Dicen que la única muerte es el olvido y a dos años del 6 de febrero de 2024, día en que murió el ex presidente Sebastián Piñera, resulta imposible dejar atrás al personaje.
Esta semana, la Comisión de Gobierno de la Cámara de Diputados, aprobó la creación de una estatua del ex mandatario en las afueras del Palacio de La Moneda, tal como existen de otros que ocuparon el cargo, como Salvador Allende, Patricio Aylwin, Pedro Aguirre Cerda, entre otros.
La acción no fue una sorpresa, considerando que inmediatamente después del fatal accidente de Piñera, el establishment político comenzó a impulsar un discurso que llena de aspectos positivos su figura, usando la palabra ‘demócrata’ como el adjetivo principal.
Tampoco es extraño que la iniciativa tenga detractores. Por ejemplo, la senadora Fabiola Campillai, quién perdió la visión de sus ojos a manos de Carabineros durante el estallido social del segundo gobierno de Piñera, presentó una indicación –ya rechazada– para que la estatua sea ubicada en la cárcel de Til Til, ex Punta Peuco.
Los ex presidentes son figuras controversiales, pero dada la prematura y reciente muerte del aludido, su historia sigue en desarrollo a pesar de su ausencia, haciendo que el intento de los partidos por posicionarlo como un referente del ayer se vea como algo forzado.
Los ex presidentes son figuras controversiales, pero dada la prematura y reciente muerte del aludido, su historia sigue en desarrollo a pesar de su ausencia, haciendo que el intento de los partidos por posicionarlo como un referente del ayer se vea como algo forzado.
Su legado sigue activo, tanto por sus antiguos colaboradores que estarán en el gobierno de José Antonio Kast, como es el caso del futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien fue ministro secretario general de la Presidencia en su segundo gobierno.
Pero también a través de quienes lograron posiciones de poder importantes gracias a Piñera y que hoy atraviesan difíciles escenarios judiciales.
Los más relevantes en esto son el abogado Luis Hermosilla y la ex ministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco.
El primero fue estrecho colaborador del primo y ex ministro del Interior de Piñera, Andrés Chadwick, y llegó a ocupar un importante rol de asesor jurídico en dicha cartera, sobre todo a través de la presentación de querellas por Ley Antiterrorista en contra de activistas de la causa mapuche, entre ellos, Héctor Llaitul.
Hoy Hermosilla arriesga 14 años de prisión en el Caso Factop-Audios, el cual además de corrupción y delitos financieros, develó una importante red de influencias operada por el abogado y que servía en parte para los intereses de Chadwick y Piñera.
Alguien que cayó directamente por esto fue Ángela Vivanco, dado que a través de distintos mensajes incautados por la Fiscalía, quedó en evidencia que Hermosilla gestionó la posibilidad de que la ex ministra llegara a ocupar el cargo que hoy perdió.
Alguien que cayó directamente por esto fue Ángela Vivanco, dado que a través de distintos mensajes incautados por la Fiscalía, quedó en evidencia que Hermosilla gestionó la posibilidad de que la ex ministra llegara a ocupar el cargo que hoy perdió.
Esto resultó y Sebastián Piñera la designó como ministra de la Corte Suprema en 2018 y es algo que beneficiaba en sí al ex presidente, dado que los problemas con la justicia eran habituales en su historia.
Hoy Vivanco se encuentra en prisión preventiva, imputada por los delitos de cohecho y lavado de activos, en el llamado Caso Muñeca Bielorrusa.
Dependiendo de los criterios, estos también están como para hacerles una estatua.







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