas y sospechosas por Coronavirus. Y las cifras no mejoran. Al aumento de casos diarios registrados (más de 4000 diarios), y el estrés del sistema de salud que llega casi a la saturación de camas críticas ocupadas, se siguen forzando "señales de normalidad", manteniendo permisos de vacaciones para potenciar el rubro turístico, y anunciando "cifras alentadoras", cuando los datos indican todo lo contrario.

Según la OMS: “La comunicación de riesgo, se refiere al intercambio de información, recomendaciones y opiniones, entre expertos y/o funcionarios y personas que se enfrentan a una amenaza (riesgo) para su sobrevivencia, su salud o su bienestar económico o social. El objetivo final de la comunicación de riesgos es que toda persona expuesta a un riesgo sea capaz de tomar decisiones informadas para mitigar los efectos de la amenaza”.

La errática 'comunicación de riesgo' del gobierno:

Pero los mensajes emanados de las máximas autoridades del país, contrastan con los mensajes que idealmente se exigen. Por ejemplo, ha sido el propio presidente Sebastián Piñera quien -durante la pandemia- ha caído en varias situaciones de riesgo, o bien contrarias a las recomendaciones de la propia autoridad sanitaria, incluso ha sido sancionado por incumplir la normativa sanitaria. Y lo que es peor, se ha terminado justificando -en reiteradas veces- sus arriesgadas acciones, por parte del propio ministro de salud, ante los cuestionamientos de la prensa.

A esto se suma los arbitrarios cambios en la comunicación de cifras –que costaron la salida del ministro Mañalich tras un reportaje de CIPER- o la contradictoria forma de informar los protocolos, muchas veces inentendibles o poco justificados epidemiológicamente –como han señalado varios y varias expertas en la materia-, como permitir libre circulación de lunes a viernes, menos fin de semanas (cuarentenas), o prohibir viajes inter-regionales, pero no al extranjero (salida y regreso), así como también un “toque de queda” nacional que no tiene correlación ni justificación científica, o cuarentenas breves de autoridades cuando han tenido contactos estrechos, que han debido explicar ante la prensa, entre otros, generando que la “comunicación de riesgo” sea confusa, generando “relajos” en la población o que las medidas anunciadas pierdan eficacia.

También la presentación de cifras optimistas, cuando estas no son tal, amplifica el riesgo. Ejemplo de ello fue lo ocurrido esta semana, cuando el ministro Paris fue consultado por el ranking del instituto Lowy de Australia, que colocaba a Chile entre los 10 países con peor manejo de la pandemia, en un listado de 100 países. Paris respondió que esto se debía a que la medición era de junio/julio del año pasado, y que en ese tiempo las cifras en Chile eran mala. Cabe decir que la medición del ranking abarca hasta finales de 2020, y contrasta con lo señalado por el propio Paris, cuando en julio pasado, comunicaba que las cifras de Chile eran muy buenas, y enorgullecía a Chile.

La forma en que se comunica el riesgo, influye directamente en el comportamiento que tendrá la gente que la recibe, y si lo que se informa es errado o poco claro, los resultados generalmente son un agravamiento del riesgo. Por ello, lo que se emite y comunica en pantalla, es extremadamente relevante. A modo de ejemplo, tomaremos dos hechos acontecidos en dos programas de contingencia política de este domingo en la TV:

Dos entrevistas, dos ejemplos:

Por un lado, la efectuada a la presidenta de la FENATS Histórica del Hospital de Temuco, Teresa Saavedra (en “Pauta Libre” de La Red), y la realizada a la presidenta del Colegio Médico de Chile, doctora Izkia Siches (en “Tolerancia Cero” de CNN- Chile).

En “Pauta Libre”, la pertinencia estaba en que Saavedra había dado polémicas declaraciones esta semana, de cara a iniciarse el programa de vacunación para el COVID-19. La dirigenta había puesto en duda la eficacia de la vacuna Sinovac (de la misma empresa china que provee a Chile de las vacunas contra la influenza), generando duras críticas de parte de otros gremios y funcionarios de la salud a sus dichos, y preocupación en la población general, donde mucha gente –ante estas declaraciones- manifestó dudas ante la vacuna, o derechamente, su decisión de no vacunarse porque esta podría ser “peligrosa”.

Según Saavedra, inicialmente el Minsal les informó que el personal de salud sería vacunado con la vacuna de la empresa estadounidense Pfizer, y luego –ante la escases de esta y decisiones de la empresa en medio de una guerra comercial por las vacunas y ésta redujera las ventas a países como Chile-, se les informó que la vacunación se haría ahora con la vacuna del laboratorio chino Sinovac, lo que a juicio de la dirigente les generó muchas dudas y aprehensiones.

Estas aprehensiones radicarían en que la eficiencia –hasta ahora demostrada- de la Pfizzer sería de un 75%, mientras que la de Sinovac sería de un 52%, pero a gran escala y con menos problemas de logística que implica la Pfizzer (que además usa refrigeradores especiales). Aunque cabe decir, que los datos hasta ahora señalan que la Sinovac tiene casi un 100% de efectividad en el combate de los síntomas más graves del Coronavirus, lo que la vuelve en una herramienta potente en el control de la pandemia.

