Este martes comenzó en la Sala de la Cámara de Diputados el debate del Plan de Reconstrucción Nacional, la iniciativa más ambiciosa y controvertida del gobierno de Kast. La votación en general y particular está fijada para el miércoles, con despacho al Senado como objetivo. Y aunque el Ejecutivo tiene los números para avanzar, el día arrancó con una señal política incómoda: la Democracia Cristiana cerró filas contra el proyecto.
Desde el Congreso, la DC informó este martes que rechazaría la idea de legislar en ambas cámaras, tras una reunión conjunta entre la directiva nacional y las bancadas de diputados y senadores. La decisión no fue tomada a la ligera, la semana previa, la falange y el Ejecutivo habían estado cerca de un acuerdo que contemplaba reducir la invariabilidad tributaria de 25 a 20 años y mantener la franquicia del Sence para las pymes.
Pero las negociaciones se cayeron. La preocupación en la DC era que, al llegar a un acuerdo con el Partido de la Gente antes que con ellos, perderían la oportunidad de incidir de manera significativa en los cambios a la iniciativa, y eso fue exactamente lo que ocurrió.
El rechazo de la DC no hunde el proyecto, al menos en la Cámara. El Ejecutivo ya contaría con los votos necesarios para aprobar la idea de legislar, ya que requiere 78 respaldos, y desde el oficialismo suma 76, a los que se suman los 13 diputados del Partido de la Gente, el diputado René Alinco y Jaime Mulet del FRVS.
Pero el apoyo del PDG tiene precio. El Gobierno comprometió el ingreso de un proyecto para el reembolso del IVA en medicamentos y pañales. Lo que el PDG dejó claro, además, es que su respaldo tiene límites. El jefe de bancada Juan Marcelo Valenzuela advirtió que el acuerdo es solo para la idea de legislar, pues "en la discusión en particular, el Partido de la Gente tiene distintas posturas. Por ejemplo, no estamos de acuerdo con la eliminación de la franquicia tributaria".
Una vez que el debate arrancó en la Sala, quedó claro que los votos no iban a ser lo más difícil del día. Con el Congreso rodeado por vallas metálicas y un fuerte contingente de Carabineros ante posibles protestas, la Cámara inició una larga y áspera jornada de debate. Adentro, el ambiente no fue muy distinto.
El momento más tenso llegó cuando el diputado socialista Daniel Manouchehri apuntó directamente al corazón económico del proyecto y a su principal defensor, recordando el pasado del ministro Quiroz como asesor en casos de colusión corporativa.
Desde el PC, el ex ministro Marcos Barraza fue aún más directo en su diagnóstico. "Esto no es reconstrucción nacional, es chantaje legislativo. Porque cuando una tragedia se usa para aprobar materias que separadas no tendrían apoyo, estamos frente a una utilización política del dolor de miles de familias", señaló.
La derecha respondió desde su propio ángulo. La diputada UDI Constanza Hube acusó que "Chile lleva 12 años de mediocridad" y calificó de "populismo puro" la idea de que el proyecto beneficia solo a los más ricos. Desde RN, el jefe de bancada Diego Schalper intentó bajar el tono y defendió la iniciativa como una respuesta a "la destrucción social que ha sufrido la clase media".
Como si el ambiente legislativo no fuera suficientemente tenso, el Ejecutivo cerró la jornada con otra noticia de desgaste; a poco más de dos meses de asumir, Kast concretó su primer ajuste ministerial, con la salida de las ministras Trinidad Steinert (Seguridad) y Mara Sedini (Segegob). El cambio se produjo en medio de cuestionamientos que se habían intensificado, especialmente sobre la gestión de la titular de Seguridad, y a menos de dos semanas de la primera Cuenta Pública del gobierno. Claramente no es el contexto ideal para llegar a ese hito.








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