Brandon Judd

Javier Milei abrió el Foro Madrid en Santiago con una defensa explícita de la dictadura y ataques a "los zurdos mugrosos negadores de la realidad". José Antonio Kast, en el cierre, optó por un tono más medido pero igual de cargado: habló de fronteras que "no se cierran con un tweet" y advirtió a su sector que "la izquierda podría volver". Estas son las frases —dichas por ellos mismos, arriba del escenario— del primer día de la cumbre de ultraderecha que se realiza en Santiago.

La verdadera pregunta es: ¿Cuánto margen de maniobra tendrá cualquiera de los dos candidatos en un escenario internacional que dejó atrás la tibieza? Washington mira a Chile como un socio clave en una región donde Beijing avanza sin pausa. La llegada del embajador Judd, más político que diplomático, es un mensaje claro: Estados Unidos quiere recuperar influencia, y lo hará con presiones directas.

“Brandon Judd llega a Santiago con un perfil híbrido: misionero en su juventud, agente fronterizo en su madurez, político en Washington y ahora embajador en un país en encrucijada. Su misión no será rutinaria. Estará en el centro de una etapa donde diplomacia y geopolítica se confunden cada vez más”.

¿Qué hace un halcón fronterizo estadounidense como representante de Trump en Santiago? La respuesta es menos compleja de lo que se cree: viene a ‘jubilarse’ a un país que conoce desde que era adolescente.

Pasó cerca de 30 años como miembro de la Patrulla Fronteriza llegando a ser presidente del Consejo Nacional. Trabaja con Trump desde su campaña en el año 2016, apoyó la construcción del muro en el sur de México y ha sido un crítico de la política migratoria de Joe Biden.