Funcionarios de salud antivacunas:

Sin embargo, tras enarbolar la legitima demanda de la información al paciente, Saavedra señaló que además "existen funcionarios de la salud -en su gremio- que son antivacunas. Alrededor de 20". Fue en este punto en donde se generó una discusión crítica por parte del panel y la dirigenta.

Aquí la premio nacional de periodismo Mónica González, planteó un hecho crucial en la “comunicación de riesgo”, señalando: “Hay acá un problema, la responsabilidad nuestra también (como periodistas y medios), de dar tribuna a funcionarios de la salud que son antivacunas”.

Por su parte, el periodista y conductor José Antonio Neme, tras los dichos de Saavedra, la emplazó: “Teresa, con todo el respeto del mundo. Yo considero que lo que usted acaba de decir, de verdad que es una aberración. Que usted afirme que existe funcionarios de la salud pública que son antivacunas, cuando está científicamente demostrado que, después del agua potable, las vacunas es lo que más ha salvado vidas en la historia de la humanidad, me parece que es una frase que yo debo cuestionar”.

Saavedra defendió sus dichos, señalando: “Es fuerte, pero es así, yo no le puedo mentir, hay funcionarios que así lo han manifestado a la directiva”, agregando que ella no es antivacuna, pero que gente cercana –que no quiso nombrar- que es parte de su gremio, si lo es.

La periodista Alejandra Matus intervino agregando: “Cuando usted públicamente dice que los funcionarios no se van a vacunar por la vacuna china, genera la sensación en muchas personas, de que la vacuna china es peligrosa, y se está haciendo eco de las supersticiones, o ideas que puedan tener algunos funcionarios suyos”.

El panel de periodistas, que incluyó a Paula Molina, no solo criticaron los dichos de la dirigenta, sino que además aportaron datos e información científica disponible, planteando preocupación y contrarrestando las afirmaciones de Saavedra, que es lo que se espera de un periodismo serio y consciente de su rol y responsabilidad pública, algo que ha escaseado en programas masivos como Matinales.

Tolerancia Cero; una imagen que comunica y educa ante el riesgo:

Paralelamente, en Tolerancia Cero (CNN – Chile), la entrevistada por el panel (compuesto por; Daniel Matamala, Matilde Burgos, Francisco Covarruvias y Macarena Lescornez), entrevistaron a la doctora Izkia Siches, presidenta del Colegio Médico de Chile. En pantalla, Siches apareció con el protector facial que usan todos los participantes del programa, pero, además, utilizando una mascarilla en su boca y nariz, tal como insistentemente han recomendado personas expertas en manejo epidemiológico para reducir lo más posible el contagio. Siches, que además está hoy en el grupo de riesgo debido a su embarazo, pudo sin problemas emitir y comunicar sus ideas en televisión, no siendo impedimento ambos utensilios de protección, y de paso, enviar el mensaje correcto respecto al cuidado que en casa se debe imitar; la mascarilla es importante, siempre. Aquello contrastó si con los panelistas, quienes sólo utilizaban -como ha sido ya habitual en la temporada- protectores faciales y una distancia de un poco más de dos metros, ocupando sí la misma mesa.

Y es que ha sido constante la crítica hacia los medios televisivos que han privilegiado (por imagen) mantener visible el "rostro" de sus conductores. conductoras simplemente con protectores faciales que expertos dicen no son seguros. 

Fue el pasado 04 de enero, cuando la epidemióloga Sandra Cortés, presidenta de la Sociedad chilena de epidemiología, criticó en vivo a conductores y panelista del Matinal de TVN (canal estatal), por el confuso mensaje que comunican al utilizar solo protectores faciales y no mascarilla para salir en TV, pues estos protectores faciales por si solos no sirven, pues permiten de igual forma esparcir en el aire las gotículas, aumentando la probabilidad de contagio. Lo mismo ocurrió el 21 de enero en el Matinal del canal privado Mega, cuando en medio de una entrevista al presidente del Colegio Médico de Valparaíso, Luis Ignacio de la Torre, éste criticó al panel televisivo por usar solo el protector facial y no la mascarilla

Lo que se ve y dice en pantalla comunica y entrega información, y quienes la reciben, ponderan con esto el riesgo y el cuidado o manejo a tener presente.

En un país cruzado por tragedias y emergencias constantes, más aún que vivimos una prolongada y que ha tenido grandes costos sociales (en vidas, empleos y de salud mental, entre tantos otros), la forma en cómo se maneja y entrega la información es trascendental, ya sea en el “minuto a minuto” (la más difícil), como en reposados programas de entrevistas. Lo contrario sería culpar a la gente –como se ha hecho por parte de las autoridades- sin mejorar precisamente las señales que se le envía a población, que hasta ahora, han sido erráticas y contradictorias. La comunicación en estos casos, salva vidas, y la mala comunicación, aumenta el riesgo de estas.

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