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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
La trama de las inscripciones

Por qué "Tengo miedo torero" no puede llegar al cine (aún)

Victoria Viñals

Pese a varios intentos, hasta hoy nadie ha logrado llevar la novela de Pedro Lemebel al cine. La razón de fondo es una compleja trama de contratos e inscripciones y un guión que supuestamente redactó el propio escritor. Ello pone en duda quién tiene realmente los derechos para filmar la película. Al menos cuatro organizaciones aseguran tener la titularidad.

Que Lemebel nunca escribió ni una sola palabra de un guión. Que Lemebel firmó en una notaría un documento donde dice que sí lo hizo. Que Lemebel trabajaba para una productora. Que Lemebel nunca trabajó para una productora. Que el cineasta Mateo Iribarren escribió un guión. Que se lo apropió el productor Jorge López. Que no se lo apropió, que se lo compró.

Estas son algunas de las versiones que configuran una trama que rodea, desde mediados del 2012, la realización de la película Tengo miedo torero que, debido a estos conflictos, todavía no logra filmarse. Aquí hay dos puntos en conflicto. Primero, la titularidad de los derechos cinematográficos de la novela, es decir, el permiso del autor para hacer la película. Y segundo, la existencia de dos guiones de cine sobre los cuales existen dudas respecto de su autoría y titularidad.

Dos productoras y una editorial aseguraron ser los titulares de los derechos cinematográficos de la obra de Lemebel.

INTERFERENCIA se comunicó con las cinco partes involucradas en la disputa. La familia Mardones Lemebel, Editorial Planeta, la productora Forastero, la Productora Zapik Films y el director y dramaturgo Mateo Iribarren. De ellos, los únicos que declinaron referirse al tema fue la familia del escritor fallecido en enero de 2015. De los demás, las dos productoras y la editorial aseguraron ser los titulares de los derechos cinematográficos de Tengo miedo torero. Mateo Iribarren por su parte afirmó ser el autor y dueño del único guión escrito con la autorización de Lemebel, pese a que se ha asegurado que la película será filmada con un guión escrito por el propio Pedro Lemebel. 

Para este reportaje, todas las partes aseguraron que no existía ninguna disputa y exhibieron documentos y argumentos para sustentar esta idea. Con todo, al contrastar las versiones salta a la vista que existe un conflicto que no se ha terminado de desentramar y que podría poner en peligro la filmación de la película de la obra más emblemática de Pedro Lemebel.

Un fallido primer intento

En enero de 2001, 14 años antes de que Lemebel muriera de cáncer en la Fundación Arturo López Pérez en Santiago, Carlos Orellana Riera, entonces editor general de la filial chilena de Editorial Planeta, inscribió en el registro de Propiedad Intelectual y a nombre de Pedro Segundo Mardones Lemebel la obra literaria titulada Tengo Miedo Torero.

Era una historia política, de marginalidad y de amor. Sobre todo de amor. Está protagonizada por un gay conocido como la “Loca del frente”, quien descubre una suerte de vocación política al tiempo que se va enamorando de Carlos, un joven guerrillero. La trama se desarrolla teniendo como telón de fondo el atentado contra Augusto Pinochet en septiembre de 1986.

Se trataba del cuarto libro publicado por Lemebel y de la primera y única novela que escribió. El éxito de la obra fue rotundo: fue elogiada por la crítica de la época, consagró la carrera literaria de su autor y estuvo durante todo 2002 en las listas de los libros más vendidos. Y el éxito siguió. Hasta la fecha Seix Barral -parte de Editorial Planeta- ha publicado 12 ediciones del libro y ha vendido más de 18.000 copias.

Jovana Skármeta, su agente literario en esa época, recuerda que el escritor era demasiado controlador. “Por su personalidad, necesitaba estar siempre encima de todo y ahí surgían los desacuerdos con los directores".

Por ello, hubo muchos interesados en llevar la obra al cine. El primer intento vino desde Italia.

