Die Linke

Es probable que una coalición de centroizquierda vuelva a formar gobierno, pero los comicios en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental confirman el ascenso de la AfD, que fue el partido más votado. El tradicional partido conservador CDU, al que pertenece el canciller Friedrich Merz, sufrió una derrota humillante y ni siquiera superó la barrera del 5% para entrar al parlamento regional. Las voces que piden la cabeza de Merz e incluso nuevas elecciones nacionales son cada vez más ruidosas. Y el resto de Europa mira con asombro cómo el país más poderoso de la UE se inclina hacia los extremos.

Su distanciamiento del progresismo –se opone a las fronteras abiertas y reniega de la “política identitaria”– y una crítica descarnada a su partido, La Izquierda, llevaron a que le pidieran salir de la colectividad. Ahora podría formar su propio partido, complicando no sólo a su sector, sino también a una ultra-derecha alemana donde resuenan sus ideales.

El estado de Baden-Württemberg se transformó en el primero en Alemania en contar con la plataforma digital para denuncias anónimas por delitos tributarios. La medida –puesta en marcha el 30 de agosto – causó cierta polémica entre los partidos, gatillando declaraciones cruzadas.


