Twitch

La Kings League —y su derivación mundialista— representa una tendencia clara: el desplazamiento del fútbol como fenómeno deportivo hacia el fútbol como contenido. No importa tanto el proceso, la táctica o la historia previa, sino el impacto inmediato. No hay épica de largo aliento ni memoria acumulada: hay marcas de audiencia, métricas y engagement. El resultado es menos relevante que la reacción. En ese contexto, la Kings World Cup es un éxito indiscutible. Convoca audiencias que el fútbol tradicional ya no logra seducir, especialmente entre jóvenes que crecieron más cerca de Twitch que de la radio, más familiarizados con Ibai Llanos que con Pedro Carcuro o Víctor Hugo Morales.