Según un artículo publicado por El Mercurio en enero de 2005, la productora de cine italiana Millanta Film había comprado los derechos para llevar a las pantallas este libro de Lemebel. A cargo del proyecto quedó el director italiano Fabrizio Lazzaretti, director de Justicia en tiempos de guerra,, quien viajó a Chile ese mismo mes para conocer a Lemebel, afinar detalles respecto a la compra y trazar las primeras líneas del guión cinematográfico.

En cuanto el director italiano aterrizó en Chile, surgieron los desacuerdos. El guión iba a ser una creación original inspirada en la novela. La idea era que Lemebel estuviera lo más cercano posible a los detalles de la película, pero no hubo consensos ni en las locaciones, ni en los actores, ni en el vestuario.

La actriz Gloria Munchmeyer señaló en aquella oportunidad que encarnaría a Lucía Hiriart y que sería la única actriz nacional en un elenco que tendría a un actor italiano encarnando a Pinochet. A Lemebel le gustaba la idea de que hubiese actores internacionales y exigió que el papel del joven guerrillero Carlos fuera encarnado por un “hombre realmente guapo” como Johnny Depp o Gabriel García Bernal.

Jovana Skármeta, su agente literario en esa época, recuerda que el escritor era demasiado controlador. “Por su personalidad, necesitaba estar siempre encima de todo y ahí surgían los desacuerdos con los directores”, afirma. “Además, el Pedro no se volvía loco con las ofertas, no se deslumbraba porque quisieran comprarle los derechos. Él tenía que confiar en el director y en el proyecto, supervisar todos los detalles antes de autorizar algo”.

En mayo de 2014 el actor Alfredo Castro afirmó que “con Mateo Iribarren y Benjamín Vicuña haremos Tengo miedo torero, basado en el libro de Pedro Lemebel”.

El trato firmado entre Lemebel y la productora italiana duraba tres años, pero entre los tira y afloja, el contrato expiró. Los derechos volvieron al patrimonio de Lemebel y la película, que iba a ser coproducida por Italia, España y Chile, nunca llegó a realizarse.

La primera imagen

En los siguientes años no hubo más noticias acerca de la posible puesta en escena del libro. Pero en mayo de 2014 la revista Cosas publicó un artículo en el que el actor Alfredo Castro afirmó que “con Mateo Iribarren y Benjamín Vicuña haremos Tengo miedo torero, basado en el libro de Pedro Lemebel”.

El octubre de 2015 el actor aseguró a la revista Wikén de El Mercurio que la productora Zapik Films –liderada por Jorge López– insistió en tenerlo a él como el personaje de "La loca del frente", y que el proyecto se filmaría en 2017 bajo las órdenes de Sebastián Sepúlveda, conocido por dirigir Las niñas Quispe. “Tengo cierto halago porque Pedro (Lemebel) me manifestó la alegría de que hiciera la película, entonces me siento avalado”, señaló Alfredo Castro.

Pero las cosas no salieron como se esperaba. En marzo de 2017, un artículo de la sección Culto de La Tercera aseguraba que en noviembre comenzaría la filmación de Tengo miedo torero, aunque ahora dirigida por Rodrigo Sepúlveda, director de la película Padre nuestro y de la serie de televisión 62: Historia de un mundial. El artículo también celebraba que la filmación había obtenido un fondo de la Corfo tras varios años de intentos. “Era una vergüenza que ese proyecto no se adjudicara ningún fondo. Era como si la trayectoria de alguien notable, como Lemebel, no fuese reconocida en su tierra”, sostuvo Castro en esa oportunidad.

Un artículo publicado en noviembre de 2017 por el diario digital El Desconcierto señalaba que la cinta llevaba en ese momento cinco años de desarrollo y que estaba a cargo de los productores Jorge López y Daniel Oliva.

En noviembre de ese año una fotografía del actor caracterizado como la Loca del Frente -con una larga melena negra con chasquilla, un vestido semi emplumado rojo y una pose provocativa- se viralizó en las redes sociales. Además, la promesa de llevar adelante la película causó ilusión en los lectores y admiradores del autor de Loco Afán.

