El creciente comercio ilegal de fármacos demuestra la baja fiscalización que existe sobre este mercado. El ISP, encargado de supervisar las farmacias establecidas, no dan abasto con los más de 2.700 locales que deben cubrir durante el año. El desorden es mayor en el ISP: tienen una bodega donde yacen los medicamentos apilados, sin rotulaciones claras.





















