Los resultados de las elecciones regionales en los estados de Mecklemburgo-Pomerania y Berlín han sido un nuevo balde de agua fría para el canciller Friedrich Merz y confirman el giro del electorado alemán hacia la ultraderecha y, en menor medida, hacia la izquierda más dura.
La CDU (Unión Demócrata Cristiana, por sus siglas en alemán), el tradicional partido conservador del canciller, obtuvo su peor resultado electoral desde 1945 con 4,9% de los votos. Es la primera vez en más de 80 años que la CDU no logra entrar en un parlamento regional. Todos los partidos tradicionales perdieron votos, y estos migraron en su gran mayoría a la ultraderechista AfD (Alternativa para Alemania) y, en menor medida, a Die Linke (La Izquierda), conglomerado de izquierda más dura que nació de las cenizas del ex partido gobernante de la RDA comunista.
Con 38,2% de los votos, la AfD se convirtió en el principal partido de Mecklemburgo-Pomerania, una región en el extremo noreste de Alemania. Este estado antes pertenecía a la RDA y era una zona de industria pesada que ha tenido dificultades para adaptarse a una economía más orientada a los servicios y la tecnología. Actualmente, tiene una tasa de desempleo del 8%, una de las más altas entre los 16 estados regionales que conforman la República Federal de Alemania.
Un sondeo dado a conocer este fin de semana indica que, si las elecciones generales fueran el próximo domingo, la AfD sería el partido más votado en toda Alemania.
La AfD aumentó su votación en un 21,5%, mientras que la CDU perdió 8,4%, el SPD (Partido Socialdemócrata) 4,1%, Die Linke 3,4% y los Verdes 0,6%. La AfD obtiene 32 escaños en el parlamento de 71 miembros, a cuatro de alcanzar la mayoría absoluta. Sin embargo, es probable que los tres partidos de centroizquierda e izquierda formen una coalición y así se queden con el gobierno regional.
Al alto desempeño de la ultraderecha en Mecklemburgo-Pomerania se suma el arrollador triunfo de la AfD a inicios de este mes en el estado de Sajonia-Anhalt, donde obtuvo casi el 44% de los votos. Aunque ambas regiones son pequeñas, juntas tienen menos de 4 millones de habitantes en un país de 83 millones de personas, el impacto político del giro hacia la extrema derecha ha sacudido al establishment político de Alemania.
Y su auge no se limita a los antiguos estados de Alemania Oriental. Un sondeo del prestigioso centro de estudios INSA, dado a conocer este fin de semana, sitúa a la AfD como el principal partido en todo el país. Ante la pregunta de “¿por quién votaría si las elecciones federales fueran el próximo domingo?”, un 29% responde que lo haría por la AfD, seguido de un 20% por la CDU/CSU (la CSU, Unión Socialcristiana, es del estado de Baviera y tiene una coalición permanente con la CDU), 14% por los Verdes, 13% por la SPD y 11% por Die Linke.
El caso de Berlín
La otra cara de la creciente polarización política en este país se vio ayer en las elecciones de Berlín, donde Die Linke obtuvo la primera mayoría con el 25,7% de los votos. Con 18,8% la CDU fue el segundo partido más votado, pero sufrió una caída de 9,5% respecto de los comicios anteriores. La AfD llegó tercera con 16,3%, un aumento de 7,2 puntos porcentuales respecto al último ciclo electoral. Pero el aumento más grande fue el de Die Linke, que avanzó un. 13,4% respecto a los últimos comicios. Otros partidos tradicionales, como el SPD y los Verdes, sufrieron descensos importantes del 6,3% y del 4,1%, respectivamente.
Casi el 50% de los votantes menores de 35 años optó por el partido de izquierda dura en los comicios de Berlín.
Al igual que en Mecklemburgo-Pomerania, aquí se vislumbra un gobierno de coalición entre los partidos de izquierda y centroizquierda. En el sistema parlamentario alemán, si no se obtiene una mayoría absoluta de escaños, los partidos tienen que negociar una coalición, lo que a veces lleva a que el partido más votado no necesariamente llegue al poder.
El alza de Die Linke en Berlín, donde la participación electoral pasó del 62,9% en 2023 al 74,2% ayer, se debe principalmente al voto de los jóvenes. Casi el 50% de los votantes menores de 35 años optó por este partido de izquierda. Esto ha llevado a algunos analistas a pronosticar que Die Linke podría convertirse, con los años, en el principal referente de este polo político.
Un canciller en aprietos
Anoche y hoy lunes por la mañana se reunieron siete de los ocho jefes de gobierno regionales de la CDU para analizar la debacle de su partido y explorar la continuidad de Merz al frente del gobierno nacional. Según informes de prensa, las discusiones fueron acaloradas e incluso llegaron a los gritos. Con todo, los barones del partido decidieron respaldar al canciller.
Uno de los temores es que la situación alemana lleve a sucesivas crisis y caídas de gobierno, como ha sucedido en el Reino Unido o, peor aún, como ocurrió durante los últimos años de la República de Weimar.
Según analistas, ello se debe a que en estos momentos no hay nadie en la CDU que le quiera disputar el poder. ¿La razón? Su paquete de reformas al Estado de Bienestar Social alemán es sumamente impopular, y nadie quiere heredar ese peso. El diario francés Libération lo analizó así: “Ser canciller de Alemania equivale, en estos momentos, a anunciar que uno se va a suicidar”.
Uno de los temores en la CDU es que la situación alemana lleve a sucesivas crisis y caídas de gobierno, como ha sucedido en el Reino Unido en los últimos años o, peor aún, como ocurrió durante los últimos años de la República de Weimar, que después colapsó ante el avance de los nacionalsocialistas en 1933.
Alemania ha sido uno de los países más estables en la Europa de la posguerra, con sólo diez cancilleres en los últimos 77 años. En los últimos seis años, ya ha visto pasar a tres por Berlín.





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