Festival de Viña del Mar

“En algún momento, Asskha transformó el escenario en un café-concert, algo dificilísimo de lograr en Viña, porque el festival exige un formato masivo, de estadio. Pero ella se echó al público al bolsillo. Las pifias duraron hasta la 1:35 de la madrugada, una hora después de que terminara su rutina, porque la gente exigía su regreso. Esa reacción demuestra que Asskha logró sintonizar a la perfección con la Quinta. Sin embargo, aquí asoma la gran tensión histórica que el certamen arrastra: la idea misma de lo que es el festival. ¿Es un show estrictamente televisivo o es un espectáculo en vivo para la Quinta Vergara?”

Lee que había sido, es y ahora fue, la reina del rock brasilero, falleció esta semana, dejando un legado de programas musicales y un aporte al rock Latinoamericano valorado por músicos de todo el mundo y por el público.

La recién finalizada versión de Viña 2020 terminó por consagrarse como una pesadilla política para Sebastián Piñera, ad portas de marzo. “A uno le sacan la mugre en el Festival”, dijo ayer. Cantantes y humoristas lo interpelaron en sus presentaciones, al tiempo que acusaron con fuerza la represión policial de Carabineros en las protestas, muchas veces pacíficas, como la que por estos días se vivió a escasos metros del Festival, en la Plaza Vergara de la “ciudad jardín”.

Si bien Viña del Mar es una de las ciudades con mayores ingresos en el país, posee también el mayor número de campamentos. Ante las reiteradas demandas por servicios básicos de estos vecinos, INTERFERENCIA conversó con los dirigentes del emblemático campamento Felipe Camiroaga, ubicado en el cerro Forestal.




