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Miércoles, 4 de Febrero de 2026
Entrevista

Organizador Festival MUDA: "No podemos hacer política de memoria pensando en la sensación ambiente o del momento"

Lun Lee

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Festival MUDA.
Festival MUDA.

Marcelo Acevedo, presidente de la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional, señaló a Interferencia que: "es importante marcar un hito histórico dentro de Chile a cuatro días de la asunción de un gobierno que es autoritario y que a todas luces están muy alejados de los derechos humanos y la memoria histórica".

El próximo 7 de marzo se llevará a cabo la primera edición del Festival Muda, el Festival de la Memoria, en el Estadio Nacional. El evento, organizado por la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional. será un hito para la memoria en los días previos al cambio de mando.

En la cartelera del encuentro, destacan artistas de la categoría de Inti-Illimani, Piero, Ana Tijoux, Javiera Mena, Mauricio Redolés, Electrodomésticos y Alain Johannes. Sin embargo, el 7 de febrero, se sumará una segunda parrilla de artistas nacionales e internacionales. 

Interferencia conversó con Marcelo Acevedo, presidente de la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional y de la Coordinadora Nacional de Sitios de Memoria, para conocer las claves del encuentro y su perspectiva sobre el estado actual de la memoria en Chile. 

- ¿Por qué hacer un festival sobre la memoria?

- Independiente del fin loable que tiene el Festival para recaudar fondos para algunos sitios de memoria, es importante marcar un hito histórico dentro de Chile a cuatro días de la asunción de un gobierno que es autoritario y que a todas luces están muy alejados de los derechos humanos y la memoria histórica, por lo tanto, creemos que es relevante marcar un antes y un después. También un festival como este tiene por objetivo decir 'la memoria está presente', como también lo están los derechos humanos y estos dos principios fundamentales son esenciales para la convivencia humana y para fortalecer la democracia.

- ¿Por qué la elección de esa fecha?

- Nada es casual. La fecha tiene la intencionalidad de decir que más que concluir un gobierno es otro el que empieza y los cuatro años futuros. Hay un relato interesante entre hablar de memoria, que es hablar del pasado, pero nosotros hablamos a través del pasado, mirando hacia el futuro. La fecha del 7 de marzo tiene que ver mucho con decir estamos presentes, vamos a estar presentes y no vamos a permitir ningún retroceso en materia de derechos humanos y memoria.

- ¿Es difícil hablar de memoria en el contexto actual?

Es evidente que la sociedad ha perdido la conexión con la memoria y ha estado poco interiorizado con los derechos humanos, pero nosotros no podemos hacer política de memoria pensando en la sensación ambiente o la sensación del momento. Esto tiene una mirada de largo plazo los sitios de memoria, los espacios de memoria, los espacios de reflexión, debemos apuntar a la promoción, protección de derechos humanos y cambiar ese relato que está errado en la sociedad. Necesitamos cautivar de alguna forma a las nuevas generaciones frente a la necesidad real de que la memoria histórica es importante no solamente para hablar cosas del pasado, sino que efectivamente para hablar del futuro.

"Tenemos que tener la capacidad de poder llegar a esos jóvenes con ese relato para transmitir la memoria, porque si la memoria fuera solamente para quienes vivieron la dictadura, la memoria moriría con quienes la vivieron".

La memoria histórica tiene como objetivo central el nunca más, y no podemos llegar a eso si escondemos nuestro propio pasado oscuro. Por lo tanto, la memoria tiene ahí un objetivo bien claro, concientizar a la sociedad y a la población de que no se vuelvan a cometer los errores que se cometieron en dictadura y ahí radica la importancia de estos objetivos fundamentales. El tema es que nosotros tenemos que ser capaces de poder poner ese relato en la sociedad y en los jóvenes para que se apropien de esos principios y puedan reflexionar de que esos dos principios son fundamentales para la democracia, para la convivencia y sobre todo, para ser más humanos.

- ¿Cuál considera que es el estado actual de la discusión sobre la memoria después de los 50 años del golpe?

- Después de los 50 años del golpe hemos tenido un retroceso, o sea, en los 40 años del golpe creo que se habló mucho más de memoria y de avanzar en un nunca más real. No solamente por las reacciones de la sociedad civil, sino que por el Estado mismo que es el garante y el que tiene la obligación avanzar en esto. Ese retroceso lo estamos viviendo y es un tema epocal. Tenemos que reflexionar de cómo nosotros podemos instalar de nuevo esos dos principios fundamentales. Pero ese retroceso tiene que ver también con la contingencia, con un relato que se está construyendo a nivel mundial de ensalzar algunos discursos fascistas. El negacionismo es galopante y estamos ante una tarea difícil, dura, pero creo que los procesos son cíclicos.

"Tal vez hemos ido un paso atrás en percibir que deberíamos haber hecho un relato distinto a los jóvenes que no vivieron la dictadura y más bien los relatos han sido a quienes sí vivieron la dictadura".

Por lo tanto nosotros tenemos una tarea compleja donde tenemos que seguir efectivamente empujando epero no podemos hacerlo solos y el Estado tiene la obligación de poder avanzar y no retroceder. Por lo tanto es una tarea en conjunto la sociedad y debemos encontrar esa sensibilidad donde los jóvenes se vuelvan a a encantar de estos dos principios fundamentales que no tienen más que ver con que seamos más humanos, que la sociedad sea más unitaria, más colectiva, pero también que tenga esta preocupación por el otro y que la vida humana sea un valor fundamental del ser humano.

- ¿A qué factores atribuye el desencanto de las nuevas generaciones?

- Es multifactorial. Por supuesto lo temporal es un factor porque ellos no vivieron y no tuvieron ese roce con la dictadura y hablar de memoria es hablar de algo que ellos no vivieron. La evidencia siempre trae recuerdos mucho más frescos, más vivos y es mucho más fácil llegar con un relato a estos jóvenes que nacieron después del 90. Nosotros tenemos que tener la capacidad de poder llegar a esos jóvenes con ese relato para transmitir la memoria, porque si la memoria fuera solamente para quienes vivieron la dictadura, la memoria moriría con quienes la vivieron. Nuestra tarea no es solamente la memoria histórica de las personas que vivieron los horrores de la dictadura, sino que ser capaces de transmitir la memoria a las futuras generaciones y ellas transmitir la memoria a las que vienen.  Tal vez hemos ido un paso atrás en percibir que deberíamos haber hecho un relato distinto a los jóvenes que no vivieron la dictadura y más bien los relatos han sido a quienes sí vivieron la dictadura.

Los jóvenes también está iniciando su vida social, su vida intelectual y por lo tanto hay discursos que, sobre todo son de ultraderecha, son simples y que llegan muy fácil a los jóvenes. Por lo tanto, nosotros tenemos que simplificar nuestro discurso y la memoria quizá choca con esta simpleza que hace la derecha. Es una tarea bien difícil, pero bien linda en el sentido de que estamos viviendo, donde además el futuro de Chile son los jóvenes, por lo tanto tenemos que apuntar ahí.



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