Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Jueves, 26 de noviembre de 2020
Jueves, 26 de noviembre de 2020
Newsletter para Lectores Suscritos y Registrados

Por Andrés Almeida,
Editor General de Interferencia

Buen día lectores, bienvenidos a La Semana, el newsletter de análisis informativo de INTERFERENCIA (si este correo te fue reenviado, y te interesan nuestros contenidos, suscríbete aquí)

LA BATALLA POR EL CLIMA ECONÓMICO


Es conocido que el equipo económico del gobierno es afecto al pensamiento desarrollado por los economistas de la Universidad de Chicago. Y probablemente en estos días han vuelto a leer a  Robert Lucas, quien en 1995 ganó el Premio Nobel de Economía por su teoría de las expectativas racionales.
Y como no, si la principal idea de esta teoría es que las expectativas particulares de cada eslabón microeconómico afectan los resultados macroeconómicos, por lo que el optimismo es fundamental para el crecimiento y la inversión.
De ahí la importancia de llegar en buen momento al Te Deum económico que es la ENADE, el que habitualmente marca la pauta y agenda de la discusión económica por todo un año.


En el evento, el leitmotiv de Piñera fue celebrar el alza de las proyecciones de crecimiento de la OCDE a 3,6%, por encima de los promedios de ese organismo que agrupa a los países más desarrollados, y por encima del promedio mundial. También Piñera destacó el alza de indicadores de producción, inversión e incluso de productividad, lo que -en su diagnóstico- da cuenta de un “pleno proceso de recuperación” de la economía chilena, la que estaría retomando la senda de crecimiento de los últimos 30 años, la cual había sido descaminada solamente durante un periodo corto por mala conducción. En cuanto al empleo no se refirió a las cifras de desocupación, y se limitó a mostrar guarismos de creación de puestos de trabajos (levemente) superiores al año anterior (el que estuvo marcado por menor crecimiento) y por indicadores que dan cuenta de una mejoría en la calidad de los empleos creados (menos por cuenta propia o informales y más con contrato).


Sin embargo, el presidente también reconoció no sentirse satisfecho por el Informe de Cuentas Nacionales del Banco Central, el que muestra un crecimiento de apenas 2,8% para el último trimestre del año (http://www.bcentral.cl/web/guest/cuentas-nacionales-trimestrales ) y también advirtió que el clima del comercio mundial no es positivo dado el conflicto comercial entre Estados Unidos y China.


Pese a esas dos últimas nubes negras, Piñera afirmó que, en cualquier caso, la recuperación y lograr la meta de alcanzar el desarrollo antes de que termine la década del 20 (un ingreso anual per cápita de US$ 35.000) “depende de nosotros” (ver intervención completa https://www.facebook.com/teletrece/videos/presidente-pi%C3%B1era-en-enade-2018/372491573493311/ ).


Piñera fue ampliamente aplaudido por los empresarios, quienes valoraron su presentación, la que, sumada a las de 7 de sus ministros que también expusieron en el evento, tal vez cambie la preocupación que existe respecto de la economía, y haya un efecto anímico en la recuperación que honre a Lucas y su teoría.


El problema es que ya descartó la carta de culpar al contexto internacional y sin ella -en caso de que la economía no despegue- tendrá que asumir personalmente que no pudo contra el aumento del desempleo, la baja de producción en sectores importantes, y que sus políticas fueron insuficientes para mitigar la inestabilidad cambiaria y de precios de commodities, además de no haber podido conjurar los riesgos internacionales asociados a las dificultades de la deuda de Argentina, la crisis sistémica de Venezuela, el Brexit, la rebelión de Italia y la guerra comercial entre Estados Unidos y China.


O simplemente tendrá que dar la razón a los economistas que creen que el modelo chileno que impulsó el crecimiento durante 30 años se agotó, independientemente de quien gobierne, y que el laissez faire como política pública ya no es suficiente, por lo que habrá que promover decididamente la diversificación de la economía y la innovación.


DOCTOR MORENO & MISTER CHADWICK


El primer Piñera, cuando era candidato en 2010, hizo una metáfora de lo que debía ser un buen gobierno: una persona con una mano acogedora y protectora, y con la otra mano dura y decidida. No volvió a usar la imagen, pues la mano dura a la que se refería no fue efectiva en su momento contra la lucha contra la delincuencia, que había sido su caballito de batalla.


Sin embargo, la idea política de las dos manos goza de buena salud en la cabeza del presidente y la está aplicando en la Araucanía.


Por una parte, Dr. Moreno aparece como el buen ministro (la mano buena), quien quiere llevar a cabo el Plan Araucanía, llevando a esa región progreso y prosperidad de la mano de grandes empresarios a quienes ha convencido de invertir, pese a que se trata de un territorio supuestamente amenazado por el terrorismo.


Por el otro, está Mr. Chadwick, la mano dura, cuyo mayor lamento fue la destrucción de evidencia y no el ser responsable político de la muerte de un joven de 24 años.
Si bien es cierto que por el asesinato de Camilo Catrillanca han caído varios oficiales de Carabineros y el intendente de la Araucanía Luis Mayol, Piñera no se ha movido un ápice de su política de confrontación violenta contra algunos grupos mapuche. Prueba de ello es que en lugar de Mayol nombró a Jorge Atton, quien oficiaba de jefe de ciberseguridad de su gobierno, y quien en Twitter se había preguntado por qué no mandar las tropas del Ejército que realizaron la misión de paz de Haití a la Araucanía.


De ese modo, el Comando Jungla, ahora re-rebautizado como una unidad más del GOPE, seguirá operando, así como seguirá en el cargo el general director de Carabineros Hermes Soto, quien ha desempeñado un triste papel. La destrucción del chip con el video policial que grabó el asesinato de Catrillanca  deja al jefe policial en una incómoda posición (que todavía no ha aclarado): o simplemente no ejerce autoridad sobre sus subordinados, o avala el procedimiento que recuerda a las prácticas de la dictadura: sin pruebas no hay delito.


Al igual que en la clásica novela de Robert L. Stevenson, Dr. Moreno y Mr. Chadwick son al final una misma persona. En otras palabras, el uno no puede existir sin el otro.