Un artículo publicado ese mismo mes por el diario digital El Desconcierto señalaba que la cinta llevaba en ese momento cinco años de desarrollo y que estaba a cargo de los productores Jorge López y Daniel Oliva. Además, confirmaba a Rodrigo Sepúlveda como director y aseguraba que la película contaba con un guión creado por el mismo Lemebel, y que éste había cedido los derechos de la obra gratuitamente y a perpetuidad a López.

Estas informaciones causaron extrañeza en quienes fueron cercanos a Lemebel. Consultados por INTERFERENCIA, fuentes del círculo íntimo del cronista, que prefirieron resguardar su identidad, aseguraron que Pedro Lemebel nunca escribió guiones y que jamás habría cedido nada gratis y por siempre.

Más allá de las versiones, el problema era que en noviembre de 2016 la Corfo había adjudicado 16 millones de pesos a Forastero Producciones para desarrollar la película Tengo miedo torero.

Inscripciones y guiones

El 1 de octubre de 2012 Mateo Iribarren inscribió en el Registro de Propiedad Intelectual (RPI) un guión de cine de Tengo miedo torero escrito por él. Tres días después habría firmado un contrato donde se establece que vendió los derechos del guión a la productora Zapik Films, propiedad de Jorge López, por la suma de un millón de pesos. Además, el documento establece una sociedad entre ambos para filmar la película y declara que las utilidades de la película serían repartidas en partes iguales entre ambos.

El 5 de septiembre de 2014, el mismo día en que vencía la cesión de derechos entre Lemebel e Iribarren, Jorge López inscribió un guión de cine titulado Tengo miedo torero a nombre de Zapik Films.

Pese a que el guión estaba debidamente inscrito, este contrato no fue registrado en el RPI.

Al año siguiente, en agosto de 2013, Jorge López inscribió la obra cinematográfica Tengo Miedo Torero. Adjuntó una declaración jurada donde declaró que cinco personas participaron en la elaboración de la obra “en el desempeño de sus funciones para las cuáles fueron contratadas por esta institución”. Los cinco nombres fueron el propio López, Mateo Iribarren, el director de arte Javier Marticorena, el músico Camilo Salinas y el escritor Pedro Lemebel. Todos fueron identificados con nombre completo y RUT en el documento.

Apenas 14 días después, Iribarren cedió los derechos de su guión a la productora Rayo. Esta vez el contrato sí fue registrado en el RPI como anotación al margen de la inscripción original.

Ese año, tanto Rayo como Zapik se presentaron al concurso general del Fondo de Fomento Audiovisual 2014 del Consejo Nacional de las Artes y Cultura (CNCA), para obtener financiamiento para la realización de la película de Tengo miedo torero. Ambos proyectos fueron declarados admisibles, compitiendo junto a otras decenas de proyectos por financiamiento estatal.

Al poco tiempo la productora Zapik solicitó que se volviera a revisar la admisibilidad del proyecto presentado por Rayo, asegurando ser “titular exclusiva de los derechos patrimoniales correspondientes al guión cinematográfico de la obra audiovisual Tengo miedo torero”. También reconoció que el guión fue escrito por Mateo Iribarren y sacó a relucir el contrato donde Iribarren le cedía los derechos. Rayo se defendió argumentando que el contrato no estaría debidamente inscrito en el RPI.

"Pedro tomó la decisión de escribir un nuevo guión y no utilizar el de Mateo Iribarren porque habían muchas cosas en las que no estaba de acuerdo", asegura López.

El 4 de febrero de 2014 la entidad falló reconociendo la absoluta titularidad de Zapik Films sobre los derechos cinematográficos de la obra de Lemebel, declarando inadmisible la postulación de Rayo.

Semanas antes de que comenzara el conflicto en el CNCA, y según consta en un documento legalizado en la segunda notaría de Santiago, Iribarren y Lemebel acudieron a ese lugar donde el escritor firmó una autorización de uso de derechos al guionista. En el documento se señala que Lemebel es titular y dueño de los derechos de Tengo miedo Ttrero en toda su extensión. Además, Lemebel otorga autorización a Iribarren para hacer uso de la obra adaptándola a guión cinematográfico por el plazo de un año. Por esta autorización Iribarren pagó la suma de tres millones de pesos.

