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Domingo, 5 de Diciembre de 2021
ONU y Unión Europea desplegados como observadores

Oposición venezolana llega debilitada a primera elección en la que participa desde 2017

Diego Ortiz
Lissette Fossa

Los comicios de este domingo son los primeros desde 2017 en que la oposición no llama a boicotear acusando fraude. Esta vez se sumaron casi en su totalidad para la elección de gobernadores de estado, alcaldes y concejales. Eso sí, lo hace fragmentada y con una abstención proyectada en torno al 50%.

Este domingo 21 de noviembre no sólo se efectuarán elecciones en Chile, sino también en Venezuela, donde se elegirán a 23 gobernadores y 335 alcaldes, además de legisladores regionales y concejales. Estas elecciones en Venezuela no van a pasar desapercibidas para la comunidad internacional, ya que serán las primeras desde el 2017 en que la oposición, en vez de restarse e intentar boicotearlas,- estrategia que habían ocupado en los últimos cuatro años-, participarán con cientos de candidaturas, pero fragmentados en distintas coaliciones. 

De todas formas, estas elecciones y la apertura del gobierno de permitir observadores internacionales se da después de variadas reuniones y acuerdos entre el oficialismo y la oposición.

La participación de la oposición se da luego de que el gobierno accediera a la petición de incluir a observadores internacionales durante el proceso eleccionario, algo que según el Washington Post no ocurría desde hace más de 15 años. La Unión Europea envió una misión especial al país centroamericano, con presencia en 22 de los 23 estados de acuerdo a lo informado por France 24; además de un equipo proveniente del Centro Carter de Estados Unidos y un panel de expertos de la ONU, quienes también observarán el proceso electoral. 

Bajo la lupa de organismos internacionales, Venezuela se apresta a la elección del domingo con un panorama complejo para la oposición. La fragmentación de las coaliciones contrarias a Maduro luego de que no pudieran realizar primarias debilitará sus opciones para las gobernaciones ante un oficialismo que sí llevó a cabo primarias para determinar candidaturas. 

De todas formas, estas elecciones y la apertura del gobierno de permitir observadores internacionales se da después de variadas reuniones y acuerdos entre el oficialismo y la oposición, que incluyó la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), donde, por primera vez en años, hay presencia de opositores.

La abstención también jugará un rol en el proceso. Si bien se proyecta que un porcentaje menor al chileno no vote -se espera en torno a un 40 y 50% de abstención, según la firma privada venezolana, Datanalisis, mientras que en Chile en las elecciones de 2017 superó el 53%-, ésta podría beneficiar en alguna medida al chavismo. “El resultado que se espera no será necesariamente exitoso para la oposición porque, aunque es claramente mayoritaria a nivel nacional, su fuerza se va disminuyendo en la medida en que la abstención sigue siendo importante”, aseguró el economista Luis Vicente León al medio France 24. 

El escenario es justamente el contrario al que Abraham Lowenthal, politólogo experto en Venezuela y América Latina, imaginaba en agosto como positivo para la oposición. En agosto de este año, el fundador y ex director del Programa Latinoamericano del Woodrow Wilson Center explicó a The Dialogue que si las fuerzas de Juan Guaidó -quien se autoproclamó presidente encargado de Venezuela-, “las guiadas por Henrique Capriles y otros elementos de oposición se pueden unir en una estrategia electoral útil y así superar sus rivalidades con una visión común e incluso candidatos unificados, tienen una buena chance de ganar una cantidad significante de gobernaciones”. 

Según Voz de América, la dispersión de votos de oposición será tal que se espera que el gobierno de Nicolás Maduro se quede con la mayoría de las 23 gobernaciones en disputa.

La unión no llegó entre estas fuerzas, y el mismo Henrique Capriles lo reconoció poco después de que Lowenthal la mencionara como pilar de un triunfo en los balotajes de noviembre. “Hay una dispersión de los votos opositores. Aquí hay que unificar el voto”, expresó Capriles en octubre. En noviembre y a dos días de las elecciones, la situación parece no haber cambiado desde las declaraciones de Capriles.

“No hay una sola oposición, existen varios grupos que son antigobierno pero que no tienen la capacidad, por ahora, de estar unidos ni en estrategia. No son afines en ideología política y no son afines en acciones políticas”, explicó, hace una semana, a France 24 el consultor político Oswaldo Ramírez.

Según Voz de América, la dispersión de votos de oposición será tal que se espera que el gobierno de Nicolás Maduro se quede con la mayoría de las 23 gobernaciones en disputa. En cuanto a las alcaldías y diputaciones locales, el panorama no es tan fácil de proyectar dados los muchos cargos en juego y las importantes diferencias entre distintos estados.

El proceso se da en medio de la continuidad de una crisis económica que ha llevado a miles de venezolanos a emigrar a Estados Unidos, Europa y otros países de Latinoamérica, como Chile. A pesar de la hiperinflación y las deudas del gobierno de Nicolás Maduro, el desabastecimiento de productos y alimentos ha disminuído, debido a que el dólar se ha afianzado como la moneda de uso cotidiano.

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