Más allá de su poesía, Gabriela Mistral trascendió las fronteras de la literatura al convertirse en una de las figuras intelectuales más relevantes de América Latina. Su pensamiento anticipó debates actuales sobre feminismo y derechos humanos, al defender la dignidad de las mujeres y la autonomía cultural de los pueblos del continente. Ya en los años veinte proponía nuevas formas de cuidado de las infancias, y cuestionaba los modelos basados en la explotación de la naturaleza, proponiendo una ética en torno a la protección de la tierra.
A 80 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura, el ciclo Lo primero es la tierra, organizado por el Centro Cultural La Moneda (CCLM), propone celebrar –más que conmemorar– a Gabriela Mistral por sus ideas sobre educación, espiritualidad, naturaleza y América Latina, plasmadas en distintos textos, con una voz lúcida y comprometida. Charlas, encuentros ciudadanos, teatro, música, humor y experiencias familiares –todas actividades abiertas y gratuitas en torno a estos temas– se están realizando entre el 13 de noviembre y el 10 de diciembre en distintos espacios de Santiago.
“Queremos celebrar las ideas de Gabriela Mistral como ella lo habría hecho: con profesoras, niños y niñas, trabajadores, mayores y jóvenes; con quienes conocen su obra y con quienes recién la descubren. Su pensamiento es también una invitación a reunirnos y conversar sobre temas que nos siguen atravesando hoy. Por eso quisimos que su voz volviera a circular, en línea con la vocación del Centro Cultural La Moneda de promover el diálogo y el encuentro a través de las distintas expresiones culturales”, señala Regina Rodríguez Covarrubias, directora ejecutiva del Centro Cultural La Moneda.
Una celebración ciudadana
El ciclo reúne a más de diez instituciones culturales, entre ellas el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Biblioteca Nacional de Chile, la Universidad de Chile, el Teatro Nacional Chileno, el Museo Violeta Parra, el Centro Cultural de España, Fundación Palabra, el Museo de Vicuña, y las embajadas de Suecia y de Chile en Francia. Cada una aportará actividades inspiradas en el legado de Mistral, invitando al público a redescubrirla a través de múltiples formatos y registros. La idea es que este ciclo se viva como “una fiesta ciudadana en torno al pensamiento mistraliano y como un espacio para dialogar, crear y emocionarse colectivamente”, agrega Regina Rodríguez.
El ciclo culminará el 10 de diciembre, aniversario de la entrega del Nobel, con la charla Mistral camino al Nobel, a cargo del embajador José Goñi en la residencia de la Embajada de Suecia.
Ejes de pensamiento mistraliano
La programación se articula en torno a cuatro ejes: Gabriela y América Latina; Gabriela y la espiritualidad; Gabriela y la naturaleza; y Gabriela y la educación.
El primero de estos recoge su defensa de los derechos humanos de mujeres, niñas y niños, campesinos y pueblos originarios, así como su compromiso con los procesos de integración regional. Asimismo, su labor como cónsul y su apoyo a las reformas sociales del continente, la posicionan como una de las voces políticas más lúcidas de su tiempo.
Gabriela y la espiritualidad, por su parte, explora su relación con las literaturas sagradas de Oriente y Occidente, la Biblia que la acompañó desde niña, y una espiritualidad sin dogmas que tradujo en una ética de la compasión y el respeto por la diversidad. En textos como Iniciática, astral y precursora (Ediciones Libros del Cardo, 2020), Mistral se adentra en el pensamiento budista e hindú y en una espiritualidad práctica, no esotérica, que impregna también sus propuestas de educación.
A través del eje Gabriela y la naturaleza –que moldea actividades como la ruta por las estaciones y los momentos en la vida de Mistral en el Parque Artesana Alicia Cáceres, organizada por Fundación Palabra–, se aborda su vínculo con el paisaje y el mundo vegetal. En escritos tempranos, Mistral llegó a afirmar que “Dios es naturaleza”, revelando una de las claves de su pensamiento: una comprensión de lo divino a través de la vida misma.
Por último, Gabriela y la educación propone una relectura acerca de sus reflexiones pedagógicas basadas en la ternura y el aprendizaje en contacto con el medio natural. Desde su participación en la reforma educativa mexicana junto a José Vasconcelos hasta sus textos sobre escuelas rurales, Mistral defendió una educación pública, humanista y centrada en la experiencia. Su pensamiento pedagógico –inspirado en Tagore y Tolstói– marcó la educación latinoamericana del siglo XX y continúa siendo una referencia.







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