Exactamente un año después, el 5 de septiembre de 2014, el mismo día en que vencía la cesión de derechos entre Lemebel e Iribarren, Jorge López inscribió un guión de cine titulado Tengo miedo torero a nombre de Zapik Films. En entrevista con INTERFERENCIA López aseguró que se trataba de un guión “que empezamos a trabajar con Pedro Lemebel y Mateo Iribarren”.

“Después Pedro se distanció de Mateo, no por razones intelectuales sino porque Pedro se enfermó y perdieron contacto”, afirma López. “Mateo decidió trabajar en paralelo la historia, quiso recomprar los derechos y yo no accedí porque le pregunté a Pedro y él no quiso”, asegura. Y prosigue López: “Pedro tomó la decisión de escribir un nuevo guión y no utilizar el de Mateo porque habían muchas cosas en las que no estaba de acuerdo. La versión de Mateo tenía cosas muy caricaturescas que a Pedro no le gustaron. Y Pedro escribe un nuevo guión y ese guión se lo cede a Zapik a título gratuito y a perpetuidad. Con Pedro éramos muy amigos”.

- ¿Ese guión guión fue escrito por Lemebel como trabajador de Zapik films?

- Él escribió el guión trabajando para Zapik, es decir, pensando en que Zapik produjera la película. Lo de Mateo es del año 2012 y lo de Pedro es del 2014. El guión de Iribarren no lo descarté yo, lo descartó Pedro.

"Yo soy la única persona de este país que le compró los derechos del libro a Pedro para hacer un guión. La única persona que Pedro autorizó. Y escribí el guión", afirma Mateo Iribarren.

- Varias personas cercanas a Lemebel aseguran que él nunca escribió un guión.

- Hay una declaración de Pedro. No es lo que yo digo. Hay una firma notariada de Pedro con el guión. Yo vi a Pedro escribir el guión, igual que mucha gente, gente famosa que lo visitaba durante las sesiones de trabajo. Nosotros trabajamos una vez por semana durante más de un año para escribir ese guión. Como te digo, la única persona que yo sé que dice eso es Mateo, nadie más.

Consultado por INTERFERENCIA, Mateo Iribarren fue categórico: “Yo soy la única persona de este país que le compró los derechos del libro a Pedro para hacer un guión. La única persona que Pedro autorizó. Y escribí un guión. Después tuve una especie de socio que se llama Jorge López para hacer la película. Pero tuvimos un malentendido o una pelea, no sé cómo llamarlo, pero él cree que el guión le pertenece (...) Se adueñó de la obra y con Pedro muerto se pueden decir muchas cosas. Me parece sumamente grave y falto de respeto adjudicarle cosas que no ha hecho, que nunca hizo”, afirma respecto a que Pedro habría escrito el guión. “Él era un cronista, un escritor de novelas. Jorge López puede decir cualquier cosa con Pedro muerto. Es absurdo, completamente absurdo”.

Pese a las afirmaciones cruzadas que ponen en duda, primero la titularidad de la obra y segundo, la posibilidad de que Pedro Lemebel haya escrito el guión, la productora Forastero liderada por el productor Gregorio González asumió la creación de la película en octubre de 2016. Y postuló al financiamiento de Corfo con la autorización de Zapik.

“Lo que se ha hecho es ir mejorando el proceso, buscar colaboradores internacionales, acuerdos de postproducción con Argentina y España, acuerdos de colaboración con México. La película tiene que hacerse. Si tu te ganas el fondo, no tienes la posibilidad de que no lo hagas”, afirma Jorge López respecto del proyecto de Forastero. “La película se va a hacer. Tenemos contratos de coproducción y la fecha de rodaje es septiembre de 2019”.

