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Jueves, 26 de noviembre de 2020
[El domingo político en la TV]

Rodrigo Delgado en Tolerancia Cero: Un ministro sin peso ni sustancia

Vagabundo Ilustrado (@vagoilustrado)

Captura: Programa Tolerancia Cero CNN Chile

Captura: Programa Tolerancia Cero CNN Chile
Captura: Programa Tolerancia Cero CNN Chile

El nuevo ministro del Interior, Rodrigo Delgado, a 10 días de asumir su cargo, fue entrevistado este domingo por el panel de "Tolerancia Cero". Una entrevista fuera de toda condescendencia, pero no hostil, donde quedó en evidencia que el nuevo titular de Interior carece de peso político y sustancia. Algo que parece no ser tan notorio en un gobierno que padece de lo mismo. 

El entrevistado de esta semana en “Tolerancia Cero” (CNN Chile), fue el nuevo ministro del Interior Rodrigo Delgado -quien lleva 10 días en su cargo-, y durante el transcurso de la entrevista el exalcalde evidenció graves carencias políticas y mostró un deficiente manejo en temas sensibles de su cartera, revelando de paso que su peso político es mínimo, y hasta ahora, poco trascendente.

Rodrigo Delgado, 47 años, Sicólogo, con tres periodos como alcalde de la comuna de Estación Central –y otros tantos trabajando al alero del exalcalde de la misma comuna, el también UDI Gustavo Hasbún-, ya se proyectaba como candidato a las próximas elecciones a Gobernador, luego que quedara imposibilitado de ir a la reelección (para un cuarto periodo) tras la entrada en vigencia de la Ley 21.238 que limita las reelecciones. Un político joven, con habilidades comunicacionales que fueron desarrolladas en puntos de prensa de matinales y noticieros, al ser un edil de una de las comunas populares más importantes de la Región Metropolitana y con más apariciones en la prensa. Con esa trayectoria llega a ocupar uno de los cargos más complejos a nivel político a un gobierno con un alto rechazo y con la peor aprobación -desde que se miden por encuestas- en la historia del país.

9 minutos tuvo Delgado para sonreír y manejar el ritmo de la entrevista, eso hasta la primera pregunta complicada, la que estuvo a cargo de la periodista Mónica Rincón, en medio del discurso del ministro sobre su empatía ante las víctimas de la represión policial y de que él estaría dispuesto “a pedir perdón”, aunque luego éste precisó que: “de lo que pasara bajo su gestión”.

¿De quién depende Carabineros hoy? Preguntó Rincón a propósito del argumento –usado en el inicio de la Acusación Constitucional por su predecesor Víctor Pérez- de que el ministerio del interior no tiene responsabilidad en las acciones de Carabineros, pues éstos –en estado de excepción- estarían bajo el mando del ministerio de Defensa. Delgado aseguró que eso ya estaba zanjado, y que su ministerio está a cargo. Y la periodista volvió a la carga: ¿El general Rozas va a seguir en su cargo? ¿Cuántos ministros del interior más van a pasar antes de que salga Rozas?Es el presidente de la República a quien le corresponde ratificarlo o no, y fue ratificado”, respondió el ministro, agregando que “el tema no pasa por un nombre”. Minuto 11 de la entrevista y la sonrisa habitual al responder del ex edil se diluyó.

Y es que Delgado –a 24 horas de asumir su cargo- debió salir esa semana al patio de Los Naranjos y respaldar a Rozas, dando cuenta además del nuevo Alto Mando de Carabineros ante la prensa. Y como lo han dicho ya muchos analistas, difícilmente el nuevo ministro y su equipo -que recién se instalaban- pudieron checar y revisar concienzudamente la propuesta de Rozas, mucho menos decidir u opinar sobre su continuidad. El hecho no es menor, pues de entrada evidenciaba que su peso político en La Moneda hasta ahora es nulo, y que la decisión de su nombramiento pasó más por un tema de imagen y meramente comunicacional, nada raro en momentos en que las alcaldías han tomado –tras el estallido social y la pandemia- un protagonismo político sin dudar, y más cuando las cartas presidenciales más resonantes en la actualidad provienen precisamente del mundo municipal (Jadue, Lavín, Matthei, etc.), pero en el actual escenario y debilidad política del gabinete que encabeza, evidencia cierta desesperación de un gobierno, más que la solidez de un estilo, mucho más patente con el exacerbado protagonismo que imprime Piñera a su administración, independientemente de que ésta hoy por hoy, parece ya irrelevante.

Y aquel manejo comunicacional, que Delgado sin duda tiene y proyecta, pudo verse en esplendor en la entrevista que hace exactamente una semana le hicieran en “Estado Nacional” (TVN). Allí el nuevo ministro tuvo su primera entrevista política televisiva en extenso. Fueron 27 minutos donde el nuevo titular de Interior hizo gala de sus “habilidades blandas” -que sin duda tiene, más que las que tenía su antecesor-, donde se le vio en gran parte de la entrevista manejando el ritmo, pero donde tampoco tuvo mucha exigencia, por el contrario, fue una entrevista con pocos matices realizada por un Matías del Río que, cabe decir, no es reconocido por ser ni un gran entrevistador, ni mucho menos uno incisivo, más bien, ante autoridades tiende en general a destacar por su condescendencia, y esta vez con Delgado no fue la excepción. Es más, el término de la entrevista fue con la ya clásica: “Ya que es ministro y tendrá más visibilidad ¿Ha pensado en una carrera presidencial? Tras sonreír, Delgado respondió que eso por ahora no estaba en sus planes.