Pese a la disputa, no hay disputa

Considerando que la primera inscripción fue realizada por Editorial Planeta, INTERFERENCIA se contactó con la editora Josefina Alemparte, para preguntarle por la situación. La editora aseguró que no tenía mucho que acotar porque se encontraban en un proceso de negociación con la productora Forastero.

“Nosotros somos los titulares de los derechos cinematográficos de Pedro Lemebel. El último contrato que tenemos vigente incluye derechos subsidiarios que incluyen los cinematográficos”, sostiene Alemparte “Ellos (productora Forastero) están interesados en hacer la película, nosotros estamos interesados en ceder los derechos”.

A la fecha de esta publicación no existe ninguna demanda en curso de parte de ninguno de los involucrados en este asunto.

Consultado por este aspecto, Jorge López negó que la editorial tuviese los derechos de la película. “Los derechos no pueden ser de ellos, porque para que haya derechos cinematográficos tiene que haber una obra cinematográfica y Planeta es una editorial. Si ellos tuvieran la inscripción de los derechos cinematográficos tienen que tener la inscripción de obra cinematográfica. Nosotros sí la tenemos y esa es diferencia. Si ellos tienen una casa, te tienen que mostrar el registro de propiedad”, aseguró.

Ante la multiplicidad de versiones, INTERFERENCIA habló a Carolina Silva, abogada del Registro de Propiedad Intelectual para tratar de aclarar el enredo. La profesional explicó que en virtud a la ley ese organismo sólo contempla un control formal del cumplimiento de los requisitos de inscripción de las obras. Es decir, el análisis se rige según el principio de buena fe y no se realizan exámenes de fondo ni a las obras, ni a los documentos extendidos por los solicitantes.

“Nosotros no tenemos facultades para hacer cotejos de obras. Aunque se trate de la misma categoría, con el mismo título, no lo cuestionamos”, dice. “Si hay dudas, las partes interesadas deben ir a tribunales, quienes nos ofician a nosotros y emitimos los informes correspondientes”. 

Pero las dudas persisten. Si Pedro Lemebel nunca escribió guiones y no habría cedido ningún derecho, ¿por qué se estaba haciendo una película con un guión supuestamente escrito por él? Si el cronista no escribió ese guión, ¿quién lo hizo? ¿¿Por qué autorizó a Iribarren para hacer un guión si luego lo haría él mismo?

El 20 de enero de 2017 Claudio Maggi, gerente de desarrollo competitivo de la Corfo solicitó un informe al RPI. El 3 de febrero de ese año recibió la respuesta de José Cortés Vergara, jefe subrogante del departamento, que en un informe se refiere a la autorización de derechos cinematográficos otorgada por Zapic Films a Forastero Producciones. “Más allá de si existe o no una inscripción en el Registro, el creador de la obra puede ejercer las acciones judiciales respectivas contra cualquier tercero que utilice la obra sin su autorización”, se lee en el documento.

La pregunta para el librero Sergio Parra, amigo estrecho de Lemebel, es directa y clara. La respuesta también: “Pedro nunca escribió guiones”.

Esta afirmación supone que cualquiera que asegure tener la titularidad de los derechos y que vea amenazada su propiedad sobre estos, puede acudir a un tribunal para que dirima el conflicto. Además, la justicia ordinaria es la única facultada para exigir pruebas y establecer en última instancia quién es el titular de la obra y despejar las dudas que existen respecto a si Lemebel escribió o no el guión. 

A la fecha de esta publicación no existe ninguna demanda en curso de parte de ninguno de los involucrados en este asunto.

Palabra de Parra

- ¿Jorge López, usted era amigo de Lemebel?

- Sí. Pedro era un tipo extraordinario. Era indescriptible. Yo creo que una persona que podría tal vez describir a Pedro, acercarse a una buena descripción de él, es Sergio Parra.

Algunas horas más tarde, Sergio Parra amigo íntimo de Pedro Lemebel, contesta el teléfono en su librería Metales Pesados ubicada en la calle José Miguel de la Barra, en el barrio del Parque Forestal. La pregunta es directa y clara. La respuesta también: “Pedro nunca escribió guiones”.

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