Pero en “Tolerancia Cero”, a diferencia de lo ocurrido en “Estado Nacional”, la condescendencia no fue la tónica, aunque no por ello la entrevista fue hostil, al contrario, nada más lejos de aquello, lo que no inhibió las preguntas incisivas y poner a prueba a una autoridad con preguntas informadas, que es lo que se espera de esos programas donde hay periodistas y no relacionadores públicos.

Fue Fernando Paulsen, en una de sus mejores noches de lo que va de esta temporada de programa, quien con sus preguntas dejó en evidencia el poco manejo del ministro en temas de gran importancia para el cargo, y donde Delgado se vio más incómodo y descompuesto.

Sobre el argumento de la "Seguridad Nacional", Paulsen expuso el caso de los correos del Minsal –exigidos por Fiscalía en medio de la investigación de las responsabilidades criminales que le cabrían al exministro Mañalich y demás autoridades del Minsal durante la pandemia-, donde el actual ministro Paris había dicho primero que no los podían entregar por ser temas de Seguridad Nacional, y tras el fallo de la Suprema, ahora éste dice –luego de dilatar con varios recursos ante la justicia- que no los pueden entregar porque éstos no han llegado pues están en manos de Entel (una empresa privada que controla la familia Matte), a lo que Paulsen disparó su pregunta a Delgado: ¿Esa es la Seguridad Nacional que impedía que fuera entregada la información a los investigadores? ¿Esa es la Seguridad Nacional en manos de una empresa privada?

Delgado, titubeando, trató de responder señalando que no conocía los detalles, para luego pasar a hablar de “inteligencia artificial”.

Por su parte, la periodista Paula Escobar le preguntó a Delgado: “Si el presidente le preguntara a usted, si hay que ir o no al Tribunal Constitucional (TC) –por el segundo retiro del 10% de la AFP- ¿Usted qué le recomendaría… ir o no ir al TC?

El ministro derechamente no contestó, y pasó a hablar del proyecto de pensiones. Aunque sí señaló que él estaba de acuerdo con el primer retiro de pensiones, pues vio la necesidad de la gente como alcalde, pero ahora no estaba de acuerdo con un segundo retiro debido a que ésto afectaría las pensiones de cerca de 4 millones de personas, pero que el gobierno trabajaba en nuevas medidas para lo que queda de pandemia, sin precisar cuáles.

Pero eso no fue todo… Rincón le preguntó a Delgado, a propósito de una entrevista dada por el exalcalde de Las Condes y militante de la UDI, Francisco de la Maza, donde éste afirmó que “este gobierno se acabó” cuando se firmó el acuerdo del plebiscito. ¿Se acabó este gobierno ministro? ¿Ustedes están administrando o gobernando?

Delgado respondió que no, que no ha acabado, y el plebiscito demuestra que el gobierno sigue conduciendo el proceso de ese acuerdo. “Si el gobierno hubiese terminado, yo no estaría acá”, afirmó.

Ya al final, Paulsen (comparándolo con Blumel), y señalando que jóvenes ministros terminan al poco andar defendiendo violaciones a los Derechos Humanos y más, le pregunta: “Cuál es su límite de lealtad? ¿Dónde usted dice hasta acá yo sigo?

Éste respondió que no avalaría violaciones a los Derechos Humanos, pero es un cargo (el de ministro del interior) que hay que ir viendo lo que ocurre día a día; “noticia en desarrollo como dicen ustedes”, dijo, finalizando con un “llegado el momento tendré que resolver”.

Al finalizar la entrevista, la sonrisa habitual de Delgado fue reemplazada por una tímida risa nerviosa, eso sumado al sudor en su frente revelaba la exigencia que tuvo la misma. Al cierre Mónica Rincón le lanzó la pregunta: ¿Llegará al final (del mandato) o no? Hubo risas en el panel.

Delgado complicado respondió: "Voy paso a paso".

Así terminaba un programa de entrevista política hecha -en su mayoría- por periodistas, alejada de las relaciones públicas y que preguntan a las autoridades lo que se supone deben preguntar, de modo tal, que en la misma se revelen capacidades (de existir) o bien, evidencien debilidades y carencias, tal como fue en este caso, que mostró que el actual ministro es tan débil como el gobierno y gabinete que encabeza. Y el tema no es menor, un ministro del interior con poco o nulo peso político y poco manejo de los temas de su cartera, en un gobierno débil que además es encabezado por un presidente que busca siempre acaparar protagonismo, más allá de que éste, por el mismo proceso de desgaste del que viene, se haya vuelto irrelevante.

Queda celebrar el tono que tuvo este "Tolerancia Cero", algo que debe destacarse, más en este espacio donde -en general- abundan más las críticas que los elogios a este tipo de programas. Más aún en momentos donde la ciudadanía espera de los medios y periodistas el ejercicio y función pública que exige su rol social, y no entrevistas pauteadas e insulzas que sólo han venido a profundizadar una crisis de credibilidad y desconfianza que fractura aún más a una sociedad tan desigual como la nuestra.

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Comentarios

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En efecto. Delgado demostró no tener ninguna autoridad ni permiso para opiniones propias. Dio la impresión que venía advertido. Por lo demás hubo un cierto halago a su gestión como alcalde sin ninguna mención a los guetos verticales, que sin un gran problema de la comuna y dejan un enorme signo de interrogación sobre los motivos de autorizar tales monstruosidades arquitectónicas